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Pemex mantiene el control del 83% de los yacimientos mexicanos

El Gobierno concede íntegramente a la petrolera su solicitud de reservas en explotación

La Secretaría de Energía cifra en 76.000 millones la inversión (pública y privada) en 10 años

El director general de Pemex, Emilio Lozoya.
El director general de Pemex, Emilio Lozoya. EFE

La reforma energética de México avanzó este martes un nuevo escalón. La Secretaría de Energía ha decidido que Petróleos Mexicanos (Pemex) conserve todos y cada uno de los campos probados y probables de petróleo y gas, es decir, yacimientos ya en explotación, que la empresa estatal había solicitado. Este es el resultado de la llamada ronda cero, una fase preliminar prevista en la reforma que concede a Pemex una suerte de derecho gracia por el cual la petrolera podía solicitar mantener el control de todo un listado de yacimientos antes de que el mercado energético se abra a la inversión privada. El Gobierno mexicano espera que este proceso de liberalización atraiga una inversión pública y privada de 76.000 millones de dólares en 10 años.

Arranca así la carrera que debe llevar a Pemex a convertirse en una empresa productiva del Estado, tal y como se establece en la reforma energética promulgada el pasado 20 de diciembre.La petrolera conservará el 83% de las reservas ya en explotación (todo lo que había pedido) y el 21% de los recursos prospectivos (casi tres cuartas partes de lo solicitado) o en fase de exploración.

Una vez resuelto este derecho de tanteo para Pemex, las empresas multinacionales, que asisten con expectación a las posibilidades que está apertura del negocio energético mexicano les pueda otorgar, tendrán a su disposición el 79% del mercado de prospección y el 17% de los yacimientos probados y probables.

Colaboración publico-privada

El nuevo mapa también prevé la colaboración pública y privada. Del total de inversión esperada, “cerca de 33.000 millones de dólares corresponden a 10 proyectos en los que Pemex se asociará con empresas privadas”, indicó el director general de la compañía, Emilio Lozoya durante el acto en el que se hicieron públicos los resultados. “Socios que por su alto valor técnico o estratégico, complementarán el capital o nuestra capacidad operativa. Con ello, buscamos una mayor generación de valor y disminución de riesgo asumido por Pemex", añadió. Estas alianzas abarcarán la explotación tanto de aguas profundas como yacimientos terrestres ya productivos o en desarrollo.

La entrada definitiva del capital privado, tanto mediante alianzas con la petrolera estatal como de manera individual, se llevará a cabo a partir del primer trimestre de 2015, cuando se harán públicas las bases de las licitaciones.

Las áreas asignadas a Pemex para la exploración y explotación equivalen a una superficie de 90.000 kilómetros cuadrados y a cerca de 21.600 millones de barriles de crudo. “Este volumen alcanza para 15 años y medio de exploración y cinco años en superficie de explotación, lo cual garantiza la plataforma de producción por 20 años a un ritmo de 2,5 millones de barriles al día”, dijo el secretario de Energía de México, Pedro Joaquín Coldwell.

Entre los yacimientos de hidrocarburos que conservará la petrolera destacan los de las Cuencas del Sureste (cercanas al Estado de Campeche) y algunas zonas de las aguas profundas del Golfo de México. Los yacimientos de Cantarell y Ku Maloob Zaap generan más de la mitad de la producción total de petróleo y gas de México.

Una tarta de 8.500 millones de dólares anuales

El estudio de la propuesta de Pemex por parte de la Secretaría de Energía se concentró fundamentalmente en analizar si la petrolera estatal dispone de las suficientes capacidades técnicas y financieras para extraer y explorar los campos de hidrocarburos que había solicitado. El Gobierno decidió reservar a las empresas privadas el 79% del mercado de prospección. Es decir, los tesoros energéticos nuevos y más difíciles de alcanzar. Así pues, México ha puesto en venta un racimo de yacimientos agrupados en 169 bloques para que sean las empresas privadas las que inviertan. Del total de bloques, 109 corresponden a proyectos de exploración y 60 a extracción.

Este envite de licitaciones, cuyo plazo de consultas comienza ya esta mes pero no serán adjudicadas hasta el próximo verano, es conocido como ‘ronda uno’. Los terrenos en licitación representan 28.500 kilómetros cuadrados e inversiones estimadas en 8.500 millones de dólares anuales a partir de su adjudicación en 2015, según las estimaciones del Gobierno. “La ‘ronda uno’ es interesante para la industria porque incluye una gran diversidad geológica y recursos no convencionales, aguas profundas y campos maduros”, precisa Lourdes Melgar, subsecretaria de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía

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