Guindos se enfrenta a Bruselas por la reforma de las cajas de ahorros

Las entidades seguirán controlando los bancos si se convierten en fundaciones, según el ministro La Comisión lo niega

El ministro de Economía, Luis de Guindos, con el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, en Bruselas.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, con el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, en Bruselas.JOHN THYS (AFP)

El ministro de Economía, Luis de Guindos, sigue decidido a plantar cara a la reforma de las cajas de ahorros que le impone Bruselas. Apenas unos días después de presentar su proyecto a las autoridades comunitarias, De Guindos explicó este martes a los periodistas que la nueva regulación obligará a casi todas las cajas a convertirse en fundaciones, pero aun así podrán retener el control del banco al que hayan traspasado su actividad. Bruselas rechaza de plano esta interpretación y mantiene que esas entidades no podrán ejercer posiciones de control en los bancos a los que han dado origen.

La postura de Guindos sugiere que el Gobierno busca una argucia legal para sortear una de las exigencias que le hace Bruselas a cambio de prestarle dinero (de momento, solo para la banca). El llamado memorándum de entendimiento, que recoge esas exigencias, obliga al enésimo retoque de la reforma financiera con una idea fuerza: que los bancos en los que se reconvirtieron la mayor parte de las cajas no puedan estar controlados por ellas.

“Lo que busca la norma es que estas cajas de ahorros se vayan convirtiendo en fundaciones de carácter bancario y de carácter especial. Eso es lo que estamos viendo con la Comisión, con el Banco Central Europeo y con el Fondo Monetario Internacional”, aseguró el ministro en una conferencia de prensa en la que daba cuenta de los resultados del Ecofin (reunión de ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea). Fuera de micrófonos, Guindos aseguró que, al ser fundaciones, no habría problema en que las nuevas entidades mantuvieran una posición de control sobre el banco, como cualquier otro accionista. Preguntado sobre si la troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) avalaba esta interpretación, el ministro respondió que sí.

El ministro dice que este trimestre será el peor de la recesión

Pero las autoridades comunitarias lo ven de otro modo. Una alta fuente europea rechazó este martes que se pueda sortear el mandato europeo simplemente argumentando que ya no son las antiguas cajas las que ejercen el control, sino las nuevas fundaciones en las que eventualmente se conviertan esas cajas. Para demostrar que la interpretación del ministro no se ajusta a los requerimientos comunitarios, las fuentes consultadas remiten al memorándum de entendimiento. Uno de sus artículos establece que ni las cajas que hayan traspasado su actividad financiera a un banco ni sus órganos de gobierno podrán tener “una posición de control” sobre el nuevo banco. La clave reside en la traducción que ha hecho el Ministerio de Economía de esa exigencia: donde Bruselas dice posición de control, Madrid —en la versión del memorando del Ministerio de Exteriores— interpreta “nivel no mayoritario”. El FMI terció en junio en esta polémica con un informe en el que insta al Ejecutivo a impedir que las antiguas cajas controlen los grupos bancarios que han surgido de la fusión de estas entidades.

La posición que adopta Economía se antoja pensada para permitir que las cajas saneadas que han traspasado su actividad financiera a un banco (La Caixa, Kutxabank, Unicaja e Ibercaja) puedan seguir ejerciendo el control de los bancos a los que han dado lugar, aunque para ello tengan que disolverse como cajas y convertirse en fundaciones bancarias, una figura de nueva creación que deberá concretarse en la reforma que prepara el Gobierno. Algunas de estas entidades —La Caixa, por ejemplo— han expresado públicamente su disgusto ante las novedades que reclama Bruselas. La patronal del sector, la CECA, daba por hecho el pasado viernes que la interpretación de Bruselas se impone, pero pidió tiempo para suavizar su impacto.

Más allá del nuevo estatus de las cajas, Guindos se atrevió a vaticinar que España está a punto de superar el peor momento de la crisis. “El cuarto trimestre del año es el más difícil de esta recaída económica; espero que a partir del primer trimestre de 2013 empiecen ya cifras más positivas”, confió. Ya otros dirigentes políticos —el propio José Luis Rodríguez Zapatero— predijeron sin éxito la salida de la crisis.

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