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La caída del petróleo entorpece el crecimiento de México

El Gobierno rebaja por segunda vez en lo que va de año sus previsiones para 2014. Espera un avance de entre el 2,1% y el 2,6%.

Luis Videgaray, secretario de Hacienda de México.
Luis Videgaray, secretario de Hacienda de México.

El Gobierno de México ha vuelto a rebajar las previsiones de crecimiento económico del país, que avanza pero a un ritmo lento. Las expectativas oficiales han menguado por segunda vez en el año, en gran medida debido la caída de la producción petrolera, que continúa su cuesta abajo a la espera de los efectos de la reforma energética. Los pronósticos de la Secretaria de Hacienda para el cierre de 2014 pasan de un 2,7% a una horquilla del 2,1% al 2,6%, una nueva presentación de las previsiones con la que el Gobierno pretende cubrirse las espaldas ante los últimos informes de organismos internacionales.

El FMI bajó recientemente el listón para México hasta el 2,4% y el propio Banco de México (Banxico) revisó esta misma semana sus expectativas para dejarlas en una franja entre el 2% y el 2,5%. El principal argumento de ambas instituciones es que la constante merma en la producción petrolera, de la que depende el 30% de los ingresos del Estado, está entorpeciendo el despegue de la economía mexicana después del bache de 2013. “Este no es el crecimiento que podemos alcanzar. Pero en todo caso el problema del petróleo no es una cuestión de precios, que ya están cubiertos, sino de producción”, señaló el subsecretario de Hacienda Fernando Aportela Rodríguez durante la presentación de las previsiones.

La producción de crudo mexicano disminuyó un 3,7% en tasa anual en el tercer trimestre

El barril de crudo ha sufrido una vertiginosa caída en los últimos cuatro meses tocando mínimos de 2010. La respuesta del México, tercer productor de América, fue la reciente compra de un lote de escudos de protección, los llamados seguros de cobertura, en los que el Gobierno se ha gastado 773 millones de dólares. El problema más acuciante es sin embargo el precario balance de la extracción y producción de crudo mexicano, que disminuyó un 3,7% en tasa anual en el tercer trimestre. La liberalización del sector energético, hasta ahora monopolizado por la estatal Pemex, es la gran baza económica del Gobierno. Pero sus efectos, vía inversiones y aumento de la productividad, no se esperan hasta al menos el año que viene, cuando se vaticinan cotas de crecimiento por encima del 3%.

El resto del sector industrial dio muestras de recuperación según los datos trimestrales presentados. La construcción, con un avance del 4%, recuperó cierto tono tras el estancamiento de principios de año gracias a las fuertes inversiones públicas en infraestructuras que el Gobierno está utilizando como palanca. Las manufacturas, por su parte, se beneficiaron de la revitalización de las exportaciones desde EE UU –destino del 80% del total– y aumentaron un 3,2%. Otro de los grandes retos pendiente sigue siendo el consumo interno, lastrado por la subida de impuestos indirectos a principios de año y la endémico taponamiento del crédito.