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Grados sin fronteras

La universidad y las escuelas de negocios internacionalizan sus titulaciones y las imparten en varios idiomas y fuera de España

Conocer otra cultura es uno de los principales valores. Ampliar foto
Conocer otra cultura es uno de los principales valores.

La globalización y la alta exigencia del mercado laboral han provocado que cada vez más estudiantes se planteen que la licenciatura universitaria no sea en una sola ciudad, o en un solo campus y mucho menos en un solo idioma: la internacionalización es un grado. Por eso, la universidad pública y las escuelas privadas ofrecen una amplia oferta para que la titulación universitaria no se limite a las clases en España y se pueda vivir una experiencia académica sin fronteras.

Estudiar parte de una titulación universitaria o un año de un grado en una universidad extranjera está a golpe de trámite burocrático. El estudiante deberá informarse de si su universidad tiene algún convenio con otra institución extranjera para cursar un año o parte de su grado, los requisitos que se necesitan y solicitarlo. “El problema al que se puede enfrentar el estudiante es que, además del convenio que debe haber entre las universidades, es necesario que haya también un acuerdo de becas para poder costearse la estancia”, explica Gaspar Roselló, secretario ejecutivo de la comisión de cursos académicos de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) y vicerrector de la Universidad de Barcelona (UB). La carrera de Geología, explica Roselló, es una de la UB que se puede estudiar en el campus de Montpellier (Francia).

Roselló distingue entre los Erasmus y este tipo de movilidad, que tiene un régimen distinto y por el que, según explica, se detecta cada vez una mayor demanda en la universidad pública, aunque siguen siendo mayoritarios los estudiantes de máster desean salir de España para realizar su experiencia en el extranjero. El alumno tendrá que correr con los gastos de estancia y mantenimiento, aunque hay universidades que también llevan aparejado algún tipo de beca.

Una vez conseguido el traslado, cuenta Roselló, “se trata de realizar un año de los cuatro, no todos”, y una vez cursado y trasladado de nuevo el estudiante a su universidad de origen, seguirá con su carrera tras haber recibido el reconocimiento de los créditos.

El aprendizaje de otra lengua, el alto nivel académico y conocer otra cultura es lo que destacan los alumnos

La oferta privada busca ofrecer una especialización mucho más práctica, internacional y adaptada a las nuevas exigencias del mercado laboral. A más idiomas y más experiencia internacional, más competitividad. La escuela de negocios ESCP Europe, una de las mejores posicionadas dentro del ranking de escuelas de negocios, según el diario Financial Times, ofrece a sus alumnos de Bachelor in Management la posibilidad de pasar por tres países distintos: un primer curso en Londres, después podrán elegir entre Madrid y Turín, y el último año en Berlín. Esta experiencia, que se pondrá en práctica por primera vez a partir de septiembre, se dirige a personas entre 18 y 21 años, con buen expediente académico y nivel alto de inglés. Al finalizar los tres años, el alumno recibe un título oficial con acreditación europea, además de poder optar a prácticas en cualquiera de esos tres países.

“Se fomenta la hipermovilidad; al igual que en las carreras existe la opción de cambio de campus”, asegura Justin Byrne, director académico de la ESCP Europe en Madrid. Para la escuela, según explica Byrne, es importante que haya un recorrido y una exposición a distintas culturas pero en la misma institución, ya que así “se consigue que la adaptación sea mejor” y “el nivel se mantiene”.

Además del aprendizaje de otros idiomas, lo que más destacan los alumnos de las escuelas privadas con experiencia en el extranjero, es el método práctico, el alto nivel académico al que se exponen, además de la posibilidad de conocer distintas culturas.

Víctor Buisán, de 27 años, nacido en Barcelona pero criado en Andorra, dio sus primeros pasos en una escuela con método francés. Eso marcaría sus decisiones más adelante, cuando decidió enrolarse en la Toulouse Business School, una escuela con un campus en Barcelona pero con un método francés de enseñanza y con la central de Toulouse (Francia): “Una combinación perfecta”, asegura Buisán. “Lo importante para triunfar en los negocios es tener curiosidad”, añade. Esa curiosidad, que compartía con sus compañeros de clase, la mayoría con un perfil internacional, le ha llevado a trabajar en Société Générale en París y en una empresa francesa en Chile.

Las prácticas

“Al principio es difícil acostumbrarse a otro idioma, pero se consigue”. Ana Pallejà, de 21 años, cursó su segundo año en la Universidad de Cincinnati, gracias al acuerdo con esta universidad que tiene la Toulouse Business School. Pallejà se decantó por realizar su grado en inglés, aunque su último año en Toulouse reforzara el francés: “Casi todos tus compañeros son franceses y vives en Francia, así que acabas aprendiéndolo”. Para Pallejà también es importante la posibilidad de salir con un año de experiencia laboral gracias a las prácticas. “Te hace coger carrerilla y adaptarte al mundo laboral”.

En el Instituto de Estudios Bursátiles (IEB) tienen entre su oferta formativa el grado de Derecho y el grado de ADE que se desarrolla en cuatro años. En Derecho, los alumnos pueden ampliar su formación en la Columbia University de Nueva York, además de un trimestre en la London School of Economics en el cuarto curso para los alumnos de ADE. “Además de los cursos, se fomenta que se conozca el entorno, tanto en Londres como en Nueva York, y se hacen visitas a los distintos centros financieros de cada ciudad”, cuenta Ana Moreno, jefa de estudios de Instituto de Estudios Bursátiles (IEB), que destaca la oportunidad para el alumnado de una inmersión total en cada país y en su entorno laboral.

Jacobo Bernar, de 22 años, realizó el curso intensivo en el London School of Economics y lo recuerda como una de las experiencias académicas más intensas y productivas de su estancia en IEB: “Asistíamos a clases con grandes profesores y vimos importantes progresos en nosotros mismos, ya que el contacto directo con estudiantes de otras nacionalidades y el nivel tan alto nos marcó para siempre”; asegura Bernar, que desde que se graduó hace tres semanas trabaja en un bufete como abogado en prácticas.

 

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