Opinión
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Siempre nos quedará Bruselas

‘Cláusulas suelo’, ‘roaming’, desahucios, evasión fiscal, despidos... ¡Suerte que hay Europa!

Entre sus propias insuficiencias, sus detractores facilones y los eternos insatisfechos, la Unión Europea puede acabar escurriéndosenos entre los dedos. Y entonces sí que será el llanto y el crujir de dientes, porque hoy la UE es tabla de salvación para ciudadanos, consumidores y trabajadores en muchos asuntos económicos y sociales. Siempre nos queda Bruselas cuando se pierde toda esperanza.

Este martes, vimos al Parlamento Europeo apoyar a la Comisión en la normativa de eliminación del roaming, el abusivo sobrecargo al móvil que imponen las telecos a los abonados cuando lo usan fuera de su propio país. Será el 15 de junio de 2017, y hasta entonces se irán reduciendo los recargos: beneficios tangibles.

Este lunes constatamos que la Comisión Europea se alineó con los consumidores españoles contra el Tribunal Supremo en el litigio de las cláusulas suelo a las hipotecas —los topes mínimos de intereses que les impiden beneficiarse del desplome de los tipos de interés— cobradas por los bancos.

Sostiene con tino Bruselas que estos deben devolver lo pagado de más por los clientes desde el principio, desde que se firmó la hipoteca, al tratarse de una cláusula “declarada nula desde el origen”, y no como hacía el Supremo, que les obliga a devolver el dinero solo desde la fecha de la sentencia, mayo de 2013.

Dirimirá al final el Tribunal de la UE (TJUE). Pero ya se recogen beneficios tangibles de estos prolegómenos: CaixaBank (188.000 contratos) y Bankia (30.000) ya han renunciado a los cobros de más. Sólo se discute, tema nada menor, si la factura para la banca se acercará a los 10.000 millones o al doble.

Ya hay larga tradición contra este tipo de abusos. En el principio, el 13 de marzo de 2013, el TJUE falló contra las cláusulas abusivas permitidas por la Ley Hipotecaria española; en 2014, volvió a condenar a España por la desigualdad de los deudores frente a los bancos; la movida obligó al Gobierno a rebobinar, para lo que emprendió 12 modificaciones legislativas, siempre parciales e insuficientes; el 13 de mayo pasado, el abogado general del tribunal volvió a dictaminar contra la normativa española, por no informar bien al desahuciado de su capacidad de recurrir, y este mismo jueves el Tribunal ha dado la razón a los consumidores frente a la nueva redacción de la ley. Habrá más beneficios.

Y los habrá también con las sanciones por las ayudas de Estado encubiertas bajo acuerdos tributarios de Fiat y de Starbucks, la semana pasada: la inauguración de la persecución de la elusión fiscal de las multinacionales, forzando un pelín la normativa de defensa de la Competencia. O con la anulación de despidos colectivos en España a raíz de la sentencia de Luxemburgo número C-392-2013...

Al cabo, Europa es más que una política económica coyuntural desacertada, la de la austeridad excesiva hoy en mutación. Es una comunidad de derecho, un laboratorio de mejores prácticas, una incitación permanente, una verdadera última instancia federal. Y recuerden: del Imperio Romano queda más su derecho que sus puentes.

Post scriptum. Por transparencia, el firmante confiesa usar el móvil en varios países de la UE y tener hipoteca con cláusula suelo.

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