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La UE encalla en el mecanismo para cerrar bancos a la espera de Berlín

Todo se pospone hasta la formación de Gobierno en Alemania, el país que más obstáculos pone a la creación de este sistema

“Este encuentro ha servido para comprobar las ganas que tenemos de dialogar y de llegar a un acuerdo”. Con este magro resultado resumía este viernes un funcionario comunitario la reunión de ministros de Economía de la UE que acababa de terminar. No hay pues ningún avance palpable en el sistema que la UE quiere crear para cerrar bancos quebrados —importantísima segunda pata de la unión bancaria—. Una vez más, todo se pospone hasta la formación de Gobierno en Alemania, el país que más obstáculos pone a que un organismo europeo centralizado decida cuándo, cómo y con qué dinero se resolverán las entidades con más problemas. Berlín se opone a reforzar a la Comisión dotándole de este poder; que prefiere cederlo al Consejo.

El presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, fue de los más directos al posponer cualquier decisión hasta que democristianos y socialdemócratas cierren un pacto para gobernar en Berlín los próximos cuatro años. Era tan evidente que de la reunión no iba a dar gran cosa que se suspendió la cena prevista. “No se acercaban las posiciones. La reunión estaba siendo tan ineficiente que decidí darla por concluida”, aseguró, muy sincero, el ministro lituano Algimantas Sadzius, que ostenta la presidencia rotatoria.

El fracaso del Ecofin es importante porque los líderes se han comprometido a pactar un modelo a finales de año. Ayer ya se especulaba con la convocatoria de una reunión de ministros extraordinaria el próximo 17 de diciembre, tres días antes de la cumbre en la que los jefes de Estado y de Gobierno deberán dar por buena la segunda pata de la unión bancaria (la primera es el supervisor único, y la tercera, el fondo de garantía).

El Ecofin tampoco sirvió para desatascar el intercambio automático de información fiscal sobre el ahorro. Austria y Luxemburgo lo vetaron. A estos dos países se dirigió el comisario de Fiscalidad. “Tenéis que reconocer que la situación ha cambiado. El mundo ya se está moviendo en este sentido y la UE no debe quedarse atrás”, aseguró en un comunicado Algirdas Semeta. Ni él ni su colega Michel Barnier acudieron a la rueda de prensa, quizás para no verse obligados a anunciar la nada.

Lo que sí se acordó era lo que ya todo el mundo sabía: el modelo para rescatar a los bancos europeos que suspendan la revisión de activos y las pruebas de resistencia que realizará el Banco Central Europeo será muy parecido al español. Esto quiere decir que, antes de cualquier ayuda pública, se aplicarán quitas a accionistas y preferentistas. Si con esto no llega y hace falta más dinero, la recapitalización con fondos europeos será indirecta, a través del Estado. La recapitalización directa a cargo del fondo de rescate, que cuenta con 60.000 millones de euros, será el último recurso.