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DE FRENTE

“Los ejecutivos tenemos que ser predecibles, confiables y estables”

Isabel Aguilera, sevillana de 1960, es una de las grandes ejecutivas europeas. Fue directora general de Google para España y Portugal y ahora asesora a empresas

¿Cómo es usted? Buena gente básicamente...

¿Y cómo es la buena gente? La que está interesada por los demás e intenta hacer las cosas todo lo mejor que puede.

¿Y cómo es la mala gente? La que te enseña a no ser como ellos. Gente que va a lo suyo, desleal, que te atropella.

Dijo que un ejecutivo no tiene por qué ser mala persona. Ser un buen ejecutivo no implica ser una mala persona, ni tener mal carácter, ser déspota, o innecesariamente duro. Un crack puede ser como le dé la gana, pero yo le aconsejo que además sea buena gente.

Kapucinski advertía contra los cínicos en el periodismo. ¿Mucho cínico entre ustedes? ¿Crees que en el mundo del periodismo no hay? En todas partes hay cierto cinismo, una cierta pose. Cuando la gente sale de su casa son ellos en un 80%. El 20% restante es actuación. Los ejecutivos tenemos que ser predecibles, confiables y estables.

Un buen jefe es el que considera que el mérito es siempre de los demás y los errores, propios

¿Ha sufrido la maldad de otros? Como todos, de alguno... Lo que me mueve es la meritocracia. Para mí, un buen jefe es el que considera que el mérito es siempre de los demás y que los errores son propios.

¿Cómo ha sido usted? Si he cometido alguna maldad no ha sido ni intencionada ni muy grande. Estaré en paz si no consigo complicarme la vida.

¿Qué la hace madrugar? Que siempre voy temprano a todas partes. Cuando viajo no me gusta esperar en los aeropuertos: los primeros vuelos siempre tienen menos problemas.

¿Cómo se vive en el mundo de los negocios, con tanta testosterona? Decía Baltasar Gracián: “La mejor revancha contra los necios es tener razón”. Hoy la mujer se consolida como el mayor mercado emergente del mundo, algo así como China e India juntas. Ya tiene el 83% de las operaciones bancarias en EE UU...

Sin embargo, tienen menos poder en España que los hombres... Creo más en la influencia que en el poder. Y tenemos una gran influencia porque educamos mayoritariamente a los hijos, les damos ejemplo y les inculcamos valores... En esta sociedad tecnológica todo cambia, pero los valores permanecen y se inculcan en la familia.

Las directivas pecamos en querer demostrar que nadie se equivocó

al elegirnos

¿Qué aporta la mujer al poder, por ejemplo? En la empresa tenemos más parecido entre hombres y mujeres que entre hombres entre sí. Si acaso pecamos de hipersensibilidad y queremos demostrar que nadie se equivocó al elegirnos. ¡No digo que el hombre no se esfuerce!

Google. ¿Qué defectos ve en ese gigante para el que trabajó? El máximo competidor de Google es el mismo Google. En sus oficinas centrales tiene el esqueleto de un dinosaurio para recordarse que los más grandes también caen. Lo malo es que de tanto ver al dinosaurio ya no te suene. Me dijo un director de hotel: “Es bueno cambiar de hotel porque cuando llevas un tiempo en uno ves a una araña en el vestíbulo y la saludas”. El nuevo paradigma creado no es suficiente; lo digo por los cuatro grandes, Google, Apple, Facebook y Amazon: el usuario ha de saber qué elige cuando elige esos excelentes productos, y a qué se arriesga.

¿A qué se arriesga? Pierdes privacidad, estás siempre registrado.

Da miedo. Asusta un poco, especialmente a los que no somos nativos digitales.

¿Cómo ha convivido con ese susto? Es un tira y afloja permanente. A veces cedes, otras no; el respeto a la intimidad de los demás, el respeto a la legalidad son importantes para mí. No sé si las generaciones posteriores tendrán otros ejes de coordenadas, pero estos son los míos.