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Bernanke defiende su agresiva política de estímulos para recuperar la economía

El presidente de la Reserva Federal dice que el ajuste inmediato en el gasto “representará un lastre significativo” para la recuperación a corto plazo

Imagen de archivo del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke
Imagen de archivo del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke EFE

La división interna en la Reserva Federal no ha sido un obstáculo para que Ben Bernanke, su presidente, insistiera en defender en el Senado su agresiva política de estímulos. No le queda otra. La economía de EE UU volverá a asomarse al precipicio si los legisladores en Washington no llegan antes del viernes a un acuerdo que evite la entrada en vigor de los drásticos recortes de presupuesto. Y el caos político en Italia eleva aún más la incertidumbre.

Bernanke ya lo advirtió hace justo un año en su comparecencia semestral ante las dos cámaras del Congreso. Y lo vuelve a decir ahora en el mismo escenario pero con un lenguaje aún más duro. Dada la lenta recuperación de la economía, advierte, el ajuste inmediato en el gasto “representará un lastre significativo” para la recuperación a corto plazo. En especial, por el efecto adverso que tendrá en el empleo y en las rentas de los hogares. Es más, señala que una recuperación más lenta reducirá el ritmo de reducción del déficit público.

Sin acuerdo entre republicanos y demócratas, el 1 de marzo empezarán a ejecutarse recortes en el gasto por valor de 86.000 millones de dólares este ejercicio. Los efectos más inmediatos se notarán en los sectores de salud y defensa. Ben Bernanke dio por hecho que esto provocará una “contracción” en el crecimiento, algo de lo que advierte la Casa Blanca. Por tanto, el banco central de este país no tiene mucho margen para cambiar de rumbo.

El presidente de la Fed defendió así el programa de estímulos, por el que está comprando deuda pública y activos hipotecarios por valor de 85.000 millones de dólares al mes. Bernanke dejó claro que la política actual seguirá intacta el tiempo necesario, es decir, hasta que haya evidencias de que la mejora en el mercado laboral se sostiene. Pero eso lo hace a costa de elevar su balance por encima de los tres billones, que después tendrá que desmontar.

Ben Bernanke cuenta con el firme apoyo de la vicepresidenta, Janet Yellen, y de William Dudley, responsable de la Fed de Nueva York. El acta de la última reunión puso en evidencia que hay más miembros preocupados con las consecuencias de la actual estrategia. Eso significa, que en la próxima reunión de marzo el debate será intenso. Es el inicio del proceso que llevará a la subida de tipos, por lo que la discusión ganará cuerpo con el tiempo.

Los tipos subirán cuando baje la tasa de paro

El jefe de la autoridad monetaria no podía decir mucho más que reiterar que los tipos subirán cuando la tasa de paro baje del 6,5% o si la inflación supera el 2,5%. Un escenario que no se dibuja para este año ni hasta al menos la segunda mitad de 2014. No es solo porque la decisión no depende de él, es que en este momento de incertidumbre tampoco puede permitirse el lujo de provocar una reacción brusca en los mercados financieros.

En cuanto a la situación económica en general, califica el ritmo de expansión de “moderado” aunque precisa que es “desigual”. Y sobre el mercado laboral habla también de “mejora” si bien precisa que es “débil”. En estas circunstancias, prefiere no moverse antes de tiempo aunque precisa que llegado el caso la Reserva Federal dispone de los instrumentos. “En el clima económico actual, los beneficios de la compra de activos son claros”, remachó.

Los tipos de interés están estancados entre el 0% y el 0,25% desde diciembre de 2008

Antes de su intervención se conoció la evolución del precio de la vivienda en las 20 mayores ciudades de EE UU. Se revalorizaron un 0,2% en diciembre o un 6,8% comparado con el mismo periodo de 2011. Para 2012 la apreciación fue del 7,3%, el mejor rendimiento en seis años y medio. Pero sigue en todo caso un 30% por debajo al máximo del verano de 2006. También hubo dato de ventas de casa a estrenar, que subió un 15,6% en enero.

Los tipos de interés están estancados entre el 0% y el 0,25% desde diciembre de 2008. Bernanke, cuyo segundo mandado al frente de la Fed expira en menos de un año, se embarcó además en tres rondas de estímulos por la vía no convencional para apoyar el crecimiento y la creación de empleo. Ahora pide a los legisladores que hagan su parte. “Aunque la política monetaria funciona a la hora de apoyar el crecimiento, no podemos cargar solos con el fardo”.

Bernanke volverá a comparecer mañana, ante la Cámara de Representantes. Los mercados muestran desde hace una semana mucha volatilidad, con el “índice del miedo” en los 20 puntos tras subir un 35% el lunes tras el resultado electoral en Italia y el bloqueo político en Washington. Como dicen en el parqué, hay nubes en el horizonte pero está por ver aún la virulencia de la tempestad y los daños que puede causar.

Preguntado sobre la situación de la zona euro, Bernanke señaló que la tensión financiera es ahora menor que hace dos años, aunque sigue afectando al crecimiento. Sobre la situación de Italia y su inestabilidad por las elecciones, apuntó: "No soy experto en política italiana, pero ningún candidato rechaza el euro". Añadió que no cree que el país tenga que reestructurar la deuda como lo hizo Grecia, y llegado ese caso, apuntó, el impacto en los bancos de EE UU sería "moderado".