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La caída del empleo a nivel de 2003 seca las arcas de la Seguridad Social

La ocupación sufre hasta noviembre su peor balance desde 2009 por los recortes y la recesión

El número de personas con trabajo y pagando sus cotizaciones retrocede a niveles de 2003

El desplome de la afiliación obliga a usar otros 3.500 millones del fondo de reserva

El Gobierno asegura que el paro crece menos que en 2011 pese a que se acelera su subida

Fuente: Ministerio de Empleo y Seguridad Social
Fuente: Ministerio de Empleo y Seguridad Social

La fatídica combinación de los recortes públicos y recesión ha devuelto al mercado laboral español a niveles de 2003 en cuanto al número de afiliados a la Seguridad Social. Según los datos que ha publicado este martes el departamento que dirige Fátima Báñez, el número de inscritos bajó en 205.679 personas en noviembre, hasta dejar la media del mes en 16,5 millones. Nunca en estos nueve años había habido en España tan pocos inscritos con un trabajo y pagando sus cotizaciones, lo que ha tenido un duro impacto en las arcas de la Seguridad Social, que por el otro lado ha tenido que seguir aumentando la partida destinada a pensiones y prestaciones por paro. Ante este descuadre de las cuentas, desajuste que el Gobierno ha vuelto a echar mano del fondo de reserva de las pensiones, de donde ayer sacó 3.530 millones para pagar la extra de navidad, según ha revelado esta mañana el secretario de Estado de Seguridad Social, Tomás Burgos.

Con ello, el Ejecutivo ya ha usado más de 6.500 millones en lo que va de año de la conocida como la hucha de las pensiones, que empezó el año con 69.200 millones. No obstante, si el objetivo con el que se creó fue el de hacer frente a largo plazo del envejecimiento de la población, la crisis ha obligado a recurrir a él para solucionar un eventual problema de liquidez del sistema.

Según ha justificado Burgos, la "insuficiencia" para afrontar el pago de diciembre es la causa que ha motivado esta decisión. Y por si hubiera que volver a echar mano de la hucha, también se ha suprimido el tope que limitaba la cantidad máxima de dinero que cada año se podía extraer de este instrumento.

Además de recurrir al fondo de reserva, el deterioro de las finanzas públicas también ha llevado al Gobierno a no pagar a los pensionistas por la desviación de la inflación en 2012, decisión que se traduce en dejar de recibir 436 euros de media por cada perceptor.

Pese a las medidas de ahorro y a que también ha recurrido al sobrante de la gestión de las mutuas, la Seguridad Social volverá a cerrar en 2012 su segundo año consecutivo en déficit, aunque el desfase de este año multiplicará por 15 el del pasado ejercicio y no tiene precedentes, según las previsiones del Ministerio de Empleo. El departamento de Fátima Bánez espera acabar el año con un agujero de 10.500 millones. Fruto de ello, la relación entre trabajadores y pensionistas sigue menguando y ya está en 2 ocupados por cada perceptor de una prestación, muy lejos de los niveles que se consideran mínimamente sostenibles y en cotas desconocidas en 10 años.

El origen de este fuerte deterioro está en una caída de la afiliación también de órdago y que ha superado las previsiones del Gobierno. De hecho, la destrucción de puestos de trabajo aumentó hasta los 717.482 empleos en noviembre frente al mismo mes de 2011, según los datos de la Seguridad Social. La cifra es la peor desde 2009, cuando en el mismo periodo se dieron de baja del sistema 873.718 personas, aunque el Ejecutivo matiza que el dato está condicionado por la baja de 85.223 cuidadores de familiares que hasta ahora cotizaban pero que han salido del sistema víctima de los recortes en las prestaciones por dependencia.

La estadística, en cualquier caso, no hace sino reflejar lo que mucha gente sufre en su día a día a la hora de buscar un trabajo y que se resume en que el mercado laboral español se está comportando igual de mal que lo hizo en la anterior recesión. Lo peor es que ahora llueve sobre mojado y los nuevos parados se suman a los desempleados de entonces, uno de cada dos no ha logrado volver a trabajar, según la otra fuente que sirve para medir el desempleo y que es la Encuesta de Población Activa del INE.

Pese a que la recaída de la actividad y el impacto de los recortes en el gasto público, ajustes que han dejado sin empleo a 192.000 personas vinculadas a la administración, la educación y la sanidad, han devuelto la situación que había en la peor fase de la crisis, el Gobierno defiende que el paro no está aumentando tanto como en 2011, aunque sí admite que está en niveles de máximos históricos.

"La lectura (de los datos de paro) debe realizarse al calor de este acontecimiento puntual (de los cuidadores) y de la coyuntura económica", ha señalado la secretaria de Estado de Empleo, Engracia Hidalgo. Según ha añadido, el ritmo de crecimiento del paro rondaría el 10% interanual en noviembre, en línea con los últimos meses, si se descontase este efecto estadístico, frente al 12,5% que se alcanzó en mayo de este mismo año. "Esta tendencia es coherente con el hecho de que en los últimos meses el paro se está comportando en el cómputo global mejor que en 2011", ha añadido. No obstante, el ritmo de crecimiento del paro en 2011 no superó en ningún mes el 8%, que es el mínimo que se ha alcanzado en este 2012.

 

El gasto en prestaciones aumenta un 6% hasta octubre

El gasto en prestaciones por desempleo supuso en octubre el desembolso de 2.642 millones de euros, con lo que el saldo acumulado en los 10 primeros meses del año aumentó hasta los 26.339 millones. Esta cifra supera en un 6% al gasto realizado en el mismo periodo de 2011 y confirma lo desajustado de las previsiones del Gobierno, que estimaba un recorte del 5,5% para el conjunto del ejercicio.

Además, a tres meses de final de año, ya que el Ministerio de Empleo da los datos sobre prestaciones con un mes de retraso, el desembolso total se queda a apenas 2.500 millones del máximo previsto para todo el ejercicio. Para paliar la insuficiencia de los servicios públicos de empleo para financiarse con las aportaciones sociales de empresarios y trabajadores, el Gobierno inyectó 13.306 millones a este organismo para pagar el paro, pero el persistente auge del desempleo ha hecho insuficiente esta aportación.

Para reducir el gasto en prestaciones, el Ejecutivo endureció los requisitos para beneficiarse de la renta activa de inserción y recortó la cuantía que se abona a los parados que lleven más de medio año apuntados al antiguo Inem. No obstante, confía en que el efecto de estas medidas, aprobadas en julio, se note más en 2013. Para el próximo año prevé gastar un 6,3% menos. Esto es, 26.696 millones, prácticamente lo mismo que ha abonado hasta octubre. Y eso que reconoce que se seguirá destruyendo empleo y que la tasa de paro apenas se reducirá unas décimas, proyecciones que no comparten la mayoría de analistas privados y organismos internacionales.

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