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Aprendices en Alemania

20 españoles embarcados en la FP Dual transnacional de Basf

Un grupo de alumnos de Tarragona escucha las explicaciones de un profesor en el que será su centro de formación.
Un grupo de alumnos de Tarragona escucha las explicaciones de un profesor en el que será su centro de formación.

Lo resumió muy bien Ricard Farré, un jefe de planta español que trabaja en el cuartel general de Basf, en Ludwigshafen (Alemania): “Tenemos una oportunidad y una responsabilidad”. Con estas palabras sintetizaba el proyecto que este curso emprenden el instituto Comte de Rius de Tarragona y la multinacional química Basf: FP Dual, la que combina las clases teóricas con prácticas remuneradas en una empresa, con la novedad de que los aprendices serán contratados en la fábrica de Alemania. El curso arranca mañana y se prolongará dos años y medio, de los que ocho meses serán prácticas remuneradas en Basf. Además, los alumnos recibirán clases de alemán. La idea es que al final del trayecto sean contratados por la firma y se queden a trabajar en la sede central. De hecho, la selección de los 20 alumnos la ha realizado el departamento de recursos humanos de Basf.

Un proyecto piloto que no se explica sin la estrecha relación entre la química y el instituto tarraconense, cuya formación profesional lleva décadas preparando a trabajadores del polígono industrial de la comarca. Hace 15 años que el Instituto Comte de Rius y Basf intercambian estudiantes. Los de allí visitan el instituto de Tarragona y los de aquí el centro de formación de la multinacional.

La FP dual pisa el acelerador

La formación profesional dual, que combina estudios con prácticas remuneradas, se va instalando en España después de sus programas piloto. Este curso, las comunidades autónomas duplicarán la oferta del pasado año, con unas 5.000 plazas. Cataluña será la región donde se estrenen más alumnos bajo este sistema importado de Alemania que cada comunidad ha interpretado a su conveniencia. Le siguen Madrid; Andalucía y Valencia, que arrancan este curso. En general, las clases se reciben en un instituto público y las prácticas (un 35% del total de la formación) se realizan en empresas españolas.

Los programas de formación profesional dual que permiten realizar las prácticas en Alemania surgen de los acuerdos firmados entre los gobiernos regionales alemanes, necesitados de mano de obra, y los españoles o entre las cámaras de comercio de los dos países. Cada día proliferan más. Valencia, Madrid, Cataluña, Castilla-La Mancha, Baleares, La Rioja y Cantabria son algunas de las autonomías que ofrecen plazas, ya sea para realizar solo el periodo de prácticas en Alemania o para cursar los tres años que incluye la FP dual allí.

Es una gran escuela de FP ubicada en una enorme planta: 10 kilómetros cuadrados en los que trabajan 34.700 personas y que suma 106 kilómetros de carreteras, atascos incluidos; 230 kilómetros de vías de tren y 15.000 bicicletas corporativas. La firma invierte cada año 60 millones de euros en formar futuros trabajadores. Con 2.500 alumnos, el centro enseña hasta 40 profesiones. Desde química hasta cocina pasando por oficios vinculados al sector ferroviario: así la planta se autoabastece de trabajadores, el 96% de los alumnos se quedan en Basf, explicó el director de formación, Richard Hartmann, durante una visita a la planta costeada por la empresa.

“Este es un proyecto en el que todos ganamos: los alumnos, el instituto y Basf”. Habla la responsable de selección y desarrollo de la empresa, Rosa Marsal. “Se trata de tener una visión global, allí buscan, aquí tenemos”, explica, y precisa que en unos años la empresa tendrá más oferta de empleo que demanda. La formación de cada uno de los estudiantes costará entre 25.000 y 30.000 euros, que cubren los viajes y estancias de los ocho meses en Alemania (en tres fases) y el refuerzo de idioma. Lo único que pagarán los 20 seleccionados entre 600 es la matrícula del instituto: 350 euros más 50 de material.

“Es hacer cantera, invertir en un futuro productivo y apostar por un proyecto en el que hemos priorizado cómo hacer las cosas al temor a no poder hacerlas”, insiste Marsal. Asegura que en el proceso de selección tuvieron en cuenta la aspiración internacional de los candidatos: “pero no por resignación, como alternativa al paro, sino por convicción, por ganas”. Ya seleccionados, explican que lo que les espera no es un Gran Hermano, que no compiten entre ellos, “que el éxito es que se queden los 20”.

El director del IES Comte de Rius, Francesc Roca, celebra la confianza de Basf en el centro. “Tenían la garantía de 15 años de colaboración formando alumnos y con el intercambio, es un reto, pero también un reconocimiento al trabajo bien hecho”. Roca destaca que el centro siempre ha sido “

muy flexible” y se ha adaptado “a la realidad de las prácticas en empresas, que son quienes contratarán a nuestros alumnos”, dice.

El máximo responsable de recursos humanos de Basf, Wolfgang Hapke, recibió a los 20 alumnos españoles hace dos semanas en Ludwigshafen y en su discurso de bienvenida alabó el sistema de educación dual. Y antes de empezar las clases les corrigió: nada de pronunciar “basf”. Se pronuncia “bi-es-ef”.

“La experiencia internacional no tiene precio”

Lennard Ellert, alumno

Con 23 años, Ellert acabó el curso pasado la rama de mecánica de la ingeniería técnica industrial. “Tenía la opción de la ingeniería superior o cursar un máster, pero prefiero un enfoque más práctico. Académicamente es un paso atrás, pero las prácticas y la experiencia internacional no tienen precio”, defiende.

“La oportunidad perfecta”

Alex Entrena, alumno

Es el alumno más joven del proyecto. Con solo 17 años, Entrena acabó bachillerato en junio y se debatía entre la química y el turismo “por los idiomas”. “Esta es la oportunidad perfecta”, dice quien no se amedrentó durante un proceso de selección en el que no podía acreditar más experiencia profesional que un verano vendimiando.

“Creceré profesionalmente”

Josep Falcó, alumno

Falcó, de 25 años, ha dejado un empleo fijo en una subcontrata de Basf para enrolarse en esta experiencia. Tiene la sensación de que es una oportunidad, pero en su caso también asume riesgo. “Aquí cobraba cada mes, pero no había perspectiva, con esta experiencia podré crecer profesionalmente. Pase lo que pase, tendré un segundo idioma y prácticas en una empresa líder”.

“Me gusta mucho la química”

Sílvia Usach, alumna

Usach (24 años) es una de las dos chicas que hay en el grupo de 20 alumnos. Tiene grado superior técnico de análisis de laboratorio y química ambiental, la rama más habitual entre las alumnas. “Me gusta mucho la química”, dice animada a “tocar la vertiente industrial”. Dice que le interesa “conocer otras culturas y formas de trabajar”.

“Nos jugamos mucho”

Montse Peralta, profesora

Peralta subraya que el proyecto que arrancan el Comte de Rius y Basf es “fruto de la confianza ganada durante 15 años de intercambio de estudiantes”. Destaca la posibilidad que tendrán los alumnos de formarse en un puesto de trabajo real, el equipamiento de la escuela de Ludwigshafen y el “valor añadido de la formación en alemán”.

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