Fitch cree que la banca española necesitará reforzar su capital en 2014

La agencia ve riesgos de que aumenten las exigencias, aunque confía en que la reforme dé fruto En cualquier caso, se suma a Standard & Poor's y mejora su opinión sobre el sector

La agencia de calificación crediticia Fitch Ratings considera que los beneficios de la reciente reestructuración e integración del sector bancario español deberían comenzar a dar sus frutos en 2014, aunque advierte de los bancos españoles necesitarán reforzarse, también el próximo año. "Creemos que será necesario reforzar más su capital para compensar los riesgos potenciales de una mayor revisión de la calidad de los activos y las débiles perspectivas de beneficios", afirma Fitch en un informe sobre la perspectiva para las entidades españolas el próximo año.

En esta línea, cree que las exigencias más duras que entrarán en vigor con la normativa de Basilea III también afecatarán a las necesidades de capital. Así, recalca que no se puede descartar la posibilidad de que surjan déficits de capital en las pruebas de evaluación que realizará el Banco Central Europeo (BCE). En ellas, Fitch augura unos resultados "relativamente buenos", aunque dependiendo de los criterios que se apliquen.

Sin embargo, Fitch destaca que la reestructuración del sector va a comenzar a dar sus frutos en 2014, como unos menores costes operativos o la estabilización del aumento de los préstamos morosos en algunos bancos, hechos que le llevaron recientemente a elevar la perspectiva del rating de los bancos de negativa a estable, algo que también ha hecho su rival S&P. "La remodelación del sector está muy avanzada y la mayor parte de los bancos han anunciado programas de reducción de costes materiales, incluyendo el cierre de sucursales y despidos", subraya la agencia, que cita en concreto el caso de Bankia, que cerró el 30% de sus sucursales y redujo su plantilla un 20% en los nueve primeros del año.

En su opinión, estos esfuerzos se traducirán en menores costes el año que viene, aunque todavía quedan cosas por hacer relacionadas con un número de operaciones de fusión y compra en marcha, con ventas de activos y con una mayor racionalización de los costes.

Sobre la morosidad, reconoce que seguirá creciendo en 2014, aunque a un ritmo más lento, ya que los préstamos impagados disminuirán con la recuperación económica. Incluso, ve probable que la morosidad alcance ya su nivel máximo en algunas entidades. Dentro de esta evolución, en cualquier caso, advierte del papel que jugará el crédito hipotecario y su previsible descenso por la supresión de las ayudas fiscales a la compra.

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