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Argentina toma más medidas para acelerar la devaluación de su moneda

El Gobierno reduce aún más las condiciones de cambio para los viajeros al exterior

La decisión persigue atajar la escasez de divisas que sufre el país

Una persona paga con tarjeta, en un negocio de Buenos Aires.
Una persona paga con tarjeta, en un negocio de Buenos Aires. EFE

Argentina sufre por la escasez de divisas y para enfrentarla, el Gobierno ha decidido acelerar la devaluación gradual que el peso venía experimentando a lo largo de este año. El dólar había subido el 21,5% frente a la moneda argentina entre enero y mediados de noviembre, pero a partir de entonces la presidenta Cristina Fernández de Kirchner renovó su equipo de gobierno y la apreciación de la divisa saltó al 25,2%. Con vistas a reforzar el proceso, el Ejecutivo dispuso este martes una devaluación adicional del peso para aquellos argentinos que viajen al exterior o que compren bienes o servicios del extranjero a través de internet.

El renovado Gobierno de Fernández, con Jorge Capitanich como jefe de Gabinete y Axel Kicillof como ministro de Economía, apuesta por debilitar el peso por varias razones. Desde 2011 hasta ahora, las reservas del Banco Central han caído de un máximo histórico de más de 52.000 millones de dólares a menos de 32.000 millones. Esta fuerta caída ha tenido lugar pese a los controles cambiarios instaurados hace dos años para impedir que los argentinos siguieran ahorrando en dólares o usando la moneda norteamericana para operaciones inmobiliarias, como venían haciendo desde la década del 70. El pago de deuda externa pública y privada y la creciente importación de energía, insumos industriales y servicios de turismo en el exterior esmerilaron las reservas, que son clave para evitar una devaluación brusca que provoque más inflación (en la actualidad asciende al 25,5% anual) y menos crecimiento (3,4%).

Kicillof, autor intelectual de la nacionalización de YPF, dijo este lunes que no quiere una “devaluación violenta”. Eso fue lo que le sucedió a principios de año en Venezuela, que dejó que el dólar se apreciara de golpe un 46% frente al bolívar, con lo que la inflación trepó al 49% y el crecimiento se contrajo al 1%. El ministro de Economía argentino apuesta por alcanzar un ritmo gradual pero inexorable de depreciación del peso, que por primera vez en seis años de Gobierno de Fernández ha alcanzado el nivel de la inflación.

Principales objetivos

Lo que el Ejecutivo persigue son, principalmente, dos objetivos. Por un lado, alentar la inversión extranjera, de modo que el ingreso de divisas recomponga las reservas del Banco Central. Las multinacionales no estaban dispuestas a cambiar sus dólares por 5 pesos, como establecía la tasa de cambio oficial a principios de año, mientras en el mercado paralelo llegaba a superar los 10. En cambio, ahora la moneda norteamericana cotiza a 6,17 en el segmento oficial, mientras que en operaciones legales con bonos y acciones, usadas por empresas e inversores sofisticados, se consigue a 8,35 y en el mercado ilegal, al que recurren pequeños ahorradores y también defraudadores tributarios, a 9,18.

Además, el periódico Ámbito Financiero anticipó que el Gobierno evalúa flexibilizar el giro de beneficios de filiales de multinacionales a sus casas matrices. El segundo objetivo del ritmo de devaluación, el segundo mayor de Latinoamérica en 2013 después de Venezuela, es encarecer en términos de pesos la importación de bienes de consumo y servicios, de modo de desalentar la salida de divisas.

El Gobierno también tornó este martes más caros los viajes al extranjero y el comercio electrónico con el exterior. Hasta el lunes, aquellos que cruzaban las fronteras podían comprar con un cupo restringido divisas en efectivo con la tasa de cambio oficial y el resto de los gastos, incluidos los billetes de avión y la estadía de hotel, podían abonarse con tarjeta de crédito con un recargo impositivo del 20%. Ese recargo también regía para el comercio electrónico con el exterior y se podía recuperar un año después tras un complicado trámite burocrático. Pero ahora esa tasa tributaria se ha elevado al 35% y también regirá para el cupo de divisas en efectivo. Es así que el argentino que viaje afuera en el próximo verano austral comprará dólares a 8,30 pesos, en lugar de los 6,17 de la tasa de cambio oficial o de los 7,28 que implicaba el recargo tributario del 20%.