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La caída de las importaciones lleva al primer superávit comercial en décadas

Las importaciones cayeron un 6,9% durante los últimos 12 meses

En más de medio siglo, no había ocurrido nunca. El valor de las exportaciones de mercancías superó en marzo al de las importaciones. La diferencia, apenas 635 millones en un mar de 40.000 millones en intercambios al mes es radical. No solo porque es la primera vez que las empresas españolas ingresan más de lo que gastan en compraventa de mercancías. También porque todo apunta a que este primer superávit comercial precede a un saldo positivo en la balanza por cuenta corriente (mercancías, servicios, transferencias y rentas). En suma, que la economía española comenzará este año a deshacer la deuda externa que acumuló de forma vertiginosa en la década pasada.

“Es una señal positiva que demuestra que la economía española gana competitividad. El sector exterior ofrece datos brillantes”, sostuvo el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, quien detalló ayer una estadística que el ministro de Economía, Luis de Guindos, no se había resistido a anticipar el martes. Influye el meritorio comportamiento de las exportaciones españolas, que crecen un 2% en el último año; pero, sobre todo, pesa que la demanda interna va mal, que las expectativas de hacer negocio son famélicas. La recesión se traduce en un desplome de las importaciones, cuyo valor se ha reducido en un 15% en ese mismo año.

La caída de las importaciones lleva al primer superávit comercial en décadas

Las compras al exterior retroceden más de un 15% respecto a 2012

De marzo a marzo, un déficit comercial todavía notable (3.245 millones en 2012) se transmutó en un inédito superávit (635 millones en 2013). La estadística facilita la explicación: de marzo a marzo, las exportaciones apenas crecieron en 400 millones de euros (de 19.888 a 20.288 millones), mientras las importaciones de mercancías menguaban ocho veces más, en 3.480 millones (de 23.134 a 19.654 millones) al compás de la segunda recesión en menos de un lustro.

García-Legaz volvió a interpretar el desplome de las importaciones como un indicio de que las compras al exterior “se sustituyen por producción nacional”, no como el resultado de la debilidad de la demanda interna. La teoría dice que las “mejoras de competitividad” que el Gobierno cree haber logrado con la reforma laboral llevarían a que los productos importados fuesen ahora menos ventajosos, a que las empresas españolas recuperen mercado interno.

Economía insiste

en que la producción española sustituye bienes importados

Pero una cosa es plantear una teoría, y otra, demostrarla. García-Legaz destacó el hecho de que el desplome de las importaciones en marzo (un 15% menos) coincide con una caída en la demanda interna mucho más suave: de retroceder un 2% en el trimestre final de 2012 a caer un 0,8% en los primeros meses de 2013. “Sin ningún género de dudas se está produciendo esa sustitución de importaciones, aunque medirla a la décima no sea fácil”, concluyó el secretario de Estado.

Con una comparación homogénea, la conclusión es otra: si se descuenta los efectos de la variación de precios y de la influencia estacional, como hace Economía, las importaciones respondieron a los indicios de mejora en la demanda interna (que se mide de la misma manera) con un incremento del 3,8% respecto al último trimestre de 2012. El dato sustentaría la teoría opuesta: si mejora el consumo, la demanda de productos extranjeros volverá a subir.

Lo que no tiene vuelta de hoja es el buen comportamiento del sector exportador. La ampliación de mercados y de empresas que se deciden a vender fuera da resultados: aún con la zona euro en recesión, las exportaciones españolas de mercancías mantienen el tipo, algo que no pueden decir el resto de grandes economías europeas (Alemania, Francia, Reino Unido e Italia registraron tasas anuales negativas en marzo).

En un año, las exportaciones a la zona euro han caído en casi 1.000 millones de euros, mientras las ventas españolas fuera de Europa aumentaron en 1.500 millones. Si en 2007 la UE concentraba el 70% de las exportaciones españolas, esa proporción ahora apenas llega al 58%. Y no deja de aumentar el número de empresas que vende fuera: 58.932 compañías, un 9% más que hace un año. “Han asimilado que apostar todo a un mercado es muy arriesgado”, afirmó García-Legaz.

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