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Portugal ensaya con el BES un nuevo sistema de rescate bancario

Bruselas bendice la intervención, que apoya con dinero público la ‘entidad buena’

Sede del Banco Espírito Santo en Lisboa.
Sede del Banco Espírito Santo en Lisboa. REUTERS

Cuando los clientes entraron este lunes en su oficina del Banco Espírito Santo (BES), todo parecía igual que siempre, sus depósitos estaban ahí —en todo caso, los 100.000 primeros euros están garantizados por la legislación europea—, aunque pertenecían a otro banco: el Novo Banco. Pero, si además de depositante, ese ahorrador era accionista del banco portugués, vio que sus valores habían dejado de cotizar en Bolsa. En ese caso, lo había perdido todo. Portugal ha ensayado con el BES un nuevo sistema de rescate bancario. Consiste en la división en dos de la entidad problemática; además del ya célebre banco malo, crea un banco bueno, en este caso el Novo Banco. Bruselas, que bendice la operación, prefiere llamarlo “banco puente”, porque el objetivo es venderlo —como el malo— en un plazo corto, en este caso en dos años.

La otra novedad respecto a las intervenciones bancarias de estos últimos años, es que el dinero público aportado al banco bueno no se traducirá en una nacionalización directa de la entidad, ni tampoco en una ayuda a los accionistas. Los anteriores propietarios se quedan con el banco malo, y lo más probable es que pierdan toda su inversión, mientras que el dueño del Novo Banco pasa a ser el Fondo de Resolución Bancaria, que aglutina a todos los bancos y aseguradoras del país. Ese fondo solo tiene 500 millones, pero, a través del Banco de Portugal, ha recibido un préstamo de los fondos europeos de 4.400 millones. Cuando se venda Novo Banco, sus propietarios recuperarán la inversión. Si se vende por menos de los 4.900 millones inyectados, el Fondo de Resolución —y no el Estado— correrá con las pérdidas.

El gobernador del Banco de Portugal, Carlos Costa, aseguró que esta solución “no tendrá ningún coste para el erario público”. “Es la mejor solución para los contribuyentes, los depositantes y las empresas”, coreó el primer ministro luso, Pedro Passos Coelho. La oposición, sin embargo, sí ve riesgos y, sobre todo exige explicaciones sobre los fallos de supervisión en los últimos meses.

Bruselas aprueba el plan del Banco de Portugal adoptado en la noche del domingo para acabar con la crisis del BES (3.577 millones de pérdidas en el último semestre). Para ello, el Ejecutivo portugués tuvo que celebrar un consejo de ministros por vía electrónica, que otorgaba al gobernador del Banco de Portugal plenos poderes para realizar el plan. Tan es así que la Asociación Portuguesa de Bancos —que tiene que pagar la factura del Fondo— ni siquiera fue consultada, según lamentó en un comunicado.

A diferencia de las anteriores soluciones, el préstamo no debería engrosar el déficit del Estado, que debe rebajarse al 4% este año según el plan de estabilidad, pues el dinero lo recibe una entidad privada, el Fondo, que correrá con las eventuales pérdidas.

Pero, ¿qué pasa con los accionistas del BES —entre ellos la familia Espírito Santo—, que de un día para otro se quedan sin los activos sanos y les dejan solo con lo malo (activos tóxicos)? “Sus pérdidas dependerán de la tasa de recuperación [en el banco malo] de las deudas del Grupo Espírito Santo y del BES en Angola”, según el analista del BPI Carlos Peixoto. “Pero se aproximarán al 100%”. Por otra parte, el gobierno de Angola ha revocado la garantía soberana que había dado al BESA por valor de 5.700 millones.

Fuentes de la entidad aseguraron que la actividad de los 75.000 clientes, 460 empleados y 35 oficinas del banco en España no se verá afectada negativamente ya que pasará automáticamente a Novo Banco.

Es el quinto rescate de un banco portugués desde el inicio de la crisis. En 2012 acudieron a un préstamo público, BCP (3.000 millones), BPI (1.500 millones), Caixa Geral de Depositos (1.650 millones) y Banif (1.100) millones. En total, 7.250 millones. Si se añade la ayuda al BES (el 38% del total), el saldo supera los 11.000 millones de euros. BPI ya ha devuelto todo el dinero que recibió, con sus intereses, y ha cerrado con éxito una ampliación de capital privada. El pasado lunes, la Bolsa lisboeta reaccionó con optimismo (un alza del 1%) al plan.

Fuentes comunitarias recalcan que el rescate europeo a las finanzas públicas lusas, iniciado en 2011, finalizó con éxito en mayo y que Lisboa, con el plácet de Bruselas, optó por no acogerse a una segunda ronda de ayudas (una suerte de red financiera de seguridad). “El sistema financiero portugués ha sido reforzado y saneado en los últimos años”, señalan. Estas mismas fuentes recuerdan que Portugal aún dispone de un colchón de 1.900 millones de euros para seguir ayudando a la banca.