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Hollande alerta sobre el riesgo de un “estancamiento duradero” en Europa

La OCDE pide a Francia que haga reformas y las ponga en marcha "inmediatamente

La directora general del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, conversa con el presidente francés, François Hollande
La directora general del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, conversa con el presidente francés, François Hollande EFE

El presidente François Hollande alertó ayer en París ante los líderes de las principales organizaciones económicas mundiales (FMI, OMC, Banco Mundial, OCDE y OIT) del riesgo de “un estancamiento duradero” en Europa si los países no coordinan sus políticas a favor de la inversión y el crecimiento.

Para el mandatario francés, “el débil crecimiento, muy débil”, que se registra en todo el mundo tiene su origen en tensiones internacionales y en las incertidumbres económicas, y entre estas destacó el hecho de que Europa “no ha encontrado el camino para un crecimiento estable”. Los dirigentes reunidos analizaron durante tres horas en la sede de la OCDE la situación económica mundial y las reformas emprendidas por Francia. “Débil crecimiento” fue el concepto utilizado decenas de veces en la posterior conferencia de prensa. Hollande la aprovechó para destacar que “no hay crecimiento sin inversión” y que, por tanto, esa debe ser ahora la prioridad europea, entre otras cosas “para agilizar la demanda”, como precisó en una clara referencia a Alemania. En esos argumentos, a los que añadió la baja inflación en la UE, se basó el presidente francés para pedir “flexibilidad” en sus incumplimientos para rebajar el déficit hasta el 3%, una tesis apoyada nítidamente por el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, y mucho más diplomáticamente por la directora del FMI, la francesa Christine Lagarde.

Preguntada ésta por los terremotos bursátiles de los últimos días, señaló que ha habido “correcciones de mercado”, pero también una “sobrerreacción”.

En la reunión, la OCDE presentó un informe en el que aplaude las reformas emprendidas por Hollande, acompañado en el acto por todo su equipo económico, pero pide a París que no baje la guardia, que las ponga en marcha “rápidamente” y que profundice en esa línea. Esas reformas —“no se trata de austeridad, sino de modernizar”, puntualizó Hollande—- aportarán un 3,7% al PIB francés en diez años, según la OCDE. “Francia hace reformas, pero a favor del crecimiento”, volvió a remachar el presidente francés.