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ENTREVISTA | DONALD KOHN

“Los bancos centrales tienen menos margen de maniobra”

El ex ‘número dos’ de Ben Bernanke cree que la economía estadounidense ha crecido menos de lo que hubiera sido posible

Donald Kohn, exvicepresidente de la Reserva Federal
Donald Kohn, exvicepresidente de la Reserva Federal BLOOMBERG

Cuenta David Wessel en In Fed we trust, el libro sobre la guerra de la Reserva Federal en la última gran crisis financiera, que Donald Kohn (Filadelfia, 1942) solía ir en bicicleta al cuartel general del mayor banco central del mundo, en Washington, hasta que las cosas se pusieron feas de verdad y el trabajo empezó a robar muchas horas al pedaleo. Kohn, ahora analista en la Brookings Institution, es un viejo rockero de la política monetaria. Entró en la Fed en la época de Nixon y era número dos de Ben Bernanke en las horas del pánico, en aquellos domingos en los que en EE UU decidía salvar a un banco o dejar caer a otro. Se retiró como vicepresidente de la Fed en 2010, cuando Janet Yellen, hoy presidenta, le sustituyó en el cargo.

Pregunta. ¿Cree que la recuperación en EE UU es aún demasiado débil?

Respuesta. La recuperación desde lo más agudo de la recesión fue decepcionante, pero todo el mundo sabía que iba a llevar un tiempo porque venía después de una crisis financiera. Pero si se fija en los últimos cinco o seis años, la reactivación ha sido constante, con crecimientos de un 2,25%, 2,50% de media en algunos trimestres. No creo que hayamos estado nunca en riesgo de recaer en la recesión. La tasa de desempleo ha caído a la mitad de donde estaba hace cinco o seis años, así que hemos sido capaces de devolver a la gente al trabajo. El crecimiento potencial [la tasa de crecimiento que puede alcanzar una economía si pone todos sus recursos en marcha] ha sido decepcionante. La productividad ha sido muy débil y eso significa que no ha hecho falta mucho crecimiento económico para lograr una recuperación considerable del mercado laboral. Pero yo calificaría de moderada la recuperación, no tanto como débil.

P. Cuando usted estaba en la Fed se decía que los problemas eran coyunturales, pero ahora parecen estructurales, sobre todo por el problema de crecimiento potencial que usted menciona.

R. Los problemas que creímos temporales, y que yo mismo creí que eran temporales, eran los del sistema financiero, y esos se ha demostrado que eran coyunturales. Los bancos vuelven a prestar, el crédito bancario crece con fuerza, sobre todo en los préstamos a empresas. Pero algo que yo no anticipé y que no creo que nadie hiciera es el débil crecimiento potencial y, aunque eso ha sido bueno para el empleo, desde luego será malo para la prosperidad a largo plazo en el aumento de los salarios reales.

P.¿Hasta qué punto la fortaleza del dólar puede penalizar la reactivación de EE UU?

R. En el sentido de que la fortaleza del dólar refleja la debilidad en otros países, es un problema. El aspecto más preocupante de la situación actual es el crecimiento tan lento de las economías emergentes y la falta de repunte en lo que llevamos de año. Pero lo que la Fed va a mirar es lo fuerte que es la demanda interna en EE UU, lo fuerte que es la economía estadounidense y si se puede resistir esta debilidad con un dólar fuerte. La fortaleza del dólar por sí misma no va a desviar a la Fed de su carril, pero debe verse en el contexto de la economía global.

P. Se ha dicho que los bancos centrales se han convertido en esta crisis en una especie de cuarto poder o una cuarta rama de los gobiernos, que fue especialmente resolutiva en Europa.

R. Los bancos centrales siempre han sido muy importantes en su poder económico, pero no los veo como una especie de cuarto poder. Para ellos es más fácil tomar medidas porque tienen un comité que se reúne periódicamente para ello, mientras que en una democracia es más difícil lograr acuerdos para tomar medidas fiscales o estructurales. Este es desde luego un tema más europeo. El BCE fue la autoridad europea que pudo tomar medidas, ya que no existe un Gobierno central europeo para administrar la política fiscal.

P. ¿Cree que la Reserva Federal ha gastado ya todas las balas y por eso es especialmente prudente?

R. Hay menos margen de maniobra, desde luego. Sobre todo para esos bancos centrales que ya tienen los tipos de interés en territorio negativo. ¿Qué implica eso para la política monetaria? La Fed quiere asegurarse de que no se mueve demasiado pronto y aboca a la economía de nuevo a una recesión, porque entonces tendrá pocos poderes para lidiar con esa recaída. Así que creo que deberían actuar con muchas cautelas respecto a la subida de tipos, y lo harán, al venir de un ritmo de crecimiento modesto. La Fed ya ha aplazado la subida de tipos hasta esperar a que la tasa de paro se situase en el 5,25% y puede que esté más abajo cuando suba los tipos. Hay mucho menos margen de maniobra para los estímulos y por eso los bancos centrales son tan cautelosos.