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Matarromera exprime la uva

La bodega extiende sus redes a La Rioja, desarrolla nuevos productos y entra en el negocio cosmético y del aceite de oliva

Carlos Moro, presidente de Matarromera.
Carlos Moro, presidente de Matarromera.

A finales de los años ochenta, Carlos Moro ponía la primera piedra en la localidad vallisoletana de Valbuena de Duero de lo que hoy es el grupo Matarromera. El consorcio está compuesto por ocho bodegas, empresas de cosmética en base a los productos del vino, una destilería y una firma de aceites ecológicos y el denominador común en su desarrollo es que se ha realizado siempre dentro del valle del Duero como protagonista y de forma escalonada: sus bodegas sumaron poco a poco las cuatro denominaciones de origen ligadas a ese territorio: Ribera del Duero, Cigales, Rueda y Toro.

Cubierto ese objetivo, Moro llevaba un tiempo considerando la posibilidad de ampliar la oferta del grupo con vinos de otras regiones. Nunca tuvo dudas de que, para producir otros caldos, deberían ser Rioja. Tras visitar muchas tierras, al final se decidió por una zona de elevada altitud en San Vicente de la Sonsierra, donde inicialmente adquirió unas naves de viejas instalaciones bodegueras y unas 20 hectáreas. “Vimos muchas superficies de cultivo e instalaciones bodegueras. Pero optamos por esa zona, por su ubicación, los terrenos, las viñas y porque queríamos arrancar desde cero”, señala.

Tras la compra de esas 20 hectáreas pretende ampliar la zona de producción en otras cuarenta, siempre con la variedad tempranillo, cultivada en vaso o en espaldera, y con cepas viejas, preferiblemente con más de 50 años, que en la zona se cotizan entre 60.000 y hasta 100.000 euros la hectárea. En una primera fase, la inversión se ha elevado a seis millones de euros. La nueva bodega se denominará Carlos Moro.

El grupo Matarromera facturó el pasado año 19,3 millones de euros, con un incremento del 12% y la venta de casi cinco millones de botellas, con un beneficio antes de impuestos de 2,04 millones de euros frente a los 1,2 millones obtenidos en el ejercicio anterior. Para este año, la empresa prevé una facturación de 23 millones de euros, también con el vino como motor de las ventas.

Los mercados exteriores constituyen uno de los objetivos permanentes grupo al comercializar sus productos en más de 60 países donde destacan las ventas en el resto de los Estados miembros de la Unión Europea, en el resto de Europa, Estados Unidos, China, México o Japón. De todas las ventas del grupo, el comercio exterior supone el 35% de la facturación y el objetivo es que las mismas representen el 45% en el plazo de un año.

El grupo Matarromera destaca por su apuesta por la innovación y por la diversificación. Desde 2005, ha estado destinando anualmente un mínimo de 1,5 millones de euros para trabajos de investigación y desarrollo de nuevos productos. La bodega ha sido una de las pioneras en la elaboración de vinos sin alcohol y dispone de la primera destilería en la zona del Duero. Actualmente mantiene la apuesta en el mercado de un vino bajo en alcohol, el Win.5.

También desarrolló técnicas para la obtención de polifenoles de la pulpa o el pellejo de las uvas, dando lugar una nueva línea de negocio de artículos de cosmética a partir de la obtención del eminol, un antioxidante, que se comercializan a través de la empresa Esdor. El conjunto se los productos de cosmética se venden actualmente en más de una veintena de países, desde China a Estados Unidos.

La diversificación del grupo se extiende al trabajo de otras 300 hectáreas dedicadas a la agricultura en general y, sobre todo, al laboreo de casi un centenar de olivares de diferentes variedades como picual y arbequina, con las que el grupo ha accedido al mercado del aceite ecológico.