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España deshoja la margarita en Cuba

Las empresas analizan los espacios abiertos por la nueva Ley de Inversión Extranjera

Puerto de Mariel en La Habana (Cuba)
Puerto de Mariel en La Habana (Cuba) REUTERS

La promulgación de una nueva Ley de Inversión Extranjera en Cuba ha generado expectativas en el mundo empresarial español, que analiza las nuevas regulaciones y la cartera de inversiones ofrecida a principios de mes por el Gobierno de Raúl Castro: 8.000 millones de euros en 246 proyectos a corto y medio plazo. Esta inyección de capital en 11 sectores, de conseguirse, no tiene precedente en los últimos 20 años de estatismo económico. A rebufo de las eventuales oportunidades, y obligados por la crisis en casa, pequeños y medianos empresarios (pymes) buscan mercados exteriores, y Cuba es uno de los apetecibles porque necesita capital, equipamiento y tecnología, y parece transitar hacia la liberalización.

El desembarco ibérico no es de ahora. Ha sido progresivo desde principios de los 90 y con altibajos. Hoy, firmas españolas cuentan con 228 sucursales en la isla y 32 operan en empresas mixtas. En el 2011 eran 45. Los intercambios comerciales alcanzaron la cifra récord de 1.000 millones de euros en el 2013. España exporta a la isla casi 800 millones de euros e importa mercancías por 200 millones. El máximo histórico se alcanzó en 2008, con ventas españolas por 785 millones. Después de haber sido el principal proveedor de Cuba durante años, España es ahora el tercer socio por detrás de Venezuela y China.

Fuente: Datacomex
Fuente: Datacomex

La punta de lanza de la inversión española en la nación caribeña son las grandes cadenas hoteleras que aterrizaron hace ya décadas, arriesgándose a las sanciones establecida en el embargo de EE UU a la isla y pese a las periódicas turbulencias e incertidumbres políticas. Estos grupos gestionan el 90 % de las camas hoteleras disponibles en el país. Uno de ellos, Occidental Hotels & Resorts, controlado por el BBVA y Amancio Ortega (Inditex), no renovará los contratos de gestión de sus cuatro establecimientos en Cuba para liberarse de las obligaciones derivadas de la firma de una prórroga de cinco años. Se trata de tener la manos libres durante las eventuales negociaciones para vender la cadena. Occidental Hoteles tendría que abandonar Cuba si su comprador fuera una grupo de EE UU porque la ley Helms-Burton no les permite hacer negocios con el castrismo.

Pero en el análisis de la cifras de exportación españolas no sólo prima el turismo. Un variado abanico de empresas exportan componentes industriales, productos de automoción, equipamiento mecánico y suministros agrícolas. Sin cifras oficiales al respecto, algunas fuentes privadas indican que el mayor inversor en Cuba es España seguida por Canadá e Italia. Los vascos son clientes de vieja data porque sus ventas se adaptan bien a las necesidades de la isla. En la última feria participaron 31 empresas de esa comunidad. Desde 1999, con el apoyo del Gobierno vasco, sus cámaras de comercio promocionan su presencia en Cuba. La mayoría de las empresas españolas instaladas en la isla son pymes y la que más exporta ronda los 20 millones de euros; un centenar factura entre el millón y los 10 millones de euros, según Guillermo Kessler, consejero comercial de la embajada española en Cuba.

El intercambio comercial alcanzó los 1.000 millones de euros en 2013

Sin liquidez suficiente, y con dificultades para acceder al mercado de créditos, el grueso del aparato productivo de Cuba es estatal, pero se maniobra hacia la liberalización normativa para captar más de 2.000 millones de euros anuales en capital, tecnología y mercados exteriores, y lograr un crecimiento de 5% contra el 1% actual, según dijo el ministro de Comercio Exterior cubano, Rodrigo Malmierca, en la recién clausurada Feria Internacional de La Habana, a la que acudieron 132 firmas españolas, 50 de ellas agrupadas en el pabellón del Instituto de Comercio Exterior (ICEX).

Ese es uno de los propósitos de la denominada Zona Especial de Desarrollo de Mariel (ZEDM), el proyecto más complejo y ambicioso en marcha, con una superficie de 465 kilómetros cuadrados, a 50 kilómetros de La Habana, donde se construye infraestructura asociada a la actividad industrial y la generación de energía fotovoltaica y otras fuentes renovables. A principios del 2015 se resolverán las propuesta de inversión presentadas por firmas de 36 países, entre ellos España, con una veintena de propuestas a estudio.

Al igual que otras empresas de América Latina, Europa y Asia, las españolas siguen analizando la nueva ley. Sopesan ventajas y contras, y hacen cuentas. “Estamos dispuestos a pactar condiciones con los inversores que plantean exigencias razonables”, dijeron fuentes oficiales. Las objeciones al nuevo texto regulador proceden de inversores contrarios a la dependencia de las agencias de empleo cubanas a la hora de contratar personal local, y también de hombres de negocios disuadidos por la dualidad monetaria existente en Cuba entre el depreciado peso nacional y el convertible (CUC), equivalente al dólar.

“Hay gente interesada en meter dinero en Cuba pero que no lo ven claro porque la ley es todavía restrictiva en algunos aspectos aunque se hayan eliminado muchos obstáculos”, señalan fuentes empresariales. Dudan entre abstenerse o arriesgarse: entre esperar a tiempos mejores o meter un pie en el mercado cubano porque “parece ir hacia la privatización”. La gran empresa española considera que todavía no se dan las condiciones.

La tendencia inversora parece alcista porque evoluciona con acompañamiento legal y diplomático. Algunas novedades así lo indican: las exportaciones españolas a Cuba han recuperado la cobertura de seguro perdida hace años debido a los impagos cubanos, aunque todavía con limitaciones, y después de arduas negociaciones abiertas en el 2011. “Los principales agentes de nuestra relación han sido las pymes. La asignatura pendiente es llevar a las grandes empresas españolas al mercado cubano”, dice el presidente del Consejo Superior de Cámaras, Manuel Teruel.

Xulio Fontech, presidente de la Asociación de Empresarios Españoles en Cuba (AEEC), única asociación de empresarios extranjeros que existe en la isla, se manifestó optimista en declaraciones a la agencia Efe: “Se ha roto el mito de que en la isla solo se puede invertir en el sector turístico. Hay un montón de sectores que se abren a la inversión. Esto es inédito”. El mercado alimenticio es clave. El embajador de Cuba en España, Eugenio Martínez, recordó que su país importa 2.000 millones de dólares anuales en alimentos. “Mil millones se podrían generar en Cuba”, dijo el diplomático durante un viaje a Extremadura para informar sobre el nuevo entorno inversor cubano. Queda por ver el alcance de los “pactos” ofrecidos a los inversores que aún dudan en invertir en la isla.

 

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