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La banca mexicana se prepara para una mayor competencia en el sector

Este miércoles se ha presentado la iniciativa para la nueva Ley de Competencia Económica, que se discutirá en los próximos días

Ildefonso Guajardo, secretario de Economía, durante la presentación (centro).
Ildefonso Guajardo, secretario de Economía, durante la presentación (centro).

Las bases para el cambio del sistema financiero mexicano se sentaron en 2013 pero será durante las próximas semanas cuando se conozcan las verdaderas reglas del juego. El primer paso se ha dado este miércoles, con la presentación de la iniciativa presidencial para una nueva Ley Federal de Competencia Económica. Aunque esta reforma despierta especial interés en el ámbito de las telecomunicaciones, su objetivo es que haya más jugadores en todos los sectores de la economía. 

El nivel de competencia del sistema financiero mexicano está siendo actualmente analizado por la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), como recogía uno de los puntos de la reforma financiera, que fue promulgada por el presidente el pasado 9 de enero. De los 46 bancos autorizados por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), entre sólo siete concentran el 78% de los activos en México. Las cuatro principales entidades agrupan casi dos tercios del sistema: BBVA-Bancomer (21%), Banamex (18%), Santander (12%) y Banorte (12%). La investigación tiene como objetivo hacer un análisis completo de si existe concentración o prácticas monopólicas en el sistema financiero. 

La mayor competencia en el sector y el aumento del crédito han sido las principales metas que ha abanderado el Gobierno de Peña Nieto para defender su reforma financiera. Los dos objetivos están íntimamente ligados: según se ha defendido desde el Gobierno y la Secretaría de Hacienda - encabezada por el secretario Luis Videgaray - una mayor competencia entre las instituciones hará que las tasas y las comisiones bajen y el crédito fluya con más facilidad hacia los ciudadanos. Esta es una vieja demanda de las autoridades al sector bancario. México es un país con una baja tasa de penetración del crédito, de poco más del 26% del PIB, una cifra muy inferior al más del 50% con el que cuenta Brasil, la otra gran economía latinoamericana. 

“La reforma hará el sistema más grande y lo vemos como algo positivo.También habrá más competencia pero no nos da miedo. Se trata de más competencia a través de la transparencia y de mejores prácticas”, explica Carlos Serrano, economista jefe de BBVA Bancomer. La entidad -filial del banco español - es la principal en México. Serrano explica que - de momento- el sector está esperando a ver cómo aterrizan las leyes secundarias, especialmente en lo que tiene que ver con los mecanismos que pondrán en marcha las autoridades para “presionar” a los bancos para que presten más. 

También argumenta que los principales cambios que están llevando a cabo los bancos tienen que ver con mayores medidas de transparencia en los contratos y nuevas reglas del juego como el fin de las conocidas como “ventas atadas". Estas se producían cuando, por ejemplo, un mexicano acudía al banco a pedir un préstamo para comprar un automóvil y la entidad le obligaba a contratar otros servicios - como el seguro - con ellos. Cuando entre en vigor la reforma, estas prácticas - hasta ahora presentes - estarán castigadas. Peña Nieto adelantó la semana pasada en la Reunión Plenaria de Consejeros de Banamex que ya se elaboran de manera conjunta con la Asociación de Bancos de México (ABM) casi un centenar de circulares, disposiciones y reglas para aplicar la reforma financiera. 

En uno de los informes mensuales que publica BBVA Research, el correspondiente a diciembre, se muestra cómo - a pesar de que el crédito creció durante el pasado año en México - lo hizo a un menor ritmo que el año anterior: un 7% en 2013 frente al 10,4% en 2012. Los analistas niegan que se deba a cierta incertidumbre en el sector respecto a las reformas, aunque sí que aceptan que los posibles mecanismos para forzar a que los bancos presten - que pasarían por una reducción de la venta de bonos estatales a las entidades - les inquieta. “Tenemos que esperar a ver qué metodología proponen para medir si estamos o no prestando lo suficiente. Y después intentaremos negociarlo”, explica Serrano. 

El gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, estimó que las medidas en materia bancaria podrán suponer un crecimiento adicional del 0,5% de la economía. A pesar de que aún no se han puesto en marcha medidas de calado, los mercados empiezan a mostrar su confianza. Tan solo unos días después de que la agencia Moody’s aumentara la calificación de México de BBA1 a A3, los bancos mexicanos recibieron también una muestra de confianza. La agencia colocó en revisión al alza las calificaciones de Banamex y de Banorte y cambió la perspectiva - de estable a positiva - de BBVA Bancomer y Banco Santander. 

“Hicimos las revisiones al alza debido a las perspectivas de crecimiento del país, que han aumentado. Las reformas - especialmente la financiera - llevarán a un aumento de los volúmenes de los bancos. También va a impulsar el crecimiento de los préstamos e incentivará la entrada de las pymes a la economía”, explica Felipe Carvallo, vicepresidente y analista de Moody’s en México. 

El comunicado de la entidad, emitido el pasado miércoles, refuerza la idea de Carvallo de que las reformas que pretenden ampliar la penetración del crédito entre los mexicanos son una oportunidad para los bancos que operan en el país. “Al cambiar la perspectiva de las calificaciones intrínsecas de BBVA Bancomer y Santander México a positiva, desde estable, Moody's tomó en consideración las perspectivas de desarrollo futuro de las franquicias de estos bancos en un entorno que ofrecerá mejores oportunidades de negocio como resultado de las recientes reformas y el consecuente impulso de la actividad económica. El cambio de perspectiva incorpora las expectativas de que estos bancos se beneficiarán del mayor crecimiento económico y de los efectos positivos de las reformas financieras”, dice el texto. Un mundo de posibilidades para el principal sector receptor de inversión privada en México, que durante 2013 vio cómo sus ganancias crecían un 23,5% respecto a 2012.

Las claves de la propuesta

El texto presentado este miércoles por el secretario mexicano de Economía, Ildefonso Guajardo, y que el presidente Enrique Peña Nieto ha enviado a la Cámara de Diputados comenzará a debatirse en los próximos días en las comisiones respectivas.

Tal y como ha anunciado el secretario de Economía, la iniciativa propone mayores facultades para que las autoridades puedan ordenar la eliminación de barreras a la competencia y la libre concurrencia. Guajardo ha explicado que México ocupa el lugar 114 de 148 en el apartado "Efectividad de la Política de Competencia Económica", en el informa más reciente sobre la materia del FMI.

La propuesta que comenzarán a debatir los diputados está dividido en tres grandes rubros: Conductas Anticompetitivas, Procedimientos y Organización y Funcionamiento. Respecto a la primera parte, el texto prohíbe monopolios y prácticas monopólicas, como las concentraciones ilícitas y las barreras que impiden la libre competencia.

Uno de los puntos que más interés despierta es saber cómo las autoridades mexicanas van a tratar de impedir este tipo de prácticas. Durante la presentación, el secretario de Economía ha anunciado que habrá un aumento en las multas y que, se contemplarán tres tipos de sanciones: desincorporación, sanciones penales - de cinco a 10 años - y monetarias.

"Sí aumentan el nivel de sanciones, pero aumentan fundamentalmente en el concepto de su incorporación y en el concepto de las sanciones penales. Se mantiene el nivel de las monetarias que se hizo en la actualización de la Ley del 2011”, aseguró Guajardo.

El comunicado emitido por la Secretaría apunta que la propuesta pretende "fortalecer las capacidades sancionatorias de la Comisión al permitirle desincorporar activos en la proporción necesaria para restablecer las condiciones de competencia efectiva en los mercados", aunque de momento no se especifica cuáles son las condiciones que podrían llevar a esa desincorporación de activos.

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