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El bloqueo de Alemania da al traste con la fusión entre EADS y BAE Systems

Las dos empresas comunican oficialmente la ruptura de las negociaciones

"Los intereses de los accionistas gubernamentales no pueden conciliarse", afirman

La operación habría dado lugar a un gigante de la industria aeronáutica y de defensa

Un operario en la planta de Airbus en Filton.
Un operario en la planta de Airbus en Filton. Bloomberg

El bloqueo de Alemania ha dado al traste con la fusión entre el conglomerado europeo EADS y la británica BAE Systems, una operación que de haber llegado a buen puerto habría creado un gigante del sector a nivel mundial. Hasta ayer, las partes se mostraban optimistas y confiaban en llegar a un acuerdo para superar las reticencias del Gobierno de Angela Merkel a la integración, ya que Berlín exigía que la compañía resultante tuviese mayor presencia en su país. No obstante y ante la conclusión del plazo dado por las autoridades bursátiles de Reino Unido, ha sido imposible hacer ceder a Merkel.

La ruptura ha sido bien recibida por los inversores en el caso de EADS, ya que las acciones de la empresa europea han subido este miércoles en la Bolsa de París un 5,3%, a 27,48 euros. La respuesta para BAE Systems ha sido más negativa. Sus títulos se han dejado un 1,38% en Londres, hasta las 325,4 libras.

"A pesar de un gran acuerdo de compromiso profesional y constructivo con los respectivos Gobiernos en las últimas semanas, ha quedado claro que los intereses de los accionistas gubernamentales no pueden conciliarse adecuadamente con los de otros o con los establecidos por BAE Systems y EADS para la fusión", afirman las dos compañías en un comunicado conjunto.

El texto también recuerda que la operación tenía fundamentos de "lógica industrial y representaba una oportunidad para poner en marcha una combinación de dos grandes y exitosas compañías más grande que la suma de las partes". La fusión, además, habría permitido competir en mejores condiciones y crecer más deprisa tanto en el área de la aviación comercial como en el sector de defensa.

Aunque el factor político ha sido el determinante a la hora de hacer fracasar las negociaciones, el principio de acuerdo de la fusión nunca fue del todo sólido dado lo complicado de aunar los intereses de los accionistas privados y de los de los Gobiernos implicados, París, Berlín y Londres. También, por no suscitar el rechazo de la influyente industria rival en EE UU, donde BAE Systems es un importante contratista del departamento de Defensa.

La fusión se planteaba a partir de un reparto de pesos del 60% del capital para EADS y del 40% restante para BAE Systems. Hasta aquí, todo bien. El problema ha llegado a la hora de contentar a los Gobiernos de los países que se sientan en los consejos de administración de ambas empresas.

En concreto, el Ejecutivo de Reino Unido, que tiene un derecho de veto sobre las decisiones de BAE Systems, exigía que tanto Francia como Alemania no tuviesen una posición de fuerza en el consejo de la nueva empresa. Con ello, aspiraban a mantener la relación del fabricante de material militar con Washington, con quien tiene una relación de socio estratégico incompatible con una empresa controlada por otros Gobiernos, incluso de países aliados como Francia y Alemania.

Además, tampoco había acuerdo sobre la distribución geográfica de la empresa. Así, si la sede central de la unidad militar se iba a ir a Londres, la de la división civil se quedaría en Francia, donde actualmente ya está la unidad central de Airbus, el fabricante de aviones propiedad de EADS. No obstante, este reparto dejaba al margen a Alemania, cuyo Gobierno temía perder peso en la dirección del conglomerado también por esta vía, lo que dejaba en el aire el futuro de las plantas del fabricante en el país. Al final, eran demasiado cesiones para Berlín, lo que ha sido confirmado hasta en fuentes de El Eliseo.

En este punto, aunque el actual presidente de EADS, Tom Enders, es alemán e iba a ser el máximo responsable de la empresa resultante de la fusión, su relación con el Ejecutivo de Merkel no es buena. La operación estaba valorada en 42.000 millones de dólares (unos 32.560 millones de euros).

"Obviamente, estamos decepcionados por no haber podido llegar a un acuerdo con los Gobiernos accionistas ya que pensamos que la operación era una oportunidad única para crear un líder mundial", ha afirmado Ian King, consejero delegado de BAE Systems. Enders, por su parte, se ha mostrado confiado en que "habrá otros retos en el futuro" que podrán abordar conjuntamente.