Las cooperativas toman el mando

Agricultores y ganaderos se reagrupan y piden una imagen de marca país

Cooperativa frutícola de El Ejido (Almería)
Cooperativa frutícola de El Ejido (Almería)JULIÁN ROJAS

Las cooperativas agroalimentarias españolas protagonizan fusiones y asociaciones para ganar tamaño. La agrupación de agricultores y ganaderos para defender sus intereses es una historia centenaria. “En Aragón había un tratante de ganado por pueblo que especulaba con los precios para obtener mayor margen. Con la agrupación de los ganaderos en la cooperativa (empezó hace 32 años) han quedado los tratantes honestos, ni una veintena de los 400 que había”, recuerda Paco Marcén, director de Pastores Grupo Cooperativo, el mayor grupo ovino europeo. La unión les ha permitido además negociar mejores precios con sus clientes y rechazar a quienes compran abusivamente, como sucedió con Alcampo. “Las casi 4.000 cooperativas españolas vendemos a 20 o 30 cadenas de distribución en Europa que pueden imponer sus condiciones debido a su tamaño. Debemos unirnos para hablar de tú a tú con ellos”, ratifica Joan Mir Piqueras, director general de Anecoop, el gigante europeo de la fruta y la hortaliza.

Pastores es una cooperativa mediana que factura 50 millones de euros, y su historia para vender a precio justo, aumentar el valor añadido de sus productos e internacionalizarse es trasladable al resto. Tiene 1.200 ganaderos, con medio millón de cabezas; vende el 80% de sus productos tratados y transformados gracias a la innovación (15 proyectos de I+D+i en marcha), y exporta con marca a 13 países. Trabaja para ampliar el acuerdo de exportación con otras cooperativas ovinas al mercado interior. “Sumamos 1,6 millones de cabezas, es el 20% de la cabaña española, y queremos doblar la cuota en 2020. Estamos creciendo mientras otros ganaderos cesan su actividad con incentivos europeos”, remarca Paco Marcén.

Las cooperativas agroalimentarias gozan de buena salud. La mayor es Coren, 1.000 millones de euros de ventas, con varias líneas de productos y presencia en 42 países tras entrar en China y Japón. El gigante, sin embargo, es un enano al lado de cooperativas europeas, hasta 11 veces mayores. “Las 4.000 cooperativas agrarias españolas igualan en facturación a las tres o cuatro primeras asociaciones de este tipo de algunos países de la Unión Europea. El tamaño es determinante para competir en un mundo global, y por eso damos pasos de integración con otras agrupaciones del vacuno y del ovino”, remarca Ricardo Delgado Vizcaíno, presidente de COVAP, la quinta cooperativa en ingresos, con 373 millones de euros. En eso están todas.

Las exportaciones de estas agrupaciones agrarias han crecido un 30% en los últimos seis años mientras el mercado interior caía un 5% en volumen y en precio. La unión ha permitido a los pequeños agricultores y ganaderos que las integran poner sus productos en todo el mundo, desde Estados Unidos hasta Japón. Los siguientes pasos son ahondar en la investigación para realizar nuevos productos y aumentar el número de los artículos transformados con marca reconocida. “Debemos responder a los deseos del consumidor. Hasta ahora nos limitábamos a vender la producción, y hemos de empezar a producir lo demandado por el mercado, que tiene gustos diferentes en cada país”, resume Eduardo Baamonde, director general de Cooperativas Agro-alimentarias.

El reto de las 4.000 agrupaciones nacionales es crecer para competir fuera

Lograrlo requiere mayor fortaleza, y el Ministerio de Agricultura, Medio Ambiente y Pesca ha tocado a rebato con la Ley de Integración Cooperativa, que tendrá incentivos para favorecerla. Su aprobación en agosto de 2013 empieza a dar frutos. El gigante aceitero Dcoop (Hojiblanca), el mayor productor oleícola mundial, vive continuas fusiones con proa puesta hacia el tamaño de FrieslandCampina, el líder lácteo holandés, que factura 20 veces más. “Desde 2003 nos hemos fusionado nueve veces para crecer en internacionalización y mejorar en valor añadido, y cada tres años doblamos el volumen por fusiones. Nos vamos de Deoleo porque se va Bankia; si el Gobierno no quiere estar, nosotros tampoco”, explica Antonio Luque, director general de Dcoop. Es la cuarta cooperativa española por ventas (565 millones de euros), ha aprobado las fusiones de BACO y PROCASUR, que la convertirán en “la segunda, con 800 millones de euros en 2014 si hiciéramos el volumen de la unión anual y con 72.000 agricultores y ganaderos”.

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Grupo Bodegas BACO es la mayor cooperativa de vino nacional, 7.000 agricultores y 70 millones de euros por ventas a países como China. PROCASUR tiene 1.500 ganaderos caprinos y 18 millones de euros de facturación. Con ellas, Dcoop se aseguraría las ayudas determinadas por el desarrollo reglamentario de la Ley de Integración del Ministerio de Agricultura. Los expertos anticipan que se otorgarán a las cooperativas con al menos un 10% de su facturación realizada en más de una comunidad autónoma; las multisectoriales deberán además facturar 750 millones de euros. “El Estado se ha visto obligado a primar las alianzas entre productores de autonomías distintas para obtener el tamaño requerido por el mercado global”, insiste Baamonde. La unión de cooperativas necesita encajes de bolillos, cada una está formada por miles de pequeños empresarios que quieren saber dónde entran. Agropal, por ejemplo, ha colaborado con seis cooperativas de 1.658 socios antes de anexionarlas.

Dar seguridad, tener industrias muy vanguardistas de transformación y marcas mundialmente reconocidas es la carta de presentación de AN para atraer nuevos socios y “seguir creciendo para lograr mejores condiciones en mercados nacionales o internacionales”, asegura Francisco Arrarás, presidente de Grupo AN, la segunda cooperativa en ingresos (673 millones de euros). AN integró nueve cooperativas en el último ejercicio. Coagral, por ejemplo, aportó 70 millones de kilos de cereales al grupo, casi todos los de Guadalajara, y Tierra Charra sumó 50 millones más de Salamanca. Alcamancha se unió hace unos días aportando 70 millones de kilos de cereales de Cuenca.

Asegurar la estabilidad y la libertad de sus asociados es fundamental para el crecimiento de AN. Los cooperativistas pueden elegir la actividad a comprometer con la cooperativa cada año, y la modalidad de cobro con opción a precios medios o a recibir anticipos sobre la liquidación anual, por ejemplo. AN asegura los pagos gracias a un fondo solidario movido por profesionales para “garantizar la comercialización de sus productos a precios de mercado y la seguridad de cobro en cereales, frutas, hortalizas y avicultura”, explica Arrarás.

A pesar de su fortaleza, AN deja la comercialización de sus vinos a Anecoop, más fuerte en esta actividad. “Una cooperativa líder de un sector debe liderar la comercialización del resto de las cooperativas. Dcoop lo es en aceite, nosotros en el cereal y Anecoop en frutas y hortalizas”, resume el portavoz de AN. Con estos mimbres, Anecoop trabaja para ganar tamaño. “Estamos en proceso de integrar dos cooperativas que dará fruto en un par de años. Tenemos productos altamente competitivos de cinco comunidades autónomas, pero nos hace falta una imagen de marca país para aumentar el valor, marcar mejores precios y llegar a más países”, resume Joan Mir Piqueras.

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