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La banca española huye de los tipos negativos del BCE en los depósitos

El dinero guardado en el organismo se desploma un 98% en dos meses

Logo del euro que decora los alrededores de la sede del BCE.
Logo del euro que decora los alrededores de la sede del BCE.

Una parte de las medidas impulsadas por el Banco Central Europeo (BCE) ya han calado en la banca española en forma de euros contantes y sonantes. La decisión de la autoridad monetaria de penalizar el dinero ocioso que las entidades dejan en la caja fuerte de Fráncfort con una tasa de interés negativa se tradujo en una reducción drástica de los depósitos: si la media de junio de esta partida ascendía a 1.365 millones de euros, en julio, primer mes después del anuncio, se hundió a cinco millones, y en agosto a 33 millones. Este último dato, hecho público ayer por el Banco de España, supone un descenso del 97,6% respecto al nivel previo a la medida extraordinaria.

El objetivo del BCE en junio fue desincentivar el depósito del dinero de los bancos en el organismo europeo con el fin de que lo destinen a créditos para las empresas y las familias, de forma que las primeras inviertan y las segundas consuman, y así se estimule el crecimiento en una zona euro que se ha quedado parada en seco. Las rebajas de los tipos de interés y las inyecciones de liquidez de los últimos años no bastaron para estimular el grifo crediticio, ya que las entidades potenciaron sus inversiones en deuda pública y depositaron más dinero en el banco europeo.

Por eso, además de penalizar los depósitos, también ha empezado a aplicar la misma tasa negativa —primero en el -0,10% y ahora ya en el -0,20%— a los excesos de reservas que los bancos tienen en el BCE por encima del mínimo exigido.

En el caso de los depósitos de los bancos europeos, no se ha registrado una caída drástica: los 26.542 millones de junio han pasado a 25.232 en agosto. En cambio, la liquidez que la banca española deposita en el BCE se encuentra en niveles mínimos. Pero, aun así, el crédito no acaba de arrancar. Los últimos datos del Banco de España, publicados hace menos de dos semanas y correspondientes a julio, mostraban que los nuevos préstamos bajaron el 9% con relación al mismo mes del año pasado. Se trata de un ritmo de descenso muy similar al del resto del ejercicio, ya que la caída acumulada desde enero se sitúa en el 10%. Sin embargo, la situación ha mejorado para los pequeños empresarios, aunque pagan intereses más altos que las grandes compañías, ya que los créditos de menos de un millón de euros, que son los que suelen pedir las pymes, crecieron un 12%.

La financiación del BCE a las entidades españolas baja el 19% desde diciembre

La financiación también ha mejorado para la propia banca, que ha reducido su dependencia del grifo del BCE. Cuando acabó 2013 tenían prestado del banco que preside Mario Draghi un total de 201.865 millones de euros, un 35% menos que el año anterior, y este volumen ha seguido descendiendo este año. En agosto las operaciones de financiación del BCE con las entidades españolas alcanzaban los 162.546 millones, un 19% menos, si bien el mínimo desde febrero de 2012 se alcanzó el mes anterior, julio, con 160.694 millones. El máximo prestado tuvo lugar en agosto de 2012, tras de las inyecciones de liquidez a largo plazo y justo después de aprobarse el rescate europeo a la banca, cuando alcanzó los 388.000 millones.

Entre julio y agosto, la banca ha apostado más por la financiación a corto plazo (este volumen ha pasado de 26.520 a 37.585 millones de euros) y ha recortado el préstamo a largo plazo, de 134.179 a 124.993 millones de euros. En total, la banca española acapara el 33% de toda la financiación que el BCE concede a las entidades europeas, una porción superior a la que le correspondería por su peso en el sistema.

Las subastas de liquidez que comienzan este septiembre por otros 400.000 millones también alterarán estas cifras.