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El gran lío entre Barceló, Globalia y Orizonia: choque de familias y conocidos

En las disputas de los dos grupos turísticos por controlar el touroperador no solo hay dinero: también ejecutivos con intereses cruzados y orgullos familiares

Juan José Hidalgo, presidente de Globalia.
Juan José Hidalgo, presidente de Globalia.

Si la unión anunciada el domingo por la noche entre los grupos turísticos Globalia y Orizonia fuera una boda, el grupo Barceló podría encajar en el papel del pretendiente despechado. El 3 de diciembre era Barceló la que iba a comprar Orizonia, con la que habían firmado un preacuerdo. Y sin embargo, a última hora de la noche del domingo, Orizonia le dijo el sí quiero a Globalia que, a primera vista, paga más: 60 millones, frente a 40 millones de Barceló, aunque no han trascendido todos los detalles de la deuda que absorberá. Sin embargo, la confrontación entre Globalia y Barceló por Orizonia tiene mucha más miga y antecedentes de los que se vislumbran a primera vista: directivos que no querían acabar controlados por otros directivos y el miedo a perder el trono de la mayor empresa de turismo de España.

Gabriel Subías y José Duato son dos grandes ejecutivos del sector con biografías e intereses cruzados

La partida es multinacional pero el tapete está en una isla, Mallorca, en una época débil para las agencias de viajes y las compañías aéreas. Barceló, grupo de exclusivo capital familiar, perdió la partida de Orizonia en domingo noche y por sorpresa ante Globalia, un conglomerado que gestiona otra familia, la de José Hidalgo. En una rápida carambola —a ciegas— los dos clanes se disputaron, 60 millones de euros mediante, absorber a un grupo multiturístico con muchas marcas, Orizonia, que en 2006 se vendió por 900 millones.

José Duato, en una imagen de archivo
José Duato, en una imagen de archivo

Pero hay que ir más atrás para ver la fotografía completa del trío de empresas. Otra saga mallorquina, los Fluxá, hizo mucha caja al desprenderse de lo que es hoy Orizonia y que comprende el sector que era menos rentable de su grupo: Iberostar (agencias, minoristas, operadores y compañía aérea). Los Fluxá compraron el 5% de ACS y, por primera vez, un gran capital nacido del negocio del turismo emigró a un sector externo, construcción y servicios. La depreciación del valor y del dividendo de la empresa de Florentino Pérez, sin embargo, juegan en contra de la operación de los Fluxá, hoteleros y zapateros.

Volviendo al presente, en las recientes maniobras de la compleja venta de Orizonia, a la que se le atribuye una deuda cercana a los 600 millones, hay dos grandes ejecutivos del sector con biografías e intereses cruzados. Gabriel Subías es el número tres de Barceló y su consejero delegado de viajes; aunque antes fue el ‘hijo’ empresarial de los Fluxá y gestor de Iberostar. Además, está José Duato, primer consejero de Orizonia, antiguo colega de Subías en Iberostar y con quien tuvo algún otro reto. Los dos han pugnado en dos frentes.

Gabriel Subias, en una imagen de archivo
Gabriel Subias, en una imagen de archivo

Al final del damero, gana Duato, que había pasado por las cúpulas de Barceló, Marsans y Globalia. Duato ha evitado ser absorbido por Barceló y toparse con su colega contrincante Subías. 'Pepe' Duato debe hallar el calor familiar del patrón amigo 'Pepe' Hidalgo, que en su muy particular Globalia inicia la compleja digestión de la pesada compra. No será fácil: Globalia está en medio de su propio expediente de regulación temporal de empleo para 2.500 trabajadores y tiene que asumir otro grupo con muchas áreas coincidentes, sus propias oficinas de agencias de viajes y muchas deudas.

Subías es otro carambolista, negoció en 2006 en representación de los Fluxá la venta a Orizonia, dejó la casa madre y pasó a ser el principal gestor y accionista de la nueva marca. Subías ya es millonario. En Orizonia quiso crecer y comprar Globalia. Y antes Marsans, pero fue destituido y, con el tiempo, fichó por Barceló. Estas semanas tejió la compra fallida de su conocida exempresa Orizonia, pero al final le han ganado la mano Globalia e Hidalgo, con Duato al fondo.

Al final del damero, gana Duato, que había pasado por las cúpulas de Barceló, Marsans y Globalia

Barceló, junto a Orizonia, podía haber logrado convertirse en el primer grupo turístico de España, desbancando a Globalia. No será así y queda en un segundo puesto. Un día después del pacto Globalia-Orizonia, advirtió, como el aspirante despechado que es, de los males que les esperan a los nuevos compañeros de viaje a través de una nota de prensa: muchos problemas laborales por la duplicidad de sus plantillas y un "largo" proceso para convencer a competencia de que la unión es una buena idea.

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