Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

El BCE lo ve oscuro

El BCE revisó ayer a la baja sus previsiones de crecimiento y de inflación y advierte de que los riesgos siguen también a la baja, sobre todo en inflación por la reciente caída de los precios del petróleo. La autoridad monetaria espera un crecimiento del PIB y de los precios próximo al 1% en 2015. El objetivo de inflación del 2% es coherente con el pleno empleo. Por lo tanto, al no cumplir su objetivo de inflación, el banco central reconoce que Europa no conseguirá reducir la tasa de paro a su nivel de equilibrio.

La bajada del petróleo por si sola es una buena noticia para la economía de la Eurozona, ya que aumenta los márgenes y los salarios reales. La deflación es un problema de demanda, como explicó el propio Draghi en Jackson Hole. Pero el BCE está atrapado en su objetivo erróneo y al subir tipos en 2008 por la subida de precios del crudo, ahora advierte de que la bajada les aleja de su mandato. Tácticamente es una baza que Draghi aprovecha contra la fobia de los alemanes con la inflación. Pero conceptualmente es un error ya que el objetivo debería fijarse sobre la inflación subyacente, que elimina los precios más volátiles de materias primas y alimentos. Y sumar el pleno empleo y tipos de largo plazo reducidos, como la Reserva Federal.

El BCE lleva tomando medidas heterodoxas años y no ha consigue reactivar el crecimiento. Pero se cree que Draghi es el oráculo que conseguirá redimir a Europa de la lacra del desempleo. Tú puedes llevar al caballo al abrevadero, pero no le puedes obligar a beber. El BCE ya ha bajado los tipos al 0% pero el crédito sigue cayendo y los multiplicados monetarios en mínimos.

Si queremos evitar que el populismo llegue al Gobierno, cambiemos la política económica

La clave es la política fiscal. El Plan Juncker es una buena iniciativa pero con su diseño actual está condenado al fracaso. Tiene que ser financiado con bonos del MEDE y el BCE podría comprar esos bonos al verse liberado de la restricción moral de comprar deuda pública nacional. Con la bajada del precio del petróleo y la depreciación del euro que pondría bajar cerca de la paridad con el dólar, Europa crecería por encima del 2% y bajaría la tasa de paro.

Pero si queremos entrar en una senda de crecimiento sostenido y acabar con la deflación hay que resolver el problema de deuda. Es urgente aprobar el plan Brady europeo. Syriza en Grecia ya ha anunciado en su programa electoral que impagará la deuda por motivos humanitarios y un programa disparatado de aumento de gasto público el día posterior. Lo que no explican es cómo lo va a financiar y si son conscientes de que Grecia tendría que abandonar el euro si el BCE cierra el acceso de los bancos griegos a la liquidez. Podemos dice ahora que no impagará unilateralmente, pero Draghi ya les ha advertido de que su propuesta sobre monetizar déficit español “no estaría dentro de los tratados”. Como expliqué la pasada semana, Podemos vive en el país de Nunca Jamás.

Pero el populismo no es la causa de la crisis, es el efecto. Si queremos evitar que el populismo llegue al Gobierno y agrave la situación, cambiemos la política económica. De lo contrario, los líderes europeos serán culpables de lo que pudieron evitar.

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