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Al oro no le gusta la recuperación

El metal precioso mantiene plana su cotización tras el acuerdo con Grecia

Lingotes de oro en una planta de refinado en Turquía.
Lingotes de oro en una planta de refinado en Turquía. Reuters

En una parroquia del Ayuntamiento coruñés de Cabana, los vecinos están a punto de ganar una batalla a la empresa minera canadiense Edgewater, que ha perdido, en medio de un fuerte rechazo social, los derechos para explotar una mina de oro de la época romana. En Tapia de Casariego (Asturias) tampoco irá adelante un proyecto de la firma Asturgold para extraer el metal precioso.

La repentina fiebre para la explotación de este recurso parece haber decaído en España al ritmo que lo hace la cotización de la onza en los mercados. En 2014 su precio bajó un 1,8% y a cierre de esta semana cotizaba a 1.207 dólares por onza (una onza pesa 31 gramos). El acuerdo de extensión del rescate en Grecia ha sido uno de los factores determinantes para lastrar el precio del oro en últimas semanas, según el análisis de Carsten Menke, experto en materias primas del banco de inversión Julius Baër. “Nuestra visión de largo plazo en el oro seguirá siendo bajista. La recuperación económica debería pesar sobre la demanda del oro como valor refugio”. El precio del metal, asegura, ya no se beneficia del viento de cola de la crisis, ni de la demanda de China e India, los dos consumidores más grandes del mundo que han frenado su apetito por los lingotes.

Para Mario Lafuente, gestor de inversiones en ATN capital, el principal motivo para acumular oro es “evitar la pérdida de valor que supone el aumento de la masa monetaria por parte de los diferentes bancos centrales”. Pero ya ha pasado la época en que la Reserva Federal de EE UU (FED) introducía liquidez y el precio subía. “Desde el año 2012 algo ocurre en el mercado para que no se siga ese patrón. Japón y el BCE han desplegado políticas de relajación monetaria y el precio ha caído”, apunta.

David Cano, de Analistas Financieros Internacionales (AFI), advierte que el precio del oro es tremendamente caprichoso. “Es una de las materias más volátiles y es difícil hacer predicciones. Es cierto que hasta el año 2012 se beneficiaba de la enorme liquidez inyectada por la Reserva Federal y por el carácter de activo refugio ante riesgo de ruptura de área euro. Pero la FED ya no está inyectando liquidez y la prima por riesgo sistémico se está reduciendo. Estos dos factores, que impulsaron el precio en otras épocas, ya no existen”.

Al oro no le gusta la recuperación

Tomar el oro como “valor refugio” recuerda a algunos expertos a un tópico tan falso como que la Bolsa, a largo plazo, nunca cae. “Como la plata, el paladio y el platino, es un activo que tiene una volatilidad que supera a la de la renta variable”, añade el experto de AFI. Varios estudios sobre la cotización histórica de metales preciosos muestran que se dan comportamientos dispares. La Caixa Research, en un documento de trabajo que analiza los precios en la primera década de este siglo, observó que la evolución del níquel, el oro y la plata registraron asimetrías positivas, con épocas de expansión más prolongadas que los momentos de contracción. “En el caso de la plata, la duración promedio del ciclo expansivo es de 29 meses, período durante el cual el precio se incrementó en torno al 73%. Las contracciones duran aproximadamente 23 meses y la caída en precio es del 67%. Respecto al oro, si bien la duración de las expansiones y recesiones es prácticamente igual, el porcentaje de variación del precio en las expansiones —en términos absolutos— es trece puntos porcentuales superior al de las recesiones”. En cambio, elementos como el aluminio y el cobre mostraban comportamientos distintos.

Para Mario Lafuente no hay que perder de vista una variable: “Almacenar el oro tiene un coste y no produce ningún rendimiento, al contrario que almacenar dinero, que no tiene coste y sí ofrecía una rentabilidad”. En una situación normal sería más lógico apostar por otros valores. Pero esta no es una situación normal. Los tipos de interés negativos podrían impulsar el valor del oro, pero si el dinero que está inyectando el BCE empieza a circular a través del crédito los expertos consideran que se pasaría a otro escenario: “Estaríamos hablando de otros niveles para al oro, claramente por encima de los 2.000 dólares onza del año 2011. Un escenario posible pero que todavía está muy lejos”, insiste Lafuente.