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El cartel petrolero intenta cerrar filas

La caída del precio del crudo fuerza a la OPEP a buscar una estrategia común

El cartel petrolero intenta cerrar filas

El ministro de Petróleo de Arabia Saudí, Ali al-Naimi, lleva casi un mes en el centro de todas las miradas del mercado y de sus socios de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) por su acérrima defensa de mantener los niveles de producción de crudo pese a la caída del precio. Otro de los pesos pesados de la organización e histórico rival, Irán, se expresó recientemente con igual firmeza: “Irán protegerá su cuota mundial de ventas bajo cualquier circunstancia”, declaró el responsable de Energía persa, Bijan Namdar Zanganeh. Pero tras esta aparente riña sin solución, la diplomacia petrolera se ha abierto paso en los últimos días para intentar anunciar un recorte de la extracción de crudo que frene la caída del precio en la cumbre de la OPEP del 27 de noviembre en Viena.

El valor del crudo Brent —de referencia para Europa—, que se ha desplomado un 32% respecto al pico anual de junio, ha hecho saltar las alarmas en la OPEP: con la excepción de Arabia Saudí y de sus vecinos del Golfo, ningún miembro del cartel puede permitirse que el coste del barril siga cayendo. La cotización bajó el pasado 13 de noviembre los 77,99 dólares, el valor más bajo en los últimos cuatro años, y los ministros de energía de los países productores comenzaron a movilizarse de forma frenética. Zanganeh viajó a Qatar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, Al-Naimi voló a América Latina; altos diplomáticos iraquíes y libios visitaron al rey saudí Abdulá. El ministro de Exteriores venezolano, Rafael Ramírez, incluso se reunió el ministro de Energía ruso, Alexander Novak, para tener el apoyo de Rusia, un peso pesado ajeno al cartel.

La OPEP tiene dos frentes externos que hacen mella en su unidad: La producción conjunta de Estados Unidos y Canadá en 2013 fue de 13,95 millones de barriles diarios, la más elevada desde 1965. El auge del crudo no convencional (fracking) está cerrando las puertas del mercado norteamericano y eso complica mantener una producción elevada para los países que han sido proveedores del mayor demandante de energía del mundo. Por otra parte, otro gran consumidor, Japón, ha entrado en recesión.

El cartel petrolero intenta cerrar filas

A la complicada coyuntura internacional se añade la falta de equilibrio en la organización: “La OPEC [que según los datos de Bloomberg produce el 35,3% del crudo mundial] no ha funcionado como un bloque en los últimos cuatro años. Con 11 miembros explotando al máximo su capacidad productiva y Arabia Saudí atesorando las mayores reservas de crudo del mundo, es difícil describirlo como un grupo eficaz. Pero hoy más que nunca necesita actuar de manera coordinada”, asegura Chris Main, analista del mercado petrolero de Citigroup.

Los analistas creen que el grupo bajará la producción en la reunión del jueves

Muchos estudios afirman que el objetivo común del cartel será el de abaratar el petróleo hasta anular la rentabilidad de las inversiones en la extracción del crudo no convencional de EE UU y Canadá. Otros analistas aseguran que, aun cuando la OPEP intenta frenar el fracking, la producción norteamericana no parará, por lo menos no a corto plazo: “Todos los presupuestos para las perforaciones de 2015 ya se han asignado. Para afectar la producción de EE UU, el precio del crudo debería quedar por debajo de los 70 dólares por mucho tiempo. Pero mientras Arabia Saudí puede aguantar, la mayoría de los miembros de la OPEP no están en condiciones de asumir un barril por debajo de 100 dólares por mucho tiempo”, explica Harry Tchilinguirian, jefe de los analistas de materias primas de BNP Paribas.

El Gobierno saudí informó en junio unos activos netos en el extranjero de 586.000 millones de euros, suficientes para financiar un aumento del déficit estatal en los próximos años ante un eventual panorama de precios bajos del crudo. “Pero hay miembros de la OPEP para los que los ingresos del petróleo representan hasta el 40% de su presupuesto”, matiza Ariel Bergmann, catedrático de Economía de la Energía de la Universidad de Dundee. Un ejemplo es Venezuela: según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el país latinoamericano acumulaba en 2013 un déficit del 15% del PIB, con un crecimiento que no va más allá del 1% y una tasa de inflación del 56,2%. Los analistas del think thank estadounidense Stratfor calculan que para que las políticas sociales sigan siendo viables en Venezuela el precio del barril debe subir hasta los 110 dólares.

Los problemas económicos de Venezuela, la inestabilidad de Irak, Libia y Nigeria, y las inciertas negociaciones sobre el plan nuclear iraní han centrado el foco del mercado en Arabia Saudí. El país árabe, que según los datos de la propia OPEP produce un tercio del petróleo de la organización (9,6 de los 30,2 millones barriles diarios), es “el único que puede influir en los precios”, aclara Simon Henderson, director del programa sobre la Energía del Washington Institute. Pero no lo harán solos: “Los saudíes no quieren que los demás miembros se aprovechen de sus recortes. Una acción colectiva tendrá un impacto mucho más fuerte en el mercado”, arguye Tchilinguirian.

Los expertos creen que en la cita del jueves se decidirá un recorte de entre uno y 1,5 millones de barriles diarios. “Arabia Saudí reduciría su producción en 500.000 barriles, Kuwait podría recortar entre 200.000 y 300.000, y los demás miembros se redistribuirían el resto del recorte”, sostienen los analistas de BNP Paribas. “No hay manera de volver a los 100 dólares el barril. El recorte podrá, como mucho, estabilizar el precio”, asegura Bergmann. 

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