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Japón acelera el gasto en obras públicas para estimular el crecimiento

El Gobierno nipón refuerza el impulso fiscal en unos presupuestos que pretenden sacar a la economía del letargo

Tokio busca alternativas para relanzar el crecimiento. El Gobierno japonés acelerará el gasto en obras públicas previsto en su presupuesto para el recién inaugurado año fiscal en aras de estimular la recuperación económica, según ha explicado este martes el ministro de Finanzas, Taro Aso. "En lo referente a obras públicas, vamos a intentar que el 80% de los contratos reflejados en los presupuestos, con un valor de unos 12,1 billones de yenes (95.781 millones de euros), se ejecuten en la primera mitad del ejercicio", ha señalado Aso en rueda de prensa. Esta cifra supone casi el 3% del PIB nipón.

En el cuarto trimestre del año pasado, el último del que se disponen datos, la economía japonesa se contrajo un 0,4%. Este tropezón, el enésimo en los últimos meses, fue mayor de lo que esperaban los analistas y tuvo que ver, sobre todo, con el retroceso del 0,8% del consumo doméstico, una variable fundamental en una economía tan terciarizada como la japonesa. La lánguida inflación (0,3% en febrero) es la segunda preocupación de Japón, que el Ejecutivo también trata de desactivar con este aumento del gasto en obras públicas. Cuando en febrero el Banco de Japón decidió dar el paso y situar el tipo de interés de referencia en negativo (-0,1%), una anomalía que solo un puñado de países occidentales —Suiza y Suecia, entre otros— se ha atrevido a poner en marcha, el gobernador del instituto emisor sentenció que el país asiático debía hacer "lo que sea necesario" para que la inflación cierre el año que viene en el 2%.

Los proyectos de obras públicas citados por el titular de Finanzas japonés incluyen la mejora de carreteras, puertos o terrenos agrícolas y también de edificios públicos como colegios e implican también acelerar el proceso de reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto y el tsunami que el 11 de marzo de 2011 sacudió el noreste de Japón. El ministro explicó también, en declaraciones recogidas por la agencia Kyodo, que ante este anticipo en el volumen de gasto público el Gobierno ya medita compilar un presupuesto extra de cara al final del actual ejercicio fiscal, que concluye el 31 de marzo dela año próximo.

Del mismo modo, Aso insistió en que el Ejecutivo tiene intención de consumir plenamente el presupuesto extraordinario que aprobó a principios de año por valor 3,32 billones de yenes (26.274 millones de euros) para acelerar la recuperación. Más estímulo fiscal, por tanto, para relanzar una economía que lleva años luchando con más pena que gloria contra el estancamiento secular y que ahora tiene que lidiar con un entorno global mucho más adverso de lo que era.

Primer subida de sueldos en cuatro meses

El salario medio mensual en Japón subió en febrero un 0,4% interanual en términos reales, lo que supone el primer alza los últimos cuatro meses, según los datos difundidos este martes por el Ejecutivo de Shinzo Abe. Aunque las cifras iniciales del Gobierno mostraron un avance en enero —lo que habría supuesto la primera escalada en tres meses—, el dato revisado mostró finalmente que el sueldo medio de los japoneses se mantuvo igual en enero con respecto a un año antes.

En términos nominales —sin tener en cuenta la evolución del índice general de precios—, el salario medio mensual avanzó un 0,9% hasta los 262.558 yenes (2.077 euros) en febrero, según las cifras del Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar japonés. El incremento se produce, sobre todo, por la subida del salario base, que tocó su máximo nivel en más de una década, según indicó un portavoz del Ministerio a la agencia local de noticias Kyodo.

La evolución de los salarios es una métrica clave para comprobar la efectividad del llamado Abenomics, el programa monetario y fiscal expansivo del Gobierno nipón que aspira a relanzar la tercera economía mundial y poner fin a la espiral de bajo crecimiento y baja inflación en la que está inmersa desde hace casi dos décadas, pero que de momento no ha dado los resultados esperados. El Ejecutivo aprobó a finales del año pasado un paquete de medidas de estímulo que incluye la propuesta de incrementar el salario mínimo en un 3%, una iniciativa que todavía debe recibir el apoyo empresarial en sus negociaciones sindicales.

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