El grupo prevé reducir la deuda con la venta de filiales y activos antes de 2015

La constructora tiene una deuda de 6.000 millones de los que la mayor parte vencen en los próximos meses

Esther Alcocer Koplowitz.
Esther Alcocer Koplowitz.

La entrada del multimillonario Bill Gates en el grupo FCC ha supuesto un impulso para la entidad que va mucho más allá del alza en Bolsa. Para la empresa que preside Esther Alcocer Koplowitz abre un camino que, ante todo, allana las negociaciones para refinanciar la deuda y mejorar ratios. La deuda neta supera los 6.000 millones de euros, de los que 5.000 tienen su vencimiento entre este y el próximo año. El planteamiento de la constructora es aplazar el pago entre tres y cuatro años mientras cumple el plan de desinversión y reducción de la deuda neta a menos de 5.000 millones en 2015.

 En ese sentido, el pasado miércoles, los responsables del grupo constructor se reunieron con las entidades financieras que forman el denominado G-6 (los principales acreedores, que son Santander, BBVA, Caixabank, Popular, Sabadell y Bankia) para presentarles su propuesta. Estos seis bancos, que tienen el 70% de la deuda, deberán ahora plantear el plan al resto de las 37 entidades que forman el paquete de acreedores para dar su respuesta definitiva antes de final de noviembre. Se espera que alguna entidad se descuelgue del acuerdo general, pero no será ningún problema para superar el 75% requerido para que salga adelante.

El plan estratégico de la empresa contempla, además de reestructurar la deuda, la venta de activos por 2.700 millones. De ellos, 2.200 millones se obtendrían este mismo año mediante desinversiones que ya están lanzadas y a punto de cerrarse, según fuentes de la empresa. Entre ellas, destacan la venta de FCC Energía, FCC Logística y la empresa de mobiliario urbano Cemusa. Asimismo, están en venta la sociedad Realia, participada por Bankia, y la firma de infraestructuras Globalvía. De esta forma, y si las cosas no se tuercen, estima que incluso pueda adelantar sus planes sobre deuda a 2014.

Asimismo, el plan prevé volver a los beneficios en 2015. El grupo entró en números rojos el año pasado, con más de 1.100 millones de euros, después de haber tenido unos beneficios de 170 millones el año anterior. El primer semestre de este año, las pérdidas han alcanzado los 600 millones, cifra que es la que se espera para el final del ejercicio.

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