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La Bolsa para pymes, al rojo

El ‘caso Gowex’ revela aspectos a mejorar en el funcionamiento del mercado alternativo bursátil

Jenaro García, presidente de Gowex, cuando la empresa salió a Bolsa
Jenaro García, presidente de Gowex, cuando la empresa salió a Bolsa EFE

Las pequeñas y medianas empresas (pymes) españolas necesitan más que nunca fuentes alternativas de financiación para no depender en exclusiva del crédito bancario. El Mercado Alternativo Bursátil (MAB) es una de esas ventanas de liquidez sin pasar por el viacrucis de las sucursales financieras. Sin embargo, desde su creación en 2008 —la primera empresa en cotizar lo hizo en julio de 2009— esta Bolsa acumula un puñado de reveses empresariales que, de continuar, podrían ahuyentar el dinero dispuesto a financiar proyectos en expansión. La punta del iceberg ha asomado esta semana con el desplome bursátil de Gowex, la estrella del MAB junto con Carbures, tras un durísimo informe de la misteriosa firma de análisis Gotham en el que cuestionaba las cuentas de la compañía. No iba desencaminada: el propio consejero delegado de Gowex, Jenaro García Martín, ha confesado este domingo que estaban falseadas desde hace al menos cuatro años.

  • Zinkia. La productora de Pocoyó fue la primera en debutar en este mercado. Cinco años después está en concurso de acreedores. Las acciones fueron tasadas en 1,92 euros para su estreno bursátil. La cotización está suspendida desde febrero con un último cruce que valoraba los títulos en 48 céntimos. Año tras año ha ido incumpliendo el plan de negocio prometidos a los inversores. En 2013, la facturación final fue un 45% menor de la que se había comprometido alcanzar y el beneficio bruto de explotación (Ebitda) se quedó un 86% por debajo. El presidente y máximo accionista —aunque tiene pignorada parte de su paquete accionarial— está enfrentado con otros accionistas relevantes. En un hecho relevante enviado recientemente a la CNMV, José María Castillejo se encomendaba a “Dios” para convencer a los inversores de que salvaría la empresa.
  • Bodaclick. Una empresa dedicada a las bodas que suspende pagos el día de San Valentín. Fue el pasado 14 de febrero. La compañía debutó en el MAB en junio de 2010 a 2,78 euros por acción, un precio que nunca ha superado en su historia bursátil. En el momento de la suspensión de cotización los títulos valían 47 céntimos. Casi desde su estreno las ventas fueron cayendo y los planes de negocio se incumplieron. La historia de Bodaclick ha sido la de un cambio constante en la dirección. Los fundadores y máximos accionistas optaron primero por la bicefalia, luego tomó uno de ellos las riendas para luego asumir el otro la figura de consejero delegado. También ha habido relevos constantes en la figura del asesor registrado, una especie de tutor para las pymes en su aventura bursátil. Primero se confió en Arcano, luego en PwC y después se pasó a Renta 4. Como golpe de efecto, Bodaclick optó por nombres famosos para la presidencia no ejecutiva de la compañía (Josep Pique y Bernardo Hernández) que fueron abandonando el barco a medida que la situación se deterioraba.
  • Suávitas. La aventura en el MAB de la red de clínicas de estética es una de las más sorprendentes. Salió a Bolsa el 16 de abril de 2012 y 6 de noviembre de ese mismo año presentaba concurso de acreedores. El auditor de las cuentas del año de estreno en el parqué, Luis Caruana & Asociados, denunció en su informe que la empresa no le había facilitado buena parte de la información solicitada y que acumulaba retrasos en el pago de cotizaciones a la Seguridad Social. Posteriormente, un acreedor canjeó deuda por capital y es ahora el principal accionista. En 2013 aprobó un plan de viabilidad con unas proyecciones de resultados que han sido incumplidas a las primeras de cambio.
  • Nostrum. El grupo de marketing y publicidad fue expulsado del MAB el 5 de marzo de 2014. Había debutado en noviembre de 2010 a 4,66 euros por acción y salía por la puerta de atrás con los títulos a 51 céntimos. Su expulsión se debió a que llevaba seis meses sin asesor registrado y más de un año sin remitir información al mercado. Previamente la compañía había solicitado concurso de acreedores asfixiada por una abultada deuda. Por el camino había acumulado varias querellas criminales por delitos societarios, entre ellos el de la Fundación Universitaria de Navarra. Había prometido a los inversores que en 2012 tendría un beneficio bruto de dos millones de euros y finalmente registró casi ocho millones de pérdidas.
  • Negocio. El grupo de comunicación fue expulsado del MAB el 5 de marzo de 2014 por carecer de asesor registrado y no facilitar información. Un año antes había solicitado concurso de acreedores. Salió a cotizar en junio de 2010 a 4,06 euros y su último cruce valoraba los títulos en 1,8 euros. Cuando apenas llevaba un año en el mercado, Negocio había echado a su asesor registrado y había sido abandonado por su auditor (PwC). El registro mercantil le tuvo que asignar un auditor para verificar sus cuentas de 2010 (cuentas que fueron reformuladas y aprobadas gracias al voto de calidad del presidente). Desde el principio de su aventura en el MAB incumplió repetidamente los compromisos de resultados a los que se había comprometido con los inversores. Asfixiada por la falta de liquidez recurrió a una ampliación de capital al poco de empezar a cotizar y llegó a comunicar al MAB que un misterioso y potente inversor estaba dispuesto a inyectar capital en la compañía. Durante estos años el grupo cambió varias veces de sede social y sufrió un embargo por impago en el alquiler de sus oficinas.

Propósito de enmienda

Jesús González Nieto, es director gerente del MAB y está implicado en el proyecto desde su nacimiento. Pide tomar algo de distancia tras el estallido del caso Gowex para valorar si son necesarios cambios en el funcionamiento de este mercado. “Pensamos evaluar qué cosas se pueden mejorar y si las hay se tomará una decisión. La normativa es flexible para hacerlo”. Este directivo pone como ejemplo de que el MAB tiene una actitud permanente de mejora la circular publicada a principios de este año sobre los planes de negocio presentados por las compañías. “Hemos obligado a que los planes sean firmados por todos los miembros del consejo y si se produce algún desvio sobre los objetivos también estén implicados todos los administradores”, explica.

El caso de Gowex todavía está por resolverse, pero previamente ya hay un amplio historial de fiascos en este mercado. “No voy a negar que el índice de mortandad es mayor en el MAB que en el mercado continuo debido a que las empresas están en fase de expansión. Pero hay que diferenciar e ir caso por caso. Hay fracasos consecuencia de mala gestión y otros que están protagonizados por buenas empresas, pero que operan en un sector con dificultades”, argumenta.

González Nieto subraya la importancia de los asesores registrados. “Su labor no es la del auditor, pero ejercen de correa de transmisión entre el mercado y las compañías. Estudian su idoneidad para salir a cotizar y luego deben revisar que cumplen con los requisitos de información legalmente establecidos”.