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Series que inspiran a los empresarios

Herramientas utilizadas para crear personajes de ficción se convierten en un instrumento para mejorar la relación del equipo directivo entre sí y con los trabajadores

El actor Andrew Lincoln, en una imagen promocional de la serie 'The Walking Dead'.
El actor Andrew Lincoln, en una imagen promocional de la serie 'The Walking Dead'.

¿Por qué personajes de series de televisión como Rick Grimes (The Walking Dead), Sheldon Cooper (The Big Bang Theory) o Carrie Bradshaw (Sexo en Nueva York) son líderes de audiencia, valorados y queridos, y han alcanzado éxito mundial? ¿Es posible extrapolar los rasgos que les hacen líderes y aplicarlos a la gestión empresarial? Pues las herramientas del campo de la psicología (psicoanálisis, eneagrama, HBDI de Hermann, Test Dafo o MBTI de Myers-Briggs) al servicio del conocimiento de uno mismo y de las relaciones con los demás, tienen mucho que aportar a la gestión empresarial.

La más innovadora de estas herramientas, el eneagrama, es un mapa de la personalidad cuyos patrones o eneatipos son la llave que definen a estos personajes y a su éxito y los clasifica numéricamente, según la cualidad que destaca.“En televisión construimos personajes a partir de caracteres universales. En el proceso de creación el eneagrama nos aporta más pistas para definirlos”, apunta Alberto Caballero, productor y guionista de la serie La que se avecina. “Son personajes que generan una enorme empatía en la audiencia porque nos identificamos con determinados rasgos”, añade Olga Córdoba, psiquiatra y psicoterapeuta del Hospital Universitario Gregorio Marañón. “En el mundo real es posible trabajar desde el inconsciente la personalidad para mejorar la capacidad de liderazgo e integración en el grupo”, explica.

ENEATIPOS

Los expertos en eneagramas y terapia Gestalt, como el psiquiatra Claudio Naranjo, concluyen que la personalidad de todos los seres humanos se resume en esos nueve patrones y en sus infinitas combinaciones, “aunque siempre predomina uno”. Patrones que nos informan del tipo de personalidad que hemos creado, de las relaciones que establecemos con los demás bajo nuestras personales características, y de los conflictos que generamos en el grupo. “Cuando nos conocemos a un nivel profundo y riguroso, podemos sacarnos las "piedras" que nos dificultan para dirigir equipos o integrarnos en ellos, asegura Marta Romo, profesora acreditada en eneagrama y experta en neuroliderazgo. Y añade que Rick Grimes es un líder valorado que genera seguidores porque es auténtico y muestra su vulnerabilidad, lo que suscita empatía y complicidad”.

Nueve patrones de líder

Perfeccionista. Líderes muy exigentes. Dentro del equipo dan más importancia a la tarea que a las relaciones. Difícilmente aceptan la realidad.

Altruista. Pretenden que los demás les necesiten. Líderes emocionales. En equipo priman el ambiente de trabajo. Aunque no les gustan los conflictos, pueden provocarlos.

Observador. Líderes rigurosos. Prefieren el despacho al equipo. Son muy autosuficientes y le cuesta compartir.

Epicúreo. Alegres y animadores. Prolíficos en ideas y con gran visión, aunque agotadores. Como miembros del equipo afianzan la cohesión.

Ejecutor. Priorizan imagen y éxito. Son líderes que disfrutan el papel de responsabilidad y visibilidad.

Romántico. Sensibilidad especial, particular y artística. En posiciones de liderazgo funcionan mejor en la relación uno a uno. En equipo buscan relaciones profundas.

Leal. Afinidad a las normas. Necesitan otras figuras de autoridad para orientarse.

Mediador. Pacificadores y tranquilos. Huyen del conflicto. Se mimetizan con el entorno. No les gusta ser líderes y en el equipo cuidan de todos.

Jefe. Justicieros y muy autoritarios. Líderes natos. Como miembros del equipo son muy activos, aunque pueden provocar conflictos.

Empresas como Hero, Mapfre, Hotel Ritz o Doctoralia están empleando ya el potencial de esta herramienta para que sus empleados comprendan de forma individual sus reacciones ante una disputa con un colega de trabajo, un rapapolvo del jefe, un altercado con un proveedor o cliente o ante el ascenso de un compañero. El eneagrama se está implantando en los equipos directivos como un arma poderosa para disolver conflictos, motivar equipos y dotarlos de mayor competitividad y productividad al crear entornos donde la clave reside en la comprensión del otro a partir del conocimiento. “Cuando un directivo tiene problemas con el grupo es que tiene un conflicto consigo mismo. Así que esta herramienta va a poner de manifiesto de dónde parte dicho conflicto y las pautas para que uno aprenda a gestionarse mejor”, explica la presidenta de la Asociación Española de Eneagrama, Isabel Salama.

“Un líder necesita conocer la diversidad de su equipo para gestionar a cada uno de ellos de forma distinta y personal. Para ello habrá de conocer el eneatipo de sí mismo y de cada uno”, aclara Romo. “El personaje de Sheldon Cooper ha calado en la audiencia porque es predictivo y fiel a sí mismo. A pesar de ser una persona llena de excentricidades, muy complicada y con dificultades sociales, no lo oculta, y de ahí parte su gran éxito”, añade. “El eneagrama se emplea para definir personajes de éxito porque desenmascara el mundo interior (inconsciente) que todos poseemos, guardamos y mostramos en forma de defensas inconscientes y los exhibe dejándolos al juicio de los demás, que suelen justificar sus defectos desde la admiración”, apunta Olga Córdoba.

TRABAJO EN EQUIPO

“Las compañías en las que he trabajado el eneagrama, como Volvo, Renault, Sun Microsystems, Iberdrola, Banco de Reservas, Banco Popular, Pfizer o Prosegur, entre otras, se busca trabajar en equipo, estableciendo relaciones empáticas con los otros desde su personalidad y no solamente desde nuestro único punto de vista”, señala la experta en inteligencia emocional y eneagrama, Maryam Varela. A lo que Salama añade: “Los bloqueos en los equipos directivos muchas veces provienen porque no expresan su verdadera personalidad por vergüenza, complejo, miedo al fracaso, o incluso a destacar. Han de quitarse las máscaras para ser aceptados tal y como son”.

“De ahí el éxito de Jay Pritchett, de Modern Family”, destaca Romo, “porque aunque representa al patrón de hombre duro, mandón y de éxito [con una joven y exuberante esposa] también exhibe nobleza y sinceridad, cualidades que el grupo valora”. Algo que Alberto Caballero secunda rotundamente: “En la cultura anglosajona se apoya el éxito, pero en España los personajes brillantes curiosamente no tienen audiencia porque la gente se identifica con los defectos. Gustan los perdedores porque somos envidiosos con el éxito. Es incomprensible cuando a un personaje de la serie La que se avecina, como Antonio Recio, que es egoísta, xenófobo, racista, infantil y odioso; suscita un enorme cariño y compasión cuando hacemos que le vaya mal”.