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Alibaba, un gigante con mucho más que comercio electrónico

La firma tecnológica china tiene portales de ventas, redes sociales y buscadores

Empleados de Alibaba aplauden el toque de campanilla en la apertura de la sesión en Nueva York
Empleados de Alibaba aplauden el toque de campanilla en la apertura de la sesión en Nueva York REUTERS

Mientras que la mayoría de gente fuera de China puede no haber oído hablar de Alibaba, dentro del país este nombre resulta muy familiar. El holding que ha empezado a cotizar en la Bolsa en Nueva York este viernes es el claro dominador del mercado del comercio electrónico en China y sus números se multiplican año tras año al mismo ritmo que lo hace el anhelo de los chinos por consumir. Los brazos de la compañía controlan 8 de cada 10 pedidos online en el gigante asiático que, en el último año, alcanzaron un volumen de 296.000 millones de dólares. Entre abril y junio sus ventas crecieron un 46% y su benefició casi se triplicó. Todo esto con sólidas perspectivas de crecimiento debido al cada vez mayor uso de Internet, la gran penetración en los dispositivos móviles y el aumento de la clase media en China.

Los portales de Alibaba cubren todas las variantes posibles de comercio electrónico: al por mayor, al por menor, entre consumidores, entre empresas, de empresas a consumidores y entre actores de fuera y dentro de China. Los más famosos, Taobao.com y Tmall.com, ocupan la 11ª y 19ª  posición en la clasificación de páginas más visitadas del mundo, según Alexa. Sus tentáculos llegan prácticamente a todo: han adquirido el explorador de Internet para móviles UCWeb, el más utilizado en China, y se han hecho con participaciones en Weibo (similar a Twitter), Autonavi (sistema de navegación), Youku (el Youtube chino) y hasta en el equipo de fútbol chino Guangzhou Evergrande, que en 2013 ganó el equivalente a la Liga de Campeones en Asia. El director del Centro de Investigación de Comercio Electrónico de China, Cao Yong, asegura que el éxito de Alibaba radica en “haber aplicado buenas estrategias en el momento oportuno, empezando primero por el comercio entre empresas y avanzar hacia los consumidores justo cuando el primero dio señales de haber tocado máximos”.

El ideólogo de este fenómeno es Jack Ma, que con 17 amigos fundó la compañía en su apartamento tras un viaje a Seattle, donde conoció Internet en plena efervescencia de la burbuja punto com. Ahora él y su empresa vuelven a Estados Unidos en la que está llamada a ser la mayor salida a Bolsa de la historia en Wall Street. El proceso despierta el interés de los inversores, que admiran el milagro de Alibaba en un país donde la iniciativa privada tiene poco recorrido, pero también recelan del proyecto, y no solamente por el hecho de que sea una empresa aún poco conocida internacionalmente u opere en China.

El papel de Alipay

Una de las mayores preocupaciones es el rol de Alipay, el sistema de pago similar a PayPal que creó Alibaba y que procesa la gran mayoría de transacciones que se realizan a través de sus portales. Mientras que la empresa de comercio electrónico depende totalmente de esta plataforma, el negocio de Alipay se ha expandido mucho más allá de su relación con Alibaba. El volumen de transacciones que ha gestionado durante el último año es de 778.000 millones de dólares, de los cuales solamente un 29,7 por ciento proceden de pagos por las compras de comercio electrónico. Con Alipay, los chinos hacen operaciones con tarjetas de crédito, pagan sus facturas, invierten sus ahorros y consiguen préstamos. Hasta tiene un fondo de inversión virtual, Yu’ebao, que solamente un año después de su puesta en marcha se ha convertido en el cuarto mayor del mundo por volumen de activos gracias a las atractivas tasas de interés que ofrece, del 6% anual, en un país donde los bancos estatales no pueden dar más del 3,3% por ley.

Las reglas que determinan la simbiosis entre Alibaba y Alipay, según la directora de J Capital Research, Anne Stevenson-Yang, “no están claras”, por lo que, a su juicio, “Alibaba es una empresa de comercio electrónico de la misma forma que Visa o Mastercard lo son de comercio minorista” y “tendría que ser tratada como una institución financiera, y en este caso sus resultados no son tan espectaculares comparado con otras empresas”.

En efecto, la relación entre Alibaba y Alipay es compleja. Hasta 2011 era una unidad más de la empresa, pero se configuró como una compañía independiente después de que el Banco Central chino le negara la licencia por el hecho de que Alibaba cuenta con accionistas extranjeros, como el gigante de Internet japonés Softbank (34,1%) o la estadounidense Yahoo (22,4%). Así, Alipay es ahora una empresa aparte que no saldrá a Bolsa, al menos por ahora. Y su propiedad, a través de otras compañías, es esencialmente de Jack Ma, algo que preocupa a los inversores por los posibles conflictos de interés que puedan surgir.

Así lo explica la propia compañía en un informe reciente remitido al regulador bursátil estadounidense: “Nosotros no controlamos Alipay ni su empresa matriz, en la que Jack Ma tiene la mayoría de los derechos de voto. En consecuencia, si surgen conflictos entre nosotros y Alipay (…), éstos podrían no ser resueltos a nuestro favor y podrían tener un efecto negativo en nuestro negocio. Además, tales conflictos pueden surgir debido al papel de Jack Ma como presidente ejecutivo de nuestra compañía y sus intereses económicos en Alipay, y es posible que él no actúe para que se resuelvan a nuestro favor”.

Un control férreo

Estas dudas aumentan si se tiene en cuenta el blindaje de Jack Ma y los suyos en el Consejo de Administración de Alibaba. A pesar de que él cuenta sólo con el 8,8% de las acciones, una mayoría simple del máximo órgano de decisión deberá estar formada por quien él y su círculo íntimo decida. Esta circunstancia, admite la compañía, “limitará la capacidad de nominar y elegir a los directores por parte de los inversores y de influir en asuntos corporativos como los sistemas de compensación al accionista, la sucesión o la estrategia de la empresa”. Fue esta cláusula la que hizo que Jack Ma escogiera Nueva York y no Hong Kong para su salida a Bolsa, ya que la normativa mucho más estricta de la ex colonia británica no permite esta opción.

Ante estas circunstancias, no es extraño que la cúpula directiva de Alibaba haya hecho una gira por las principales plazas financieras del mundo con el objetivo de convencer a los inversores sobre la viabilidad de su empresa. Aunque no es la primera vez que Ma se encuentra en esta tesitura. Una incipiente Alibaba ya salió a Bolsa en 2007, en Hong Kong, pero se retiró cinco años más tarde tras los estragos de la crisis financiera internacional, que lastraron su negocio. El día de su marcha, la capitalización bursátil de Alibaba era de 8.670 millones de dólares y ahora, supera ampliamente los 200.000 millones de dólares. Si este crecimiento se corresponde con la evolución real de la empresa en dos años, esto ya es cosa de los inversores. Y de las expectativas, las previsiones y los “booms” que tanto gustan en Wall Street.