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España digitaliza la fabricación de cerámica

La innovación en la producción de baldosas y azulejos devuelve la competitividad al sector

En 1997, tres amigos de Villareal (Castellón de la Plana) decidieron digitalizar la fabricación de la baldosa cerámica. Tras dos años de encierro en un garaje alumbraron la primera máquina impresora de tinta sobre losetas cerámicas que inició una revolución en el sector: redujo el número de máquinas para colorear cerámica de siete a una, y el de las tintas de centenares a seis. Hoy, los tres emprendedores son las cabezas visibles de Kerajet, el líder mundial de estas gigantescas impresoras digitales —55% de cuota de mercado y 14 patentes— que cuestan una media de 300.000 euros, y han sido copiadas por fabricantes de todo el mundo. “El 64% de la producción mundial cerámica se hace con tecnología digital, y pronto será el 90%”, predice Ángel Michavila, presidente de ANFFECC, la patronal de las tintas.

En 2015, Kerajet encabezará otra revolución. En febrero, lanza una máquina para digitalizar el esmaltado del azulejo —otra parte del proceso fabril—, para “hacer losetas con el tacto del terciopelo o la madera. En pruebas ciegas hemos testado haber igualado el tacto a estos materiales”, explica Antonio Querol, gerente de producto de Kerajet. La empresa trabaja para culminar la digitalización de los cuatro procesos de fabricación cerámica, mientras diversifica su tecnología a sectores como el vidrio y el cartón.

El salto tecnológico de Kerajet se ha hecho en la cuna española del azulejo, 40 kilómetros cuadrados ubicados en la provincia de Castellón, que acoge al 95% de las empresas del sector. “La zona ha conseguido un desarrollo propio de tecnología similar al de Silicon Valley”, apunta Juan Mulet, director general de COTEC. La primera piedra de este cluster industrial se puso en el siglo XIX, y durante décadas ha alternado el liderato mundial con Italia hasta la aparición de China, que vende un producto de inferior calidad. “Castellón se ha convertido en el gran centro de desarrollo mundial. Los fabricantes de máquinas colaboran con los de tintas y esmaltes, y con los fabricantes de cerámico para ello”, cuenta Cesar Beltrán, director de los programas del IESE en Levante y Brasil.

España digitaliza la fabricación de cerámica

Las empresas han sabido mantener sus prioridades. Entre 2008 y 2010, la producción cayó en un 40% y la mano de obra a casi la mitad, pero ningún investigador o técnico abandonó una zona llena de ingenieros y de químicos, saltaban de una empresa a otra mientras cerraron la cuarta parte de los fabricantes —56 empresas desde 2007—. A la vez se digitalizaba la producción, a pesar de la elevada inversión que conlleva. “El beneficio productivo, estético y logístico de la digitalización es tan grande que antes de un año se amortiza la inversión”, asegura Jesús Fernández, director de Soluciones Digitales del Grupo Esmalglass-Itaca.

El cambio ha sido vital para superar la crisis. De hecho, “tres cuartos de las máquinas que hay en España se vendieron entre 2008 y 2010. La digitalización ha hecho al sector más competitivo en costes, prestaciones y diseño frente a otros sectores de recubrimiento de superficies”, añade Jesús Fernández. Las exportaciones han vuelto al nivel de 2007. “Hay demanda de profesionales con varios idiomas. Hemos empezado a impartir clases de chino. Vendemos a 185 países. Somos el primer productor europeo en volumen, y el tercer exportador mundial en valor”, cuenta Isidro Zarzoso, presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (ASCER).

Los dos gigantes del sector son Porcelanosa y Pamesa, dos empresas familiares implantadas en todo el mundo. El Grupo Porcelanosa es de las familias Colonques y Soriano, factura casi 260 millones de euros, tiene 1.000 trabajadores en Castellón y otros 4.000 dispersos en 150 países. Es conocida su extensa red de tiendas con marca propia.

Fernando Roig es el dueño de Grupo Pamesa, el líder español del sector cerámico, que solo comparte accionariado en Pamesa Brasil con un socio local. Sus cinco fábricas españolas vendieron 344 millones de euros en 2013 —un 27% más que en el año anterior—, cerrarán 2014 con 390 millones de euros, y en 2015 prevén mantener el crecimiento a dos dígitos que registran desde 2010. “Cambiar su maquinaria tradicional por la digital nos permitió mantener el liderazgo —invertimos más de 15 millones de euros— y aumentar el peso de las exportaciones del 45 % a más del 70%”, explica Javier Portales, director de compras de Grupo Pamesa.

Los fabricantes de esmaltes y colores españoles siempre han sido los líderes mundiales, venden a 50 países. Torrecid y el Grupo Esmalglass-Itaca son los mayores. “Hemos aumentado los ingresos, la rentabilidad y la presencia internacional gracias a la digitalización del sector”, cuenta Jesús Fernández. El fondo inversor Investcorp —de Bahréin— ha entrado en la empresa para apoyar el crecimiento. No es el único caso, el capital internacional está atento a entrar en un sector con tanto recorrido de crecimiento.

La piel del icónico edificio Twin Towers de Doha , la capital de Qatar, está hecha en España. Es el revestimiento realizado por TheSize Neolith, la empresa creada por dos empresarios alicantinos en 2009 para llevar las cualidades de la piedra natural al azulejo. "No se puede elegir peor año para empezar a vender, pero ser pioneros en fabricar tablas cerámicas de casi cinco metros cuadrados que compiten con los revestimientos de interiores y fachadas nos ha dado el éxito", explica Daniel Sánchez, gerente de TheSize Neolith.

La joven empresa vende a 60 mercados, y es un ejemplo de la dinamicidad de un sector que ha desarrollado “baldosas inteligentes que avisan de incendios o humedades en una aplicación móvil, cerámica que evita la entrada del calor en los edificios o pavimentos que evitan resbalar incluso en la lluvia”, cuenta Vicente Lázaro, responsable de inteligencia competitiva del ITC.