El FMI advierte del frenazo de países exportadores de materias primas

Estima que la caída de precios les restará cada año entre el 1% y el 2,25% del PIB hasta 2017

Un pozo de petróleo
Un pozo de petróleoEFE

La acusada caída del precio de las materias primas, con el petróleo y los metales a la cabeza, se ha interpretado desde el prisma de países avanzados, como España, cuya recuperación recibe un inesperado viento de cola. O como una señal más del desfallecimiento del crecimiento chino. Incluso como la demostración del efecto que puede tener un cambio tecnológico, el fracking, que ha permitido a EE UU ampliar su producción de crudo. Pero esta vez el Fondo Monetario Internacional (FMI) trata de medir el impacto desde el cristal de las economías emergentes y en vías de desarrollo que se habían beneficiado del boom de la exportaciones de las materias primas. Y lo que ve es una merma muy significativa de su crecimiento económico entre 2015 y 2017.

Los expertos del Fondo dan por hecho de que este escenario de precios más bajos -el barril de petróleo, por encima de los 100 dólares hace poco más de un año cotiza ahora cerca de los 47-, se mantendrá al menos dos años más. "Se estima que estas perspectivas de precios débiles restarán cada año 1 punto porcentual a la media anual de crecimiento económico en el periodo 2015-2017 a los países exportadores de materias primas", señalan. "En el caso de los exportadores de energía, el freno será mayor, cerca de 2,25 puntos porcentuales al año en el mismo periodo", añaden.

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El Fondo adelantó este lunes dos capítulos del último informe de perspectivas económicas mundiales (WEO, por sus siglas en inglés), que se presentará el martes 6 de octubre en Lima (Perú), sede de la próxima asamblea anual del FMI y el Banco Mundial. Uno de ellos se centra en el impacto del pinchazo de la burbuja de las materias primas en los países exportadores, en los que economías emergentes o en desarrollo latinoamericanas y africanas comparten protagonismo con Arabia Saudí o Rusia.

Los expertos del Fondo, tras analizar los ciclos de precios de las materias primas en las últimas cinco décadas llegan a dos conclusiones: el más reciente boom del precio de las materias primas, que comenzó a finales de los años noventa y llegó a mediados de 2014 (con la breve interrupción de la Gran Recesión de 2008-2009) ha sido más largo e intenso que otros episodios similares, "sobre todo para los exportadores de energía y metales". "Como resultado, eso ha podido llevar a un crecimiento económico en el último boom mayor en estos países que en otras etapas de aumentos de precios precedentes", explican los técnicos del FMI, que añaden que hubo, además, "un exceso de optimismo sobre las perspectivas de los precios de las materias primas".

La segunda conclusión cae por su propio peso: "La caída de precios es ahora mayor, así que el descenso del crecimiento será probablemente mayor también en esta ocasión". En ambos casos, el principal termómetro de cómo afectan los vaivenes de las materias primas en la economía de estos países es la evolución de la inversión. 

Mejores políticas

El FMI, sin embargo, cree que esta vez también es diferente porque las políticas adoptadas en los últimos años por la mayoría de estos países exportadores "pueden mitigar parte del impacto negativo del descenso de precios en el crecimiento económico". El Fondo hace referencia a que el gasto público, que suele dispararse en etapas de boom de materias primas, aumentó esta vez en menor medida y más orientado (infraestructuras y capital humano) al crecimiento. También aprecia que se acumularon más reservas y hubo mayores ahorros fiscales cuando los ingresos públicos asociados a las exportaciones crecían. Y que el acceso a diversas fuentes de financiación, incluido el crédito privado, la flexibilidad del tipo de cambio, o la posición de la balanza exterior, han mejorado en estos años.

Los próximos meses dirán si lo que el FMI cree que servirá de amortiguador permite a estos países suavizar el golpe. En caso contrario, el Fondo ve pocas alternativas. "En estas circunstancias, políticas monetarias o fiscales expansivas contribuirían probablemente a elevar la inflación más que un crecimiento sostenido de la inversión y el empleo", advierte el informe. "La depreciación de la divisa permite suavizar las condiciones financieras sin cambiar la política monetaria", dicen los técnicos del Fondo. "Y el descenso de ingresos fiscales asociados a las materias primas puede hacer necesarios ajustes fiscales, para asegurar la sostenibilidad de la deuda", añaden.

En suma, para el FMI, solo la opción de "poner en práctica reformas estructurales orientadas a aliviar los cuellos de botella en el lado de la oferta" podría ayudar en estas circunstancias a los países exportadores a "restaurar el potencial de crecimiento".

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