GERARDO GUTIÉRREZ CANDIANI | PRESIDENTE DE LOS EMPRESARIOS MEXICANOS

“México no puede permitirse ya reformas descafeinadas”

El líder patronal pide una lucha más decidida contra la corrupción para que el país pase "de los escándalos, a las sanciones"

Gutiérrez Candiani, con Peña Nieto en junio pasado.
Gutiérrez Candiani, con Peña Nieto en junio pasado.PRESIDENCIA DE MÉXICO

Gerardo Gutiérrez Candiani (Oaxaca, 1966), presidente del Consejo Coordinador Empresarial, la patronal mexicana, recibe a la prensa internacional en vísperas de que este domingo el Gobierno presente la reforma fiscal y de una nueva demostración de fuerza de la izquierda, esta vez protagonizada por Andrés Manuel López Obrador, contra la reforma energética. El presidente Enrique Peña Nieto ha dicho que México se juega su destino en los próximos 120 días y parece apostar su capital político al éxito de las reformas. Pero el contexto no invita al optimismo: una desaceleración económica sobre la que planea el fantasma de la recesión, unos cambios cuyos beneficios no llegan, los maestros en pie de guerra y, sobre todo, un clima de corrupción, impunidad y violencia que puede convertir en un segundo la vida de cualquier mexicano en una tragedia como ilustra la película Heli, de Amat Escalante, premiada en el último Festival de Cannes.

De todo esto habló, sin esquivar una sola pregunta, este patrón de patrones, un hombre joven con un discurso muy articulado del que nunca se caen palabras como productividad, competencia, transparencia y oportunidad. Gutiérrez Candiani reconoce sin ambages que el sector privado ejerce desde hace un año “un cabildeo muy importante en el Congreso” –asegura que 97 lobbies empresariales se unificaron para presionar a los legisladores y que 59 de las 95 medidas del Pacto por México son iniciativas suyas-y afirma que el futuro de México está en que se aprueben las reformas previstas. “El gran reto es que las reformas no se queden cortas. No podemos permitirnos reformas descafeinadas como ocurrió con la energética en 2008”.

Llega ahora la fiscal. Con el 60% de la población empleada en la economía informal y unos monopolios por encima del bien y del mal, México es el país de la OCDE que menos recauda vía impuestos. La reforma, que se anunciará el domingo, pretende hasta donde se sabe aumentar la capacidad financiera del Estado y disminuir la informalidad, simplificar el pago de tasas, eliminar algunos privilegios y subvenciones, establecer un nuevo régimen fiscal con Pemex y tal vez imponer el IVA por primera vez a ciertos alimentos y medicinas.

El presidente de los empresarios señala algunos requisitos que debería tener la reforma hacendaria. “Ampliar la base de contribuyentes en primer lugar, porque no pueden ser siempre los mismos mexicanos los que lleven la carga. Que los impuestos sobre sociedades sean competitivos, que no fomenten la evasión. Que no haya impuestos especiales que distorsionen el mercado, que sirva para acabar con la informalidad y que haya un manejo transparente del dinero recaudado en los tres niveles de Gobierno, municipal, estatal y federal”.

Gutiérrez Candiani no teme, como advierten algunos expertos, que una reforma fiscal ahora sea contraproducente cuando la previsión del crecimiento del PIB para este año ha sido rebajada del 3,6% inicial al 1,8%; ni cree que la desaceleración de la economía mexicana esté aquí para quedarse. Opina que el frenazo económico está motivado por razones internas y externas. “Los presupuestos se aprobaron a mediados de diciembre y no en noviembre como es habitual y el cambio de sexenio suele retrasar las reglas de operación y los concursos. También ha habido una disminución del gasto al marcarse el Gobierno un objetivo de déficit cero y se ha producido una fuerte caída de las importaciones mexicanas de Estados Unidos”.

Esta tendencia, que se inicia en 2012, advierte, sí puede entrañar un peligro porque no ha ocurrido lo mismo con las importaciones de Canadá o China. “Con la revolución energética en marcha en EE UU a partir del shale gas, sí puede ocurrir que los productos mexicanos pierdan competitividad, sobre todo, si no hacemos las reformas”.

En cuanto a la energética, el presidente de los empresarios aplaude la propuesta del PAN (centroderecha), la más liberalizadora; califica de “equilibrada” la del PRI y despacha la del PRD (Izquierda) con estas palabras: “Su propuesta es muy buena si la hubiéramos hecho hace 15 años. Ahora se queda corta para las necesidades del sector y del país”.

Gutiérrez Candiani está convencido de que los datos del segundo semestre serán mejores y volverá a fluir el gasto público. “EE UU está repuntado y las perspectivas para 2014 son bastante favorables. Esperamos un crecimiento del 3,5% y un punto o punto y medio más si se aprueban las reformas”.

Pero hay otro déficit, el institucional, que puede convertir en humo las mejores intenciones. Hacer cumplir leyes largas y exhaustivas ha sido tradicionalmente una asignatura pendiente de México. ¿Qué instituciones profesionales, independientes y honradas fiscalizarán los contratos de utilidad compartida con el sector privado que prevé la reforma de Pemex? ¿O su impacto ambiental? ¿O el pago de nuevos impuestos? El empresario es consciente del desafío: “En el informe de Gobierno de Peña Nieto faltó la lucha contra la corrupción. El Pacto por México incluye el fortalecimiento institucional y del Estado de derecho y sin esa pata de la mesa será muy difícil aplicar las reformas y que México sea el país que queremos. México tiene que pasar de los escándalos a las sanciones”.

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