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El BCE estudia ampliar el plan de compra a la deuda regional y local

El vicepresidente de la entidad deja entrever que el tipo de depósito, ya en negativo, se rebajará aún más en los próximos meses

El vicepresidente del BCE, Vitor Constancio, la semana pasada en Fráncfort. Ampliar foto
El vicepresidente del BCE, Vitor Constancio, la semana pasada en Fráncfort. Bloomberg

El Banco Central Europeo (BCE) estudia ampliar a la deuda regional y local el programa de compra de activos a gran escala lanzado en marzo, según fuentes consultadas por la agencia Reuters. La adquisición de este tipo de bonos sería una de las medidas que desplegará el banco central en los próximos meses para combatir la deflación y el estancamiento, tal y como ya anunció el presidente del Eurobanco, Mario Draghi, hace tres semanas.

Según estas mismas fuentes, el lanzamiento de esta ampliación del QE —el nombre que recibe el programa de expansión cuantitativa en la jerga financiera— no sería en diciembre, como se especula, sino en marzo de 2016. El Eurobanco rehusó hacer comentarios.“Hay grandes mercados, como España, Italia y Francia”, afirma una de las fuentes.

En la actualidad hay 467.000 millones de euros en bonos emitidos por Ayuntamientos y regiones europeas. Solo el año pasado las entidades regionales emitieron papel por un total de casi 71.000 millones. “Algunos Ayuntamientos en España o Italia son ruinosos, pero pueden subir impuestos y tienen el respaldo de los Gobiernos”, apunta otra de las fuentes anónimas citadas por la agencia británica. Los bonos municipales suelen tener una calificación crediticia más baja que los soberanos. Y Europa es un mercado fragmentado, con muchas emisiones muy pequeñas.

El QE, que permite al instituto emisor comprar cada mes hasta 60.000 millones de euros en títulos de deuda pública y privada que cotizan en el mercado secundario. Se trata, básicamente, de bonos emitidos por los 19 Estados miembros de la eurozona. Hasta la fecha sus efectos han sido modestos y, en todo caso, menores de lo que esperaba el consenso de los analistas. Ante esta realidad y a la vista de que la economía europea no acaba de alcanzar rumbo de crucero y de que los precios siguen muy lejos del objetivo de estabilidad de largo plazo del 2%, Draghi sopesa una ampliación del plan. De ahí la posibilidad de que opte por llevarlo a un mercado intacto hasta la fecha: el del papel regional y local.

Rebaja de la facilidad de depósito

El vicepresidente del BCE, Vítor Constâncio, ha dejado caer este miércoles en Madrid que la facilidad de depósito —el interés al que los bancos depositan su dinero en el Eurobanco— podría seguir bajando del -0,2% actual. “En Suiza está en el -0,75% y en Suecia en el -1,1% y los bancos no han llevado los intereses negativos a los depósitos”, ha afirmado en una rueda de prensa conjunta con el gobernador del Banco de España, Luis María Linde. Con esta medida, que también dejó entrever Draghi tras la última reunión del consejo de gobierno de la entidad, el BCE presionaría a las entidades financieras para sacar su dinero del Eurobanco. El pasado jueves, la liquidez aparcada en Fráncfort batió un nuevo récord de casi tres años: 181.471 millones de euros.

Constâncio también ha descartado que la más que posible subida de tipos en EE UU a mediados de diciembre vaya a tener un gran impacto sobre la eurozona. "Tendrá efecto sobre los emergentes, pero los mercados ya descuentan gran parte de la normalización monetaria". El banquero portugués también ha marcado distancias con el consejo de sabios que asesora al Gobierno alemán en cuestiones económicas, que ha pedido este miércoles la retirada o, al menos, la congelación del QE en su nivel actual. "Es su punto de vista, no el nuestro. Nos enfrentamos a una inflación extremadamente baja y tenemos un mandato de estabilidad de precios", ha apuntado. "Somos conscientes de que esta estrategia entraña riesgos, pero otros muchos bancos centrales han tomado medidas similares".

Preguntado por las reuniones que varios miembros del consejo de gobierno del BCE —entre ellos, el propio Constâncio— mantuvieron con directivos de entidades europeas antes de aprobar importantes medidas de política monetaria, el representante luso en el Eurobanco ha enmarcado estos encuentros en la "normalidad". "Los bancos centrales de todo el mundo hablan y deben hablar con la industria; se recoge información importante", ha señalado. "Es absolutamente natural".