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Bruselas veta a Telefónica la venta de O2 por cuestiones de competencia

La Comisión Europea cree que la compra por parte de Hutchison reduciría la rivalidad en el móvil en el Reino Unido. El comprador estudia medidas legales contra la decisión

Una mujer, frente a una tienda de 02 en Loughborough (Reino Unido).
Una mujer, frente a una tienda de 02 en Loughborough (Reino Unido). Reuters

Llega el esperado varapalo de la Comisión Europea a Telefónica. La comisaria de Competencia, la danesa Magrethe Vertager, ha anunciado este mediodía que Bruselas, tal como estaba previsto, veta la venta de 02, la filial  británica de Telefónica, a Hutchison para impedir que se resienta la competencia y la innovación en el sector. En las últimas semanas, el grupo español ha vinculado ese bloqueo al referéndum sobre la pertenencia de Reino Unido a la UE, pero fuentes del Ejecutivo comunitario descartan tajantemente esa explicación política.

"Permitir esa operación era malo para los consumidores británicos", ha dicho la comisaria Vestager, cuyo equipo considera que las soluciones que aportaba Hutchison no impedían que el mercado de la telefonía móvil quedara reducido a tres únicos competidores en suelo británico (BT, Vodafone y Hutchison), con efectos negativos sobre la competencia y la innovación. La guardiana de la competencia en suelo europeo arremete así contra la doctrina de su antecesor, Joaquín Almunia, que había permitido reducir de cuatro a tres el número de competidores en varios países.

Hutchison estudia "medidas legales" contra Bruselas

"Estamos profundamente decepcionados por la decisión de la Comisión de prohibir la fusión", ha señalado en un comunicado el grupo Hutchison, con sede en Hong Kong, que iba a adquirir el negocio británico de O2 a Telefónica.  "Vamos a estudiar la decisión de la Comisión con detalle y a considerar nuestras opciones, incluyendo la posibilidad acciones legales", ha añadido.

La compañía señala que la fusión habría llevado "grandes beneficios" a Reino Unido beneficios para el Reino Unido, ya que pretendían realizar fuertes inversiones y su papel hubiera permitido mejorar la cobertura de telefonía móvil en el país, según defiende Hutchison, que considera que lejos de impedir la competencia, la hubieran impulsado.

La Comisión señala que la adquisición habría eliminado a un competidor importante, dejando solo dos operadores de redes móviles —Vodafone y Everything Everywhere (EE) de BT— para hacer frente a la entidad fusionada. Además, indica que "la competencia significativamente reducida" en el mercado probablemente habría tenido como consecuencia unos precios más elevados de los servicios móviles en el Reino Unido y menos posibilidades de elección para los consumidores que si no existiera la transacción.

La adquisición también habría tenido, probablemente, un impacto negativo sobre la calidad del servicio para los consumidores del Reino Unido, al obstaculizar el desarrollo de la infraestructura de redes móviles. Por último, la adquisición habría reducido el número de operadores de redes móviles dispuestos a albergar a otros operadores móviles en sus redes,los llamados virtuales, argumenta la Comisión.

De esta forma Bruselas pone fin al acuerdo que alcanzaron Telefónica y Hutchison Whampoa en marzo de 2015 para la venta de O2 al grupo inversor de Hong Kong por un importe de 10.250 millones de libras esterlinas (aproximadamente 13.000 millones de euros al tipo de cambio actual). El grupo resultante de la fusión de O2 con Three, el operador móvil de Hutchison, hubiera creado el líder de la telefonía móvil en Reino Unido con una cuota del 40% y 34 millones de clientes, por delante de BT-EE y de Vodafone.

La Comisión sostiene, además, que la transacción "perjudicara a la innovación en el sector de las comunicaciones móviles" y que las contrapartidas ofrecidas para responder a las "serias reservas suscitadas por la adquisición" son, a ojos del regulador, "insuficientes".

La Comisión rechaza que el 'Brexit' haya influído en su decisión 

El veto a la venta de O2 obliga a Telefónica a reducir su elevada deuda, de 50.000 millones de euros, por otras vías, entre las que la compañía apunta la OPV de la filial de torres de móvil y redes Telxius, la desinversión en activos no estratégicos, la emisión de híbridos (obligaciones o bonos convertibles), y la venta de O2 total o parcial a otro operador o su colocación en Bolsa. Además, pagará una parte de su dividendo en acciones.

El mismo dividendo, pero una parte en acciones

La decisión del Ejecutivo comunitario ha sido confirmada por la compañía española en un hecho relevante publicado este miércoles. En la nota remitida al regulador bursátil, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Telefónica se limita a informar de que Bruselas "ha anunciado su decisión de prohibir la transacción conforme al reglamento de control de concentraciones de la UE", pero subraya que la compañía mantiene los objetivos financieros, el ratio de apalancamiento y la política de dividendo propuesta hasta la fecha.

Lo que sí cambiará con el veto es la forma de pagar ese dividendo. En inicio, la empresa planteaba pagar ese dividendo en efectivo. Sin embargo, según incluyó en las propuestas que mañana se votan en la junta de accionistas, si no recibía los fondos de la venta de 02, una parte se entregaría en forma de acciones. Así, según consta en la documentación de la junta, el abono del primer semestre sí se hará en efectivo (0,40 euros), pero los otros 0,35 euros será un scrip dividend, para lo que harán un aumento del capital social con cargo a reservas.

Otro elemento que es muy probable que se vea afectado por el veto a la venta de la filial británica es la reducción de la autocartera. La empresa tenía previsto amortizar el 1,5% del capital social en acciones propias. Para eso, también ponían como condición haber recibido los fondos de la venta a Hutchison.

Las acciones del operador bajan cayeron un 1,07%, en la sesión de este miércoles, tras el anuncio de la Comisión Europea. Las agencias calificación como Fitch han mantenido la nota crediticia para la operadora en BBB+ y con perspectiva estable.

Este martes, el nuevo presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete, había subrayado que el veto de la Comisión Europea "no es una buena noticia", pero que la teleco española está igualmente "preparada" para esta hipótesis y no prevé por ello reducir sus inversiones en el corto plazo.

Concesiones insuficientes

Las concesiones anunciadas por Hutchison no han sido estimadas como suficientes por la Comisión para garantizar un entorno competitivo. El grupo se comprometió a ceder a los operadores móviles virtuales el 30% de la capacidad de su red y a vender su 50% en el capital de la compañía virtual que tiene con el minorista Tesco. Y en una maniobra de última hora para suavizar la postura de la Comisión, ofreció la congelación de las tarifas móviles precios durante los próximos cinco años, así como la inversión en el país de 5.000 millones de libras (6.300 millones de euros) para mejorar la red.

El presidente ejecutivo de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, ya anunció en la conferencia con analistas para presentar los resultados del primer trimestre, que la operación podía ser vetada por las autoridades de competencia por “motivos políticos”, en relación con la salida de Reino Unido de la Unión Europea, proceso conocido como Brexit, que estaba “contaminando" el debate.

Desde Telefónica entienden que las compensaciones ofrecidas por Hutchison eran “más que suficientes” para cumplir con las premisas que exige Bruselas para garantizar la competencia en el mercado británico de telecomunicaciones, y están muy por encima de las que se adoptaron en otras operaciones similares en Austria, Irlanda o Alemania.

¿Y ahora qué hará Telefónica?

RAMÓN MUÑOZ

La decisión de la Comisión Europea de prohibir la transacción de O2, es un duro golpe para Telefónica pero en la compañía española aseguran que ya estaban preparados para encajarlo, según fuentes de la misma. En primer lugar, van a seguir gestionando la filial británica para conseguir maximizar su beneficio mientras esté bajo el paraguas del grupo.

O2 goza de buena salud. Los ingresos por servicio móvil están creciendo el 2,6% y el margen se incrementa dos puntos porcentuales hasta el 26,3% en el último trimestre. Además, disfruta de unos niveles de generación de caja muy fuertes. Con 25 millones de clientes móviles, O2 UK es el operador con los mayores índices de satisfacción de cliente del mercado,según la valoración de Ofcom, el regulador de las telecomunicaciones, durante 7 años consecutivos.

Paralelamente, va a buscar alternativas que le permitan aliviar su deuda. La más directa es la venta total o parcial de O2 a otros operadores, por la que ya han mostrado interés compañías como Liberty, Sky, Talk Talk o Illiad. Este último está en las quinielas de todos los bancos de inversión. El operador francés se ha hecho en apenas dos años con el 15% del mercado del móvil de Francia gracias a su política de tarifas agresivas a través de su filial Free Mobile. La compra de O2 supondría su desembarco en Reino Unido. La Comisión se podría mostrar más benevolente a la hora de aprobar estas operaciones dado que el nivel de concentración del mercado de telefonía móvil sería menor que en el caso de Hutchison.

El plan B también contempla la salida a Bolsa parcial de sociedades como la recién creada Telxius, que agrupa las infraestructuras de red, la filial de México, o la propia O2. Menos probable, sería la venta parcial de Telefónica Alemania, manteniendo el control. Por el lado doméstico, la cantidad del dividendo no cambia (0,75 euros), pero sí la forma de pago. Como ya se incluyó en las propuestas de la junta de accionistas, si no se recibían los fondos de la venta de O2, el segundo tramo (de 0,35 euros), previsto para el segundo semestre del año, se abonará en acciones (scrip dividend), algo que debe aprobar la junta  que se celebra este jueves. También puede haber cambios en la amortización del 1,5% de autocartera, que estaba sujeta a la misma condición de la venta de O2. Otra medida estrella seria la emisión de híbridos (obligaciones o bonos convertibles) pero del tal forma que no tuviera un efecto dilutivo para el accionista

Los bancos de inversión consideran que estas medidas serían suficientes para reducir la deuda a niveles adecuados. Así, HSBC opina que el abanico de opciones con el que cuenta Telefónica permitiría reducir entre 16.400 y 19.700 millones de euros su endeudamiento, frente a los 12.000 millones que necesita para reducir su ratio de apalancamiento a 2,35 veces sobre el Ebitda, objetivo marcado por la operadora. Citigroup señala que Telefónica no debería vender por debajo de 10.000 millones O2 a Iliad u otro nuevo candidato. Santander contempla como solución alternativa que se produzca un posible intercambio de activos entre O2 UK y Unitymedia (la filial alemana de cable de Liberty Global).

Tanto Telefónica como Hutchison han defendido que las compensaciones ofrecidas por Huchison Whampoa, con venta de activos y compartición de red, son más que suficientes para cumplir con las premisas que exige Bruselas para garantizar la competencia en el mercado británico de telecomunicaciones, y están muy por encima de las que se adoptaron en otras operaciones similares en Austria, Irlanda o Alemania.

El consejero delegado de O2, Ronan Dunne, se ha quejado de que la forma en la que Bruselas regula los mercados es “inconsistente” con los nuevos hábitos de los consumidores, ya que la operación se mira bajo la perspectiva de que solo existiera un mercado de telefonía móvil, separado de los mercados de Internet y de televisión.

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