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El gigante Wanda negocia comprar por 1.200 millones Marina d’Or

El grupo de Wang Jianlin plantea adquirir el 75% del complejo, según el diario oficial de China

El complejo turístico Marina d'Or, en Oropesa del Mar (Castellón).

El gigante chino Wanda vuelve a mostrar interés por invertir en España. Uno de los mayores conglomerados de China, especializado en el sector inmobiliario pero también con inversiones en turismo, cultura, deportes o comercio electrónico, está negociando hacerse con un 75% de Marina d'Or, el complejo vacacional situado en Oropesa del Mar (Castellón). Por esta participación pagaría 8.200 millones de yuanes (unos 1.200 millones de euros), según adelantó este martes el Diario del Pueblo, y avanzó, hace unos días, Jesús Montesinos, en Economía Digital.

La compañía no quiso confirmar ni desmentir a este periódico las negociaciones. Según explica el rotativo chino, el propio presidente de Wanda, Wang Jianlin, -que se disputa con Jack Ma, fundador de Alibaba, el título de hombre más rico de China- habría visitado el enclave junto a otros ejecutivos de la compañía y habría liderado las conversaciones. El portavoz del complejo castellonense, Alberto Viudez, sí ha confirmado a EL PAÍS, que las negociaciones están abiertas con el grupo Wanda y otras empresas, aunque de momento "no hay nada cerrado". Viudez ha corroborado que dirigentes de la compañía han pasado varios días de vacaciones en las instalaciones y que mantuvieron reuniones con el propietario de Marina d´Or, Jesús Ger.

El objetivo del grupo Mariana d'Or, constituido en 1983 era convertirse en la mayor ciudad de vacaciones de Europa. Pero la segunda fase del proyecto, que ya cuenta con un balneario, cinco hoteles, apartamentos, un campo de golf o un parque de atracciones, quedó interrumpido por la quiebra de la filial inmobiliaria -el concurso de acreedores no afecta a la división de hoteles-, que no pudo afrontar el desplome de las ventas de apartamentos a partir de 2007 y diversos conflictos antes los tribunales.

Inversiones en España

El grupo chino ya es propietario del emblemático edificio España de Madrid -adquirido en 2014 por 265 millones de euros-, y su plan es rehabilitarlo para convertirlo en un hotel de lujo, viviendas y un centro comercial. También es dueño, desde principios de este año, de un 20% del Atlético de Madrid.

Wanda está en pleno proceso de transformación de su modelo de negocio. Si bien se ha convertido en uno de los mayores grupos del país gracias al boom inmobiliario chino, actualmente la empresa teme que la dependencia de este sector le acabe pasando factura ante la desaceleración de la segunda economía mundial. En los últimos años ha lanzado una ofensiva para entrar en nuevas áreas como el deporte, la cultura y especialmente el turismo. Dentro de China, una de las apuestas del grupo es precisamente la creación de megacomplejos vacacionales. En septiembre inauguró uno en Xishuangbanna, en el suroeste del país: una particular Ciudad Wanda de 5,3 kilómetros cuadrados con viviendas, hoteles de lujo, un teatro, un centro comercial, salas de cine, hospitales, varias escuelas y hasta un parque de atracciones.

Wanda tiene previsto abrir más complejos turísticos o culturales en los próximos años y nunca ha descartado llevar este modelo fuera de China. De hecho, el grupo ya se interesó por los terrenos de los antiguos cuarteles de Campamento (en el suroeste de Madrid) para construir un complejo de viviendas y ocio, aunque las negociaciones parecen estar congeladas desde hace meses. Marina d'Or podría ser un activo interesante para la compañía por el hecho de que se ajusta a su patrón y la inversión sería menor.

La compañía liderada por Wang Jianlin es de las más activas del país a la hora de invertir fuera de sus fronteras. Su presidente ha dicho en numerosas ocasiones que la empresa tiene que virar hacia un conglomerado basado en el sector servicios que tenga una influencia global. La última de sus adquisiciones se materializó el pasado agosto, cuando compró la totalidad de Triathlon Corporation, dueña de los derechos de pruebas deportivas de resistencia como Ironman, por 650 millones de dólares. En febrero también se hizo con la suiza Infront, una de las mayores compañías del mundo de derechos deportivos. El objetivos es que en 2020 los ingresos procedentes de fuera de China alcancen el 20% del total (ahora apenas suponen un 10%) y que el ladrillo aporte solamente el 35% frente al 66% actual.

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