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Argentina multa a Endesa con 26 millones de euros por los cortes de luz

El problema de los cortes no es por las tarifas, sino por presión de las empresas; el Gobierno no va a ceder, asegura Julio de Vido

Algunas familias de Buenos Aires aún permanecen sin luz, pero la inmensa mayoría ya la ha recuperado. Es hora entonces de los resarcimientos por las interrupciones del servicio de las últimas tres semanas, que en algunos casos duraron pocas horas y en otros, hasta 15 días. Los usuarios recibirán de las dos distribuidoras una indemnización desde 53 a 95 euros, según hayan sufrido cortes de más 12 de horas o de más de dos días. Edesur, una de las distribuidoras porteñas, la que pertenece a la española Endesa (controlada, a su vez, por la italiana ENEL), deberá abonarles 24,1 millones de euros, según lo anunció este viernes el ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de Argentina, Julio de Vido. Además, Edesur tendrá que pagar una sanción de otros 1,9 millones al Estado.

La otra empresa, Edenor, del empresario argentino Marcelo Mindlin, tendrá que desembolsar 8,4 millones para los cliente y 878.000 al Estado. "El sistema falló donde no se invirtió”, opinó el ministro del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. “Por cada interrupción del servicio de Edenor, hubo cinco de Edesur. Si el comportamiento de Edenor fue malo, el de Edesur fue malísimo. Vamos a analizar estas gravísimas negligencias y vamos a proceder en los próximos días en consecuencia. No estamos analizando ahora la rescisión (de las concesiones del servicio a ambas empresas), sino la posibilidad de hacerlo en función de la gravísima situación”, añadió De Vido. Ya el Ejecutivo había advertido hace dos semanas que reestatalizaría el suministro y hace una, que se lo concedería al ayuntamiento de Buenos Aires y a la provincia homónima.

Al comenzar estos nuevos apagones en Argentina, una portavoz de la filial de Endesa responsabilizó de la calidad del servicio a las bajas tarifas, que se han mantenido congeladas para hogares de clases media y baja desde la crisis económica de 2002. El argumento es que la energía barata, por la que una familia de cuatro personas puede pagar incluso cuatro euros por mes, alienta el consumo y desincentiva la inversión. Pero De Vido descartó esa tesis: "El problema no pasa por las tarifas, pasa por presionar para que suban, y el Gobierno no va a ceder". No obstante, prometió que el Ejecutivo volverá a reducir subvenciones para los usuarios que más electricidad consumen. De momento solo lo hizo en 2011 en los barrios ricos.