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El BCE se plantea otra bajada de tipos ante la recaída de la zona euro

El banco central mantiene por ahora el interés de referencia en el 0,75% tras un “amplio debate”

Advierte del riesgo de que la recesión se extienda a 2013

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. pulsa en la foto
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. EFE

El Banco Central Europeo (BCE) se sumó este jueves al pesimismo creciente entre los organismos internacionales sobre las perspectivas de crecimiento de la zona euro. Hasta el punto de advertir que la incipiente recesión puede prolongarse a 2013, año para el que ahora pronostica una contracción del PIB cercana al 0,3%. Hace solo tres meses, la previsión central de los economistas del BCE era que los Diecisiete crecerían un 0,5% el próximo año.

Además de revisar a la baja las previsiones de crecimiento, los economistas del eurobanco hicieron lo propio con el pronóstico de inflación para 2013, que pasa del 1,9% al 1,6%. La combinación de deterioro económico y moderación de precios reabre la cuestión de otra bajada en los tipos de interés del euro. “Hubo un amplio debate, pero el consenso fue mantener los tipos sin cambios”, dijo el presidente del BCE, Mario Draghi, sobre la decisión del Consejo de Gobierno de mantener por ahora el interés de referencia en el 0,75%.

Continuaremos analizando la situación, pero ya hemos hecho mucho"

En un lado de la balanza del BCE pesan las condiciones económicas; en el otro, que los tipos ya están en mínimos históricos (aunque aún no en el 0,25% del dólar) y, sobre todo, que no todos en el banco central están persuadidos de la eficacia de la medida. “Continuaremos analizando la situación, pero ya hemos hecho mucho”, reflexionó Draghi “pero desde julio, la prima de riesgo de algunos países bajó hasta 250 puntos básicos. Eso es mucho más de lo que se puede conseguir con una reducción de los tipos de interés”. Draghi se refería así indirectamente a la caída de la prima de riesgo española desde que él anunció en verano que haría “lo que sea necesario para preservar el euro”. Una proclama que luego se tradujo en la decisión del BCE de intervenir en los mercados secundarios de deuda soberana si un país en problemas pedía el rescate al nuevo mecanismo de estabilidad europeo.

“La situación en los mercados de renta fija y variable se ha relajado ostensiblemente”, insistió el presidente del BCE. El mercado descuenta una posible intervención en apoyo de España, pero el Gobierno de Rajoy duda sobre la necesidad del rescate, una incertidumbre que también condiciona las decisiones del banco central. Respecto a España, Draghi se limitó a repetir que “es decisión autónoma de su Gobierno” si pide o no el rescate. Recientemente, el vicepresidente del BCE, Vitor Constancio, había sugerido la conveniencia de que el Gobierno español recurra al mecanismo de estabilidad. Preguntado sobre esto, Draghi dio su interpretación. “Les voy a explicar lo que Constancio quería decir en realidad: no decimos a los Gobiernos lo que deben hacer”, dijo. El italiano no aclaró si espera o no que España “u otros países” pidan un rescate “cuyas condiciones todos conocen y son las mismas para todos”.

No decimos a los Gobiernos lo que deben hacer"

Un periodista alemán preguntó si estas condiciones “valen también para Italia”. El banquero atajó: “Pues claro”. Terminada ya la conferencia de prensa y sin percatarse de que tenía abierto el micrófono, Draghi se mostró irritado con el alemán: “¿A qué vienen esas sospechas porque soy italiano? ¿Qué problema tiene?”. Es un episodio más de la desconfianza de los conservadores alemanes sobre la gestión de Draghi, criticado públicamente por el banco central alemán (Bundesbank) y por su presidente Jens Weidmann.

Además de defenderse de estos ataques, el presidente del BCE descartó tajantemente cualquier posibilidad de un acuerdo para limitar la prima de riesgo española a 100 puntos porcentuales sobre los intereses que paga Alemania por sus bonos. Las condiciones para una intervención del BCE en los mercados de deuda, reiteró, “están bien claras”. La normativa que permite al BCE comprar deuda soberana “no habla de negociaciones ni de acuerdos especiales sobre intereses de una deuda particular o cosa parecida”. Con gesto impaciente, recordó que el banco de bancos “viene repitiendo esto una y otra vez”.

Draghi se refirió también a los problemas cada vez más graves de Grecia, que consideró “consecuencia de errores previos”. Aclaró, además, que el BCE —que acaba de renunciar a 11.000 millones de beneficios en la compraventa de bonos griegos—, es el principal prestamista del Gobierno heleno en la crisis.