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La recesión del euro toca a Alemania, que cae el 0,5% en el último trimestre de 2012

Es la mayor caída en la actividad económica alemana desde el fin de la Gran Recesión de 2009

El Gobierno de Merkel se apunta el primer superávit público desde que estalló la crisis

Angela Merkel, durante un discurso en Stadthagen, en el norte del país.
Angela Merkel, durante un discurso en Stadthagen, en el norte del país. AFP

La crisis europea ya está pasando factura a Alemania. Hasta ahora, la economía germana había sido capaz de mantener un tenue crecimiento pese a la entrada de la zona euro en recesión. Pero el contagio ya se había empezado a notar y ha terminado por provocar una caída del producto interior bruto (PIB) en el último trimestre de 2012, según los cálculos provisionales de la Oficina Federal de Estadística (Destatis)

La primera economía de Europa creció solo de un 0,7% en 2012. Si se ajusta teniendo en cuenta las diferencias de calendario, el crecimiento queda en un 0,9%. Con ello, en el cuarto trimestre habría retrocedido hasta un 0,5% respecto al trimestre anterior. Es la mayor caída de la actividad económica alemana desde el fin de la Gran Recesión, en 2009. Y ha resultado más intensa de lo que anticipaban los expertos. En todo caso, la mayoría de ellos cree aún que Alemania sorteará la recesión, ya que los indicadores de confianza de los empresarios alemanes han mejorado, lo que anticipa que es posible que el PIB alemán se recupere algo en el arranque de 2013.

Fuente: Bloomberg.
Fuente: Bloomberg.

En 2010 y 2011, el PIB alemán creció un 4,2% y un 3%, respectivamente, después de hundirse un 5% en 2009. A la galopante recesión en la eurozona, que absorbe el 40% de las exportaciones alemanas, se ha sumado en los últimos meses el enfriamiento de las economías emergentes China, India y Brasil. El ministro de Hacienda, Philipp Rösler, anunciará hoy sus previsiones económicas para el año 2013, para el que el Gobierno espera un crecimiento del 0,4% y no del 1% que auguraba hace unos meses. Para 2014, confía en un aumento del 1,4% en el PIB. Los economistas hablan de recesión cuando éste decrece durante dos trimestres consecutivos.

El banco central alemán (Bundesbank) también ha corregido a la baja sus previsiones para 2013. Igual que en el Ministerio de Rösler, los economistas de Fráncfort anunciaron que el PIB crecerá un 0,4% en lugar del 1,6% que habían calculado en estudios anteriores. El Instituto Macroeconómico IMK, próximo a los sindicatos, es más optimista y espera por su parte un crecimiento del 0,8%.

Las exportaciones, el motor

El verdadero motor económico del país son las exportaciones. Crecieron un 4,1% en 2012, poco más de la mitad que durante el año anterior. En noviembre, la exportación de bienes y servicios se redujo un 3,4% respecto al mes anterior. La peor cifra en más de un año. Con la caída de demanda de productos made in germany, muchas empresas revisaron sus compras y congelaron parte de sus gastos: la inversión en maquinaria y equipos cayó la friolera de un 4,4% respecto a 2012, el primer retroceso desde el desastroso 2009. En cuanto a las importaciones, se redujeron un 3,7% en el mes de noviembre.

Pese al frenazo económico, el empleo está en niveles récord

Los estímulos, débiles, llegaron de la mano del consumo interno. En 2012 creció un 0,8% respecto al año anterior. Las cifras laborales siguen siendo excelentes, aunque el mercado laboral ya está perdiendo oxígeno. La tasa de paro ha aumentado hasta el 6,9% y se espera que supere el 7% este año. Alemania ya ha intensificado su programa de subvenciones públicas a los empleados que vean reducidas sus jornadas laborales. El sistema evita despidos y el aumento del número de parados. El llamado kurzarbeit sube desde el verano y en noviembre afectaba ya a 88.000 trabajadores. En julio eran 17.000. Tanto la patronal como los sindicatos alemanes defienden que este método detuvo la sangría de empleos durante la recesión de hace cuatro años.

La estabilidad del mercado laboral y el moderado aumento de los salarios hace que los alemanes sigan dispuestos a consumir. A mediados de 2012, los salarios reales en Alemania habían crecido un 1% respecto al año anterior. Así y todo, nadie espera que una población tan dada al ahorro se ponga a gastar dinero a manos llenas mientras acecha la crisis que está hundiendo a sus socios.

El superávit de Merkel

Pese al frenazo económico, Alemania ha terminado el año con un superávit en sus cuentas públicas del 0,1% del PIB. Es el primero en cinco años y el tercero desde la Unificación en 1990. Alemania se beneficia del gran número de personas con trabajo, que está en su máximo histórico de 41,5 millones de personas. Las cajas de sanidad y de desempleo cerraron un año excelente. Además, Alemania se endeuda a costes mínimos gracias a la crisis de sus socios: los bonos alemanes son el valor refugio europeo en la crisis de la deuda. Así se pasó de un déficit del 4,1% en 2010 al 0,8% en 2011. Y al superávit en 2012, en otra demostración más de ortodoxia presupuestaria del Ejecutivo de Angela Merkel.

Ante el margen de maniobra que la da su cómmoda situación presupuestaria, muchos economistas creen que Alemania debería estimular su crecimiento. El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, se pronunció en ese sentido en una entrevista publicada por Financial Times: “Creo que es el momento, cuando se da una necesidad de crecimiento, que aquellos que tienen capacidad de llevar a cabo políticas que generen crecimiento, lo hagan”, señaló Rajoy, en lo que el diario interpreta como una referencia a Alemania y otros países europeos. “Lo que está claro es que no se puede pedir a España que adopte políticas expansivas en este momento. Pero aquellos países que pueden, deberían hacerlo”, añade Rajoy, que insiste en la entrevista en que en este momento España no necesita un rescate.