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La siderúrgica extremeña del Grupo Gallardo evita el cierre con 117 despidos

Los 400 empleados que continúan asumen bajadas de sueldo del 25% desde este lunes

Imagen de las instalaciones de la siderúrgica del grupo Gallardo.
Imagen de las instalaciones de la siderúrgica del grupo Gallardo.

El Grupo Alfonso Gallardo despedirá a 117 trabajadores de Siderúrgica Balboa, localizada en Jerez de los Caballeros (Badajoz), y reducirá hasta un 25% el sueldo de los 415 empleados restantes desde este lunes. Esto era lo dispuesto en el laudo arbitral con el que se cierra el conflicto iniciado hace tres meses, cuando la compañía planteó la necesidad de la rebaja salarial y llegó a anunciar el cierre de la planta a partir de noviembre. Tras conocer la decisión arbitral, la empresa se comprometió a acatar la medida, pese a que asegura que “no le satisface”, mientras que los sindicatos la tildaron de “agridulce”.

La resolución arbitral se acerca al preacuerdo alcanzado por Gallardo y los representantes sindicales en octubre, pero que fue rechazado por los trabajadores. Entonces, se planteaba la misma cifra de despidos con indemnizaciones de 30 días por año trabajado con un tope de 18 mensualidades, que serán las que se apliquen finalmente. También se acordó la misma horquilla de rebaja salarial, de entre el 4% y el 25%, con un salario mínimo previsto de 19.500 euros anuales. La reducción tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2014, el mismo periodo en el que no podrá iniciarse ningún otro procedimiento de despido colectivo.

El Grupo Gallardo había justificado la necesidad de estas medidas por la acumulación 200 millones de euros en los últimos cuatro años en esta planta, considerada el buque insignia de este conglomerado empresarial y la industria más importante de Extremadura. Desde 2009, Siderúrgica Balboa, que empezará a hacer efectivos los despidos a partir del sábado, 7 de diciembre, ha registrado otros cuatro expedientes de empleo. Tres de estos ajustes fueron de carácter extintivo y sumaron unos 260 despidos.

La empresa aseguró en un comunicado que acata el laudo “por ser vinculante”, sin concretar los motivos por los que no le satisface. El sindicato CSI-F, uno de los presentes en el comité de la planta, admitió el “sabor agridulce” de la resolución, por contemplar despidos y reducciones salariales, pero se centró, como otros representantes de sindicales, en la “importancia de evitar el cierre por las nefastas consecuencias que habría tenido para la economía extremeña”.

Los partidos políticos también se centraron en la misma cuestión en su primera valoración. Tanto el PP (en el gobierno regional) como el PSOE destacaron sobre todo la importancia de esa continuidad, mientras que IU sí matizó que, a su juicio, la decisión final implica “más sacrificios para los trabajadores que para la empresa”.

La mayoría de las empresas de Gallardo, que reconoce una deuda bancaria de 600 millones refinanciada por última vez en mayo de 2012, se han visto afectadas por algún procedimiento de regulación de empleo en los últimos años. Además, el grupo ha puesto en venta algunos de sus componentes, como la acería alemana que adquirió en enero de 2012 a una compañía brasileña, o su participación en dos diarios andaluces, traspasada hace unas semanas. Uno de sus proyectos estrella en los últimos años, el de la construcción de una refinería en Extremadura, quedó anulado el año pasado por la negativa declaración de impacto ambiental del Ministerio de Medio Ambiente.