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La eurozona prepara un frente común contra el FMI sobre Grecia

El Eurogrupo alcanza este martes un acuerdo político para evitar una quita de la deuda

El presidente del Eurogroupo, Jean-Claude Juncker.
El presidente del Eurogroupo, Jean-Claude Juncker.

Quienes querían una salida del euro de Grecia hace tiempo que deberían sentirse decepcionados. Y quienes querían una reestructuración de la deuda van a tener que sentarse a esperar. París acogió este lunes una reunión entre representantes de los ministerios de Finanzas de Francia, Alemania, Italia y España para atar los últimos cabos acerca de la solución para Grecia, tantas veces postergada. Los ministros de Finanzas de la eurozona darán este martes el visto bueno (provisional, por supuesto, y plagado de las inevitables condiciones) a las ayudas a Atenas, que han provocado un choque frontal e indisimulado entre Europa y el Fondo Monetario Internacional. Finalmente, el FMI no va a salirse con la suya: no va a haber quita de la deuda pública griega, mayoritariamente en manos de los socios europeos. Al menos no por ahora. La eurozona tiene previsto quedarse, como mucho, a medio camino de lo que pedía el FMI, prácticamente obligado a dar su brazo a torcer a la vista de que una tercera parte de los votos en el directorio de la institución corresponde a los países europeos.

El Eurogrupo evitará —una vez más— la bola de partido en Grecia con un “acuerdo político de principio”, según la deliciosa jerigonza bruselense. Esa fórmula consiste en tratar de salvar la cara con el método tradicional europeo de gestión de la crisis: solucionar solo los problemas más acuciantes y barrer bajo la alfombra los más peliagudos, y en especial el enfrentamiento con el FMI.

Los ministros de Finanzas de la eurozona aprobarán este martes el desembolso de hasta 44.000 millones de euros en préstamos de emergencia para Grecia; de lo contrario, el país se vería abocado a suspender pagos en unas semanas. Pero los fondos solo llegarán a Atenas a principios de diciembre, y siempre que el Gobierno de Antonis Samarás satisfaga la lista de condiciones de sus acreedores.

Alemania, Francia, Italia y España ataron los últimos cabos del acuerdo

El Eurogrupo prevé alcanzar un acuerdo político para desbloquear las ayudas y dará a Atenas los dos años adicionales prometidos para cumplir con sus metas fiscales sin ahogar un poco más la asfixiadísima economía. Hasta aquí el acuerdo es total. Pero ese retraso vale dinero: con esos dos años adicionales para cumplir con el sacrosanto 3% de déficit, Grecia necesita en torno a 32.000 millones de euros adicionales para cuadrar sus finanzas públicas. Hace tiempo que la troika (Comisión, BCE y FMI) decidió que para que eso ocurra Grecia tenía que rebajar su deuda pública hasta el 120% del PIB en 2020; algo improbable a día de hoy, con el endeudamiento cabalgando hacia la cota del 200% del PIB. El FMI pretendía dejar intacta esa condición, pero eso, en ausencia de dinero fresco —un tercer paquete de rescate que podría llegar en 2014, según el BCE—, exigiría una quita de la deuda muy problemática en este momento. Berlín, París, Roma y Madrid acordaron este lunes hacer frente común para impedirlo; esos cuatro países no quieren ahora una costosa quita, y menos con las elecciones alemanas a la vista.

Pese a que tanto la delegación española como la francesa se parapetaron este lunes tras un hermético “sin comentarios”, las fuentes consultadas creen que la fórmula escogida pasa por dar dos años más a Grecia para que alcance una deuda del 120% del PIB en 2022. Eso implica una reestructuración por la puerta de atrás, con una rebaja de los tipos de interés de las ayudas, un aplazamiento de los vencimientos y otras soluciones técnicas. Y, sin embargo, la suerte de la quita oficial está echada: el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, admitió el viernes que la quita llegará cuando Grecia haga lo que debe. Esto es, privatizaciones, reforma laboral, reforma financiera, despidos de funcionarios, recortes de pensiones... y el resto del habitual paquete merkeliano.