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Toca hilar fino con Hacienda

Las novedades hacen que este año sea más complicado ‘ajustar’ la factura fiscal

Sede de la Agencia Tributaria en Madrid
Sede de la Agencia Tributaria en Madrid

Este año es especialmente complicado para ajustar la próxima declaración de renta. Por dos razones: la primera, porque hay importantes novedades fiscales aplicables en 2011; la segunda, porque hay también muchos otros anuncios de cambios fiscales para 2013 que condicionan las posibles operaciones a completar en el poco más de un mes que queda para cerrar este año fiscal. Respecto a todas ellas, hay que tener en cuenta una serie de factores:

Hay (de nuevo) más tramos de renta. Se ha modificado la escala general del impuesto. El tipo máximo alcanza el 52%. Dado que cada comunidad autónoma ha adecuado su escala autonómica, este máximo puede llegar hasta el 56% en las rentas superiores a 300.000 euros. Dos pueden ser las recomendaciones, según explican desde el Registro de Economistas y Asesores Fiscales (REAF). La primera es que si se puede elegir cuándo cobrar una renta del trabajo siendo esta susceptible de ser reducida en un 40% (bonus o algunos premios de antigüedad irregulares, por ejemplo), interesará no sobrepasar el límite de 300.000 euros porque es hasta ese límite cuando se puede aplicar la reducción y porque a partir de esa cantidad se llega a los tipos máximos (del 52% al 56%). La segunda, y de nuevo para evitar llegar a los tramos más altos, se puede plantear a la empresa la conveniencia de transformar retribuciones dinerarias en ciertas retribuciones en especie que no tributan, como el nuevo cheque transporte, servicios de guardería, primas de seguro de enfermedad...

Tipos de gravamen nuevos del ahorro. En 2012, todas las ganancias patrimoniales (acciones, vivienda, fondos…), independientemente del plazo en que se obtengan, tributan a unos tipos fijos del 21% sobre los primeros 6.000 euros, un 25% desde esa cantidad hasta los 24.000 euros y un 27% para el resto. Las minusvalías que se obtengan servirán para compensar ganancias. Si solo se tuviera en cuenta este cambio (subida de tipos fijos, ya que anteriormente eran del 19% y 21%, con la barrera de 6.000 euros), se debería, en la medida de lo posible y antes de que acabe el año, realizar minusvalías para compensar plusvalías.

Los anuncios de futuros cambios fiscales condicionan las estrategias

Resulta, sin embargo, que el Gobierno parece decidido a que, a partir del 1 de enero de 2013, las ganancias patrimoniales generadas en un plazo inferior a 12 meses se incluyan como rentas del ejercicio y, por tanto, se graven a los tipos generales del IRPF. Para las obtenidas en al menos un año y un día, el régimen actual se mantendría.

Además, el Ejecutivo contempla aplicar un tratamiento fiscal diferente para las minusvalías (pérdidas) generadas en menos de un año. En primer lugar, servirán para compensar plusvalías de ese mismo plazo. En segundo lugar, si es que aún quedan minusvalías, el 10% de las otras rentas generales del contribuyente (basta pensar en los salarios) servirán para compensarlas. Y para todo ello se tendrá un plazo de cuatro años.

Toda esta maraña de probables cambios complica las posibles estrategias en relación con final de año. En principio, el hecho de que suban los tipos (se apliquen marginales) aconseja realizar este año ganancias a corto plazo (menos de un año) para, como mucho, tributar al 27%. En el caso de las minusvalías, en principio, resultará bastante más rentable, al menos en el caso de las que se generen en un plazo inferior a los 12 meses, deshacer posiciones con pérdidas a partir de la entrada en vigor de la nueva norma que hacerlo en la actualidad. Se conseguirían ahorros de hasta un 52% en el caso de las rentas más altas.

Deducción por vivienda habitual. Quienes estén pagando la hipoteca de su vivienda habitual tienen derecho en su próxima declaración de la renta (IRPF 2012) a aplicar una deducción por el 15% sobre los importes abonados por ella sobre un máximo de 9.040 euros. El ahorro hipotecario puede llegar, por tanto, a 1.356 euros. Para apurar al máximo esta posibilidad, las cuotas mensuales pueden tener un tope de 753,33 euros por persona y año. Si no se paga al mes esta cantidad, y con el objetivo de llegar hasta los 9.040 euros, siempre cabe la posibilidad de amortizar anticipadamente (reducir la deuda) una parte de la hipoteca.

Quienes tienen una hipoteca sobre vivienda habitual firmada antes del 20 de enero de 2006 gozaban hasta ahora de una compensación fiscal. Podían aplicar un porcentaje del 20% sobre los primeros 4.507,59 euros. Esta ventaja ha sido simplemente eliminada.

Hay que tener en cuenta que se ha modificado la escala general del IRPF

Si esto es importante, aún lo es mucho más el hecho de que, tal y como se ha anunciado por el Gobierno, las hipotecas que se firmen a partir del 1 de enero de 2013 no darán derecho alguno a deducción. Si este ya es un motivo importante para plantearse adelantar a 2012 la compra de una vivienda, existen aún otras dos razones que apoyan esta idea. Por un lado, que la inversión en inmuebles urbanos llevada a cabo antes de final de año pagará en el futuro, cuando estos se vendan, impuestos sobre únicamente el 50% de las ganancias que se obtengan. Por otro, que, al menos en vivienda nueva, el IVA a aplicar este mes y medio que queda de 2012 es del 4% y será, sin embargo, un 10% a partir del 1 de enero de 2013.

En relación con esta declaración de renta es también importante tener en cuenta la deducción que aún está vigente sobre las obras de mejora (20%); que las cuentas vivienda consolidarán las deducciones si se adquiere este año la vivienda…

Dividendos y planes de pensiones. Por el momento, se mantiene en relación con esta declaración la no tributación de los primeros 1.500 euros percibidos en dividendos y la posibilidad de seguir haciendo aportaciones a planes de pensiones, sistemas de previsión asegurados, seguros privados de dependencia... que den derecho a reducir la base imponible (suma de sus ingresos) del contribuyente. Por cada 1.000 euros de aportación, directamente se pagan entre 247,5 y hasta 520 euros (que pueden ser 560 euros) menos en el IRPF en función de los ingresos de cada particular.