Análisis
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Menos parados, pero más desprotegidos

El dato de paro registrado de noviembre sorprendió favorablemente. Este es un mes estacionalmente desfavorable para este indicador. En los años de expansión entre 2001 y 2007 se produjo un aumento medio de 44.000 parados respecto al mes anterior y durante los años de recesión (2008 a 2013), de 64.500. Ya el pasado año sorprendió con una disminución de 14.700 y este año ha vuelto a sorprender con una caída de 27.000. A la vista de esta secuencia de datos, es posible que estemos en presencia de un cambio en la estacionalidad, que se vuelve menos desfavorable en este mes, a lo que cabe añadir que la economía está creando empleo ahora a buen ritmo, que la población activa ya no crece como en los años de expansión y que este indicador es bastante volátil en su comportamiento, como consecuencia de la metodología de su elaboración.

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El dato recoge el número de parados en el último día laborable del mes. En octubre ese día fue viernes y en noviembre, lunes. Sabemos que al acabar los viernes se dan de baja miles de afiliados a la Seguridad Social y, por tanto, suben los parados, y los lunes sucede lo contrario, lo cual explicaría en gran parte el dato tan positivo de este último mes. Analizando los datos desestacionalizados y con una cierta perspectiva temporal, el paro registrado está descendiendo a un ritmo anual del orden del 8% (unas 360.000 personas por año) [gráfico superior izquierdo].

Consumo al alza

Entre los indicadores publicados en los últimos días sorprenden los del consumo de los hogares. Las ventas el por menor a precios constantes, corregidas de estacionalidad y calendario, mantienen un ritmo de crecimiento tendencial acelerado, que alcanza una tasa anualizada del 4,7% en los tres últimos meses hasta octubre sobre los tres anteriores. Las ventas de bienes y servicios de consumo de grandes empresas declaradas a la AEAT, también hasta octubre y a precios constantes, lo hacen al 7%. El indicador de confianza del comercio minorista que elabora la Comisión Europea alcanzó un valor de 15,7 en noviembre, notablemente por encima de la media histórica de -9. El aumento del empleo, la nueva mejora del poder adquisitivo al bajar los precios del petróleo, la disponibilidad de crédito y la rebaja fiscal alientan el consumo.

Junto al paro, el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) publica datos de contratos registrados y de prestaciones, en este último caso con un mes de retraso. El dato de contratos también superó las previsiones, al crecer un 15,8% respecto al mismo mes del año anterior, la segunda tasa más alta del año, lo que es un signo de la positiva dinámica del empleo. Los de naturaleza indefinida, que aumentaron un 13%, supusieron el 8,3% del total, porcentaje similar a la media de los últimos doce meses. En estos doce meses se han registrado 18,37 millones de contratos, de los cuales, 16,86 millones fueron temporales, lo que toca a unos 4,6 contratos al año por cada trabajador temporal estimado por la EPA. Los que decían que el mercado laboral español era rígido tenían mucha razón, pero no toda, ya que la rigidez se refería al segmento de trabajadores indefinidos, pero en el de trabajadores temporales la flexibilidad era y es total, al estilo americano. Por cierto, esta dualidad de nuestro mercado laboral no es buena para la economía y el gobierno entrante tendrá que tratar de corregirla. Ello no se conseguirá con más subvenciones en las cuotas a la Seguridad Social (que no está, por cierto, para perder ingresos), sino cambiando la normativa.

De los 4,15 millones de parados registrados, sólo el 54,4% estaba cubierto por alguna prestación de desempleo (al comenzar la crisis esta tasa era del 70%), lo que quiere decir que hay dos millones sin ella, además de los 360.000 que no han tenido empleo anterior y otros colectivos que no han generado derechos. La gran mayoría de ellos son parados de larga duración, un colectivo que se está quedando descolgado del sistema económico y cuya inserción debería ser otra de las prioridades del nuevo Gobierno.

En cuanto a los afiliados, un indicador mucho más sólido del mercado laboral que el del paro registrado, su aumento mensual fue escaso, 1.600 afiliaciones, pero también aquí hay que tener en cuenta la desfavorable estacionalidad. Corrigiendo este factor y otros elementos atípicos, el aumento asciende a 44.000 (525.000 anualizando el dato), lo que constituye una buena cifra. Lo más importante es que la desaceleración del ritmo de crecimiento de este indicador que se observó en el tercer trimestre se ha frenado e incluso apunta de nuevo al alza, alcanzando otra vez tasas anualizadas del orden del 3% en los tres últimos meses. Ello nos está indicando que el crecimiento del PIB en el cuarto trimestre será como mínimo igual al 0,8 registrado en el tercero.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).

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