Pescanova reconoce al juez un pasivo de 3.000 millones de euros

Antonio Basagoiti, expresidente de Banesto, presenta su dimisión del consejo de Pescanova La compañía se queja al juez de la lentitud de su administrador Deloitte a la hora de actuar La firma auditora fue nombrada hace solo cuatro días

Sede principal en Chapela (Redondela), de Pescanova
Sede principal en Chapela (Redondela), de PescanovaEFE

La dirección de Pescanova ha transmitido al juez que declaró su concurso de acreedores la semana pasada que el pasivo de la empresa asciende a 3.000 millones de euros, casi el doble de la cifra que constaba en las cuentas presentadas en septiembre de 2012, de 1.522 millones, y 300 más que la cifra presentada de forma informal ante la CNMV el pasado día 5. En el recurso de reposición en el que pide el restablecimiento del equipo gestor, apartado el pasado día 25 por decisión del juez, la empresa admite que "la cifra de pasivo comunicada por esta parte asciende hasta casi 3.000 millones de euros, entre pasivo directo, avales y pasivos de otras sociedades del grupo", señala la compañía. Además, ha afirmado que la decisión de no presentar a tiempo las cuentas de 2012 (el plazo oficial para las cotizadas vencía el 28 de febrero) fue "consciente, responsable y por completo justificada y razonada" del consejo, y que era "la única decisión posible".

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Al presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa no le ha sentado nada bien perder las riendas de la empresa. Tras el auto del concurso de acreedores, en el que el magistrado recordaba sus desmanes (vendió acciones a escondidas, ocultó una doble contabilidad y mantuvo mano de hierro ante un consejo dividido), ha presentado una revocación y además este una queja este martes, porque considera que sin él al frente se ha creado “un vacío de poder”. El presidente, pese a estar apartado del cargo y tener en contra a parte del consejo, no duda en seguir actuando en nombre de Pescanova. Controla lo que se envía o no al juzgado y los comunicados que se remiten, sin consultar al resto de consejeros.

La compañía, con sus escritos, pone por primera vez pone una cifra concreta de su pasivo. La empresa señala que se acerca a 3.000 millones. La compañía había comunicado a algunos acreedores que superaba esta cifra, a la que además, habría que sumar sus deudas con proveedores y con las administraciones públicas. Según estimaron fuentes financieras, el total podría ascender a casi 4.000 millones, aunque la compañía no ha ofrecido un cuadro completo de compromisos pendientes de pago, ni siquiera en el recurso de reposición, donde únicamente indica los 3.000 millones de pasivo directo, avales y deudas de otras sociedades del grupo, y no especifica si los cerca de 400 millones de deuda por los bonos emitidos están o no incluidos en su suma. Ningún portavoz de la compañía ha querido aclarar las partidas de deuda que hay en esos 3.000 millones, y que otros miembros del consejo no lo pudieron ratificar. Según fuentes de Damm, segundo mayor accionista, no les han enviado las cifras aún.

Por otra parte, Antonio Basagoiti, hasta ahora consejero de la firma, ha notificado a Pescanova su decisión "irrevocable" de dimitir de su puesto en la firma gallega, según ha informado la compañía a la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El expresidente de Banesto y Unión Fenosa ocupaba un asiento en el consejo como consejero independiente en la firma gallega y además ostenta el 0,006% de los títulos.

La decisión de Basagoiti se produce después de que el Juzgado Mercantil número 1 de Pontevedra decidiera apartar a los actuales administradores de la compañía y dejar todo el poder en manos de la CNMV, que a su vez, eligió a la firma Deloitte como administradora concursal única de la compañía. Pescanova, por su parte, ha exigido de nuevo este martes que esa decisión se revoque y se mantenga a la cúpula en sus puestos, entre ellos, a su presidente Manuel Fernández de Sousa.

La compañía se queja de la lentitud de Deloitte

La compañía, que solicitó su preconcurso el 1 de marzo y durante un mes no avanzó en su refinanciación, y tras anunciar el concurso de acreedores a principiso de abril, tardó casi 15 días en enviar la documentación necesaria al juzgado, se queja ahora de que Deloitte, que fue designado hace solo cuatro días, está actuando muy despacio. 

"Se pone en conocimiento del Juzgador que Deloitte ha informado a la compañía que hasta el próximo jueves, día 2 de mayo, no llevará a cabo ninguna actuación, lo que supone de hecho que durante prácticamente una semana la compañía se encuentre sin gestión ni dirección efectiva, ausente de toma de decisiones que resultan absolutamente esenciales para el mantenimiento de la actividad", señala la empresa. A título de ejemplo, dice que "se informa al Juzgado la comunicación recibida de la filial Pescachile por la que su Gerente General solicita la toma urgente de decisiones con respecto a una solicitud de declaración de quiebra a petición de una entidad financiera, mediante la convocatoria de una sesión del directorio de la mencionada filial, la cual no se ha podido realizar, resultando extremadamente urgente una actuación inmediata en la indicada filial".

La empresa, que lleva desde el 28 de febrero retrasando la entrega de sus cuentas, se queja de que Deloitte tardará una semana en actuar

La empresa termina su petición al juez señalando que vuelven a insistir en que los administradores vuelvan a sus puestos y solicita también señalando que se podría llevar a cabo "el nombramiento de un segundo administrador concursal de entre los acreedores entidades financieras, en cuanto que suparticipación activa en el marco del concurso deviene esencial para el logro de la financiaciónprecisa para facilitar una propuesta de convenio que permita la continuidad de la actividad, para la mejor satisfacción de los acreedores y el mantenimiento del mayor número posible de puestos de trabajo".

Fernández de Sousa, gracias a los escritos enviados al juez, reconoce de forma implícita la increíble opacidad con la que ha trabajado hasta ahora. Insiste en sus quejas en que Pescanova está conformada por un complejo entramado de filiales, y considera que es imposible que una consultora (en referencia a Deloitte) sea capaz de comprender y gestionar su funcionamiento sin llevarla a la quiebra. El juez, dice Pescanova, “ha dejado ya descabezada a la matriz de un vasto y complejo grupo de sociedades multinacional” que precisa de experiencia para saber llevar a cabo el “trato con las autoridades” y con los “socios de los lejanos países en los que opera”.

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