Bernanke advierte del riesgo de retirar los estímulos de forma prematura

“La política fiscal será determinante en la marcha de la economía”, recuerda Bernanke La última reunión de la Fed muestra que hay miembros que apuestan por reducir ya las compras

Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federa
Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federa ALEX WONG (AFP)

Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de EE UU (Fed), sigue buscando evidencias sólidas que le convenzan de que la economía de EE UU mejora, especialmente el empleo, y de esta manera poder empezar a reducir el paso en la compra de activos. Bernanke se mostró por eso flexible en su comparecencia ante el Congreso, lo que sugiere que mantendrá la intensidad del estímulo unos meses más. El mayor riesgo, en su opinión, es retirarlo de forma prematura.

Bernanke pasó por el Capitolio en febrero. Como entonces, ahora opta por un lenguaje neutro. El banco central sigue viendo puntos de incertidumbre y necesita que el mercado laboral cree cerca de 200.000 empleos netos durante varios meses para dar un mensaje más convincente. Y como entonces, reitera que todo dependerá de cómo la economía haga frente a lastre fiscal.

La comparecencia se produce además justo tres semanas después de celebrarse la última reunión de la Fed, tras la que indicó que considerará reducir o incrementar en función de la marcha de la economía. Aunque la actividad muestra puntos de vulnerabilidad, los analistas ven más probable que se empiece a levantar el pie del acelerador de los estímulos antes que pisarlo.

El acta de la última reunión de la Reserva Federal muestra la falta de consenso interna sobre el momento. Varios miembros son partidarios de empezar a moderar el estímulo ya en la próxima reunión del 19 junio. Bernanke dijo ante el Congreso que se necesitan varios encuentros para analizar los datos que llegan de la economía y poder decidir. En cualquier caso, los participantes comparten que el plan de salida debe ser flexible.

La intervención inicial de Bernanke mantuvo el tono lenguaje utilizado en el comunicado del 1 de mayo. En el análisis de la economía habla de un crecimiento moderado, que el consumo avanza con solidez y que el empleo mejora aunque el paro sigue muy alto. También se señala que el sector de la vivienda contribuye al crecimiento y que la inflación está contenida.

A Ben Bernanke no le gusta utilizar el Congreso para hacer anuncios de política monetaria, pero sí aprovechó la ocasión para poner las cosas en contexto y explicar hacia donde va la Fed en un momento en el que los datos van en los dos sentidos. Por eso advirtió que una retirada prematura de los estímulos puede acarrear el riesgo de “frenar” o “acabar” la recuperación económica.

Actualmente la Fed está comprando 85.000 millones de dólares en deuda pública e hipotecaria al mes, al tiempo que mantiene los tipos de interés entre el 0% y el 0,25%. La primera dificultad será decidir el momento en el que empezará a moderar el estímulo. Pero el reto mayor será reducir los 3,35 billones que acumula en balance y llevarlo a los 900.000 millones previos a la crisis.

Algunos riesgos

La comunicación en este proceso, como dijo el propio Bernanke, será clave para evitar sobresaltos. De hecho, Wall Street pide más claridad sobre el camino que va a seguir. William Dudley, presidente de la Fed de Nueva York, advirtió en la víspera que existe el riesgo de que el mercado se lo tome mal y que deben tenerlo en cuenta para no crear un lastre adicional a la economía.

En respuesta a las preguntas de los congresistas, Bernanke reconoció que "en algún momento" habrá que poner fin a la compra de activos. Pero indicó que este no es un proceso automático y que en el seno del consejo se "están discutiendo varios pasos". "Tenemos diferentes instrumentos para hacerlo de acuerdo con nuestra mandato", remachó.

Pero no todos los miembros opinan que se necesita más tiempo y eso genera mucho ruido. John Williams, presidente de la Fed de San Francisco, es de los que defiende en público que el ajuste del programa de compra de bonos se produzca ya este verano. Es una división similar a la que se ve en el Banco de Inglaterra. Ben Bernanke evitó entrar en la discusión del calendario.

Empleo débil e inflación baja

El mensaje neutro de Bernanke se apoya en dos premisas. La primera, que la creación de empleo en EE UU sigue débil. La segunda, que la inflación baja después de que los precios cayeran cuatro décimas en abril. En el primer caso, la referencia es un desempleo por debajo del 6,5%, que no se ve hasta bien entrado 2014. En el segundo, la inflación no debe superar el 2,5%.

El presidente de la Fed se vio de nuevo forzado a defender la estrategia monetaria y, en concreto, los resultados de la compra de deuda. Por un lado, se cuestiona su efecto en la economía real. Por otro, se teme que esté creando burbujas. “Somos conscientes de que un periodo prolongado de bajos tipos de interés tienen costes y riesgos”, admitió.

Bernanke aseguró que la Fed está haciendo lo posible para hacer frente a estas preocupaciones y que está reforzando la vigilancia. La táctica de Bernanke fue pedir, otra vez, a los políticos que hagan su trabajo. “La política fiscal será determinante en la marcha de la economía”, recordó, por eso dijo que es “importante” rompan con el impasse actual en la negociación para reducir el déficit.

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