Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN

Sostenibilidad sostenible

La bondad de la sostenibilidad ambiental queda en entredicho si no es económicamente sostenible

Uno de los problemas de la economía española a principios de la legislatura eran los incrementos de precios de la electricidad y el déficit acumulado en el sector eléctrico. Los precios habían subido un 70% durante la década anterior. En paralelo, los ingresos del sistema no cubrían los costes del mismo con un déficit que a final de 2012 acumulaba 26.000 millones de euros y en 2013, 3.200 millones más.

Hacer reformas para encauzar ambos problemas ha sido desde principios del mandato prioritario para el Gobierno. Las hemos hecho y, como resultado, los precios de la electricidad bajaron un 3,7% en 2013. Además, por vez primera, a los consumidores se nos devuelve la cuantía que en exceso hemos pagado entre enero y marzo de este año.

Para contener el déficit de ingresos del sistema, la estrategia se ha centrado en compatibilizar la sostenibilidad medioambiental con la sostenibilidad económica. El Gobierno ha seguido una política racional de sostenibilidad sostenible. Lo contrario, un sistema que ignoraba su sostenibilidad financiera, nos llevaba directos a su quiebra.

Lo primero que hicimos fue adoptar medidas urgentes para frenar los crecientes costes regulados del sistema. Para ello, se aprobaron diversas disposiciones en 2012 y principios de 2013. Ese mismo año se reformaron las actividades reguladas y actividades liberalizadas con la aprobación de una nueva ley del sector eléctrico. El desarrollo reglamentario del nuevo marco legal en materia de renovables culminó con el Real Decreto aprobado en Consejo de Ministros el 6 de junio. A ello hay que añadir la Orden Ministerial de Estándares, ya publicada el 20 de junio, que aprueba los parámetros con los que se va a retribuir a la electricidad generada en instalaciones renovables, de cogeneración y residuos

Con el nuevo marco legal el Gobierno sigue apostando de manera clara por el desarrollo de las energías renovables en España. Pero lo hace, eso sí, desde un escenario de incentivos seguro, estable y sostenible. La bondad de la sostenibilidad ambiental queda en entredicho si no es económica y financieramente sostenible. Por ello, y según previsiones de la Comisión Nacional de Mercados y de la Competencia (CNMC), el nuevo sistema retributivo de las renovables, cogeneración y residuos puede suponer, solo en 2014, una reducción en los costes eléctricos de unos 1.700 millones de euros. A pesar de ello, seguiremos abonando un incentivo del 7,5% en términos de rentabilidad razonable para estas instalaciones durante toda su vida útil.

Finalmente, recordar que este tipo de instalaciones, entre 1998 y 2013 ya han percibido más de 56.000 millones de euros, solo en incentivo que hemos pagado los consumidores y la industria en nuestra factura eléctrica. Con el nuevo sistema, seguiremos incentivando tales tecnologías. Hasta el final de la vida útil de las instalaciones, abonaremos otros 142.500 millones de euros. Esto supone que los españoles habremos pagado de nuestros bolsillos, a través de la factura, un total de unos 200.000 millones de euros en incentivos a estas tecnologías, frente a los 240.000 millones de euros que nos costaría sin la reforma. Una reforma que no ha sido fácil pero que era no solo necesaria sino imprescindible para recuperar la competitividad de la industria y para aliviar el peso de la factura eléctrica en los presupuestos familiares. Tengo el convencimiento de que el esfuerzo ha merecido la pena. Lo contrario era claramente insostenible.

José Manuel Soria es ministro de Industria, Energía y Turismo.