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"La 'reducción' de las compras de activos podría afectar al crecimiento mundial"

El presidente de PIMCO, el mayor fondo del mundo en inversión en renta fija, advierte de los riesgos que entraña la retirada de los estímulos por parte de la Reserva Federal en Estados Unidos

Mohamed El-Erian, presidente de PIMCO
Mohamed El-Erian, presidente de PIMCO Bloomberg

Mohamed El-Erian es el consejero delegado del fondo de inversión PIMCO, el mayor inversor en bonos del mundo. La semana pasada fue entrevistado por Nathan Gardels, director de Global Viewpoint Network, sobre la posibilidad de que la Reserva Federal de EE UU empiece a reducir sus compras de activos.

Pregunta. ¿Qué significa para el crecimiento mundial la inversión del flujo de capital, que ahora sale de los mercados emergentes hacia la economía avanzada debido a la “reducción” de la Reserva Federal?

Respuesta. Depende mucho de la razón por la cual la Reserva esté reduciendo esas compras. Sería una buena noticia para el crecimiento mundial si la Fed estuviese reduciendo las adquisiciones por motivos “buenos”, es decir que el banco central tuviese buenas razones para creer que la economía estadounidense se está acercando a su “velocidad de escape”. La reducción indicaría que, después de años de crecimiento lento, EE UU está recuperando su papel de locomotora mundial. Pero la Fed también podría estar reduciendo las compras por motivos “malos”, es decir que su prolongada experimentación con la política monetaria no convencional amenaza con provocar demasiados daños colaterales y consecuencias no deseadas. Así, la reducción, que conlleva una disminución del apoyo de la Fed a los mercados y a la economía mundial, sería una señal de la creciente eficacia de la política.

Esta distinción es importante ya que los mercados mundiales amplificarán probablemente cualquier señal que provenga de la Reserva. Es muy probable que la Fed reduzca las compras por varias razones. Y, seguramente le tranquilizará la idea de que la economía estadounidense sigue recuperándose, pero le frustrará el hecho de que la recuperación sea gradual y la amenaza de daños de colaterales.

P. ¿Hasta qué punto el desarrollo de la economía emergente se debía a este dinero barato? ¿Qué tienen que hacer para mantener el crecimiento sin tipos bajos?

R. Es difícil saberlo con certeza. Nosotros consideramos que la “emergencia”, como usted la llama, ha tenido mucho más que ver con las políticas aplicadas a lo largo de los años por los emergentes que con la postura en materia de política monetaria en los países avanzados. Para algunas economías emergentes, la postura política experimental de la Reserva ha sido un quebradero de cabeza desde el primer día. Y algunos países como Brasil han sido bastante francos a la hora de expresar sus preocupaciones. Al aventurarse más dentro del territorio de la política monetaria experimental y mantenerse en él demasiado tiempo, la Fed contribuyó a crear oleadas transfronterizas de capital privado que sobrepasaron la capacidad de algunas economías emergentes para absorber los flujos entrantes de forma productiva. Esto debilitó el proceso de intermediación financiera nacional en estos países emergentes, provocó una apreciación excesiva de sus monedas y creó bolsas de vulnerabilidad financiera. Ahora, con los rumores de una reducción de la Reserva, el flujo de capital se ha invertido violentamente, causando otra serie de inestabilidades.

Ni japón ni Estados Unidos pueden ignorar las consecuencias de las medidas que adoptan

P. Cuando el resto del mundo dice que EE UU debería “sopesar” su alza de los tipos teniendo en cuenta otros intereses, ¿qué puede significar eso en la práctica?

R. Es un tema más amplio que refleja el alto grado de interconexión del sistema financiero mundial actual. Tanto si es en Japón como en EE UU, oirá a los dirigentes decir que están tratando de conseguir objetivos nacionales utilizando instrumentos nacionales. Sostendrán que una economía nacional próspera contribuye al bienestar mundial. Y, si se les empuja más, afirmarán que se les exige por ley que adopten un enfoque nacional. Estas descripciones, aunque estrictamente correctas, son excesivamente limitadas teniendo en cuenta los vínculos transfronterizos. Para decirlo de una manera sencilla, ni Japón ni EE UU pueden —por el bienestar de sus propios ciudadanos— hacer caso omiso de las consecuencias internacionales, que luego les afectan a ellos, provocadas por sus medidas políticas.

Por ejemplo, pensemos en la forma en que los recientes trastornos en las economías emergentes causados por la reducción pueden afectar a los países avanzados. El flujo repentino de capital privado que sale de las economías emergentes y sus trastornos en cadena perjudicarán probablemente a la demanda allí, ya sea en el consumo o en la inversión. Esto se traduciría en unos ingresos más bajos para muchas empresas de EE UU que han confiado en el incremento de las ventas al mundo emergente, limitando así sus planes de empleo y de inversión.

Luego está el canal de transmisión financiera. Cuanto más usan las economías emergentes sus reservas internacionales para limitar la volatilidad de sus monedas, menos bonos del Tesoro estadounidense compran. A su vez, esto contribuye a elevar los costes de endeudamiento de EE UU, incluidos los de las hipotecas de las que los americanos dependen para adquirir nuevas viviendas o para refinanciar su deuda actual. Los desafíos se ven agravados porque no hay nadie que dirija eficazmente la política mundial. Este papel debería desempeñarlo el FMI, pero la representación de larga fecha y los déficits de su gobernanza reducen su eficacia. El G-7, por su parte, tiene una composición que ya no refleja las realidades del poder económico de la economía mundial actual. Y el G-20, aunque es mucho más representativo, no tiene todavía suficiente solidez institucional y continuidad.

© 2013 Global Viewpoint Network / Tribune Content Agency, LLC. Traducción de News Clips. GLOBAL VIEWPOINT NETWORK