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India avanza en la apertura económica

El Gobierno abre el comercio y las aerolíneas a la inversión extranjera entre fuertes protestas

Tienda de electrodomésticos en Nueva Delhi.
Tienda de electrodomésticos en Nueva Delhi. Afp

A pesar de perder a su principal aliada política y de sufrir protestas en todo el país, el Gobierno de India acaba de aprobar una serie de reformas, llamadas Big-Bang, con las que espera dar un fuerte impulso a la economía. Entre ellas, la subida del precio del diésel, la entrada de inversión extranjera directa en el sector del comercio minorista y en las aerolíneas, así como el aumento de su presencia en las telecomunicaciones. Según algunas fuentes, el Gobierno planea seguir con esta política y permitir la entrada de farmacéuticas extranjeras y de la inversión exterior en seguros y pensiones.

Estas medidas “van a impulsar el proceso de crecimiento y generar empleo en estos tiempos difíciles”, aseguraba el primer ministro, Manmohan Singh. Arquitecto de la apertura económica del país como ministro en los años noventa, Singh ha sido acusado por los más liberales de no atreverse a tomar decisiones por miedo a represalias de la oposición. En 2011 su Gobierno dio marcha atrás en la apertura comercial bajo la amenaza de su principal aliada, Mamata Banerjee, que gobierna el Estado de Bengala Occidental.

Esta vez Singh siguió adelante pese a que Banerjee cumplió su promesa y dejó el Gobierno. “No podemos tolerar a esos que están planeando vender el país entero”, dijo. Esta semana ya han surgido protestas en muchas ciudades, incluida la huelga general convocada por la oposición y los sindicatos que afectó sobre todo a Calcuta, Bangalore y Patna. En la capital la respuesta fue parcial, pero muchos pequeños negocios estuvieron cerrados. “Nuestro sustento está en juego. No podemos luchar contra las grandes multinacionales, que tienen mucho más dinero”, dice Jugal Kashor Sethi, el propietario de una pequeña tienda que emplea a 7 de los 44 millones de personas que trabajan en el sector.

El Ejecutivo confía en impulsar con estas medidas el crecimiento y la creación de empleo

La autorización para que la inversión extranjera directa tome hasta el 51% del capital en un negocio minorista fue la medida más debatida. De forma inusual, la izquierda y la derecha se unieron para asegurar que el Gobierno es “antipobres, antinacional y pro EE UU”, que se perderán muchos empleos y los campesinos se verán afectados. Quienes apoyan la medida aseguran que los sistemas de distribución se harán más efectivos y se eliminarán intermediarios, lo que beneficiará a los campesinos y a los consumidores, con mejores precios.

No obstante, las cadenas de supermercados extranjeros tendrán algunas condiciones, como que cada Estado decidirá su implementación y, por ahora, solo 10 de los 28 Estados se han mostrado a favor. Los supermercados extranjeros solo se podrán establecer en ciudades con más de un millón de habitantes y una inversión mínima de 77 millones de euros. La mitad de su inversión debe ser destinada a infraestructura, como los almacenes de frío, tan escasos en India. El 30% de los productos debe proceder de empresas locales, medida que no aplica a vendedores de una sola marca, donde la inversión extranjera puede ser del 100%.

Las aerolíneas indias también podrán recibir hasta el 49% de inversión extranjera, y los analistas aseguran que las primeras interesadas serían las de los países árabes. En la distribución de telecomunicaciones, como la televisión por cable, también se aumentó del 49% al 74% el peso de la inversión extranjera permitida.

Farmacéuticas, seguros y pensiones, próximos objetivos

El portazo de su principal aliada es un golpe duro para el Gobierno, que se queda en minoría, aunque por ahora la estabilidad no está en riesgo, pues tiene el apoyo de otros partidos fuera de la coalición. “Puede gobernar en minoría mientras que ningún otro partido en la oposición le pida aprobar sus números”, explica Uday Bhaskar, un reconocido analista político, exdirector del Instituto de Estudios de Defensa y Análisis.

Con estas reformas, el Gobierno “intenta restablecer su credibilidad y probar que puede tomar decisiones”, dice Bhaskar. El momento es propicio: antes de presentar su último presupuesto y de dar un empuje al partido ante las elecciones de 2014. La imagen de Singh ha sufrido mucho por los recientes escándalos de corrupción, como la asignación de minas de carbón por un Ministerio que él ocupaba cuando se hicieron las concesiones.

La industria del país ha dado la bienvenida a las medidas porque consideran que la liberalización del mercado es “el único camino para seguir creciendo”. Las de esta semana “son solo buenas señales, pero deben sostenerse para mejorar la economía y crear confianza en el mercado indio”, aseguraba el presidente de la Federación de Cámaras de Comercio, R. V. Kanoria. Según sus datos, la inversión extranjera directa ahora es solo el 3%. Algunos economistas menos liberales apuntan que las medidas crearán más inflación, al subir precios del diésel, y subrayan que más inversión extranjera no necesariamente significa crecimiento. “El Gobierno debe invertir para mover la economía en sectores como infraestructura y luego debe mejorar su sistema impositivo”, sostiene el reconocido economista C. P. Chandrasekhar.

Un mercado prometedor

Un mercado prometedoEl mercado del sector minorista en India tiene un valor de unos 386 millones de euros, pero en solo ocho años podría más que duplicarse hasta alcanzar los 1.000 millones, según un informe de la consultoría de TATA (TSC, en sus siglas en inglés). Por ahora, la inmensa parte del negocio está en las pequeñas tiendas familiares. Solo un 5% del mercado está en manos de grandes almacenes, pero se espera que pase de los 21.000 millones actuales a 170.000 en ocho años. Con estas perspectivas, las grandes cadenas internacionales como Wal-Mart, Carrefour y Tesco ya han puesto un pie con el negocio asociándose con locales y con venta únicamente mayorista. Su posible entrada al mercado detallista, “aunque es prometedor, tendrá grandes dificultades”, explica Manu Ghai, analista del sector en mercados emergentes para la consultora Planet Retail.

Las cadenas de suministro no están muy desarrolladas y les espera un largo camino hasta entonces (ahora se echa a perder aproximadamente un tercio de la producción agrícola antes de alcanzar el punto de venta). Necesitarán del conocimiento local, pues en este país coexisten muy diferentes gustos alimentarios que varían cada 200 kilómetros. “Los supermercados internacionales tendrán que adaptarse mucho y conocer el mercado. No podrán asumir que lo que les ha funcionado en otros lugares les funcionará aquí porque es una clientela muy heterogénea”, advierte la especialista. Las grandes cadenas “tendrán que sufrir muchas pérdidas al principio” y solo comenzarán a recuperar el dinero tras 5 o 10 años después de comenzar operaciones.

Incluso Reliance Retal, el gran detallista local, todavía tiene pérdidas después de seis años. En los últimos cinco, Reliance invirtió menos de cuatro veces lo que había previsto y su número de tiendas disminuyó, según un informe de Macquarie Capital Securities India. Esta consultora también ve positiva la medida de permitir la entrada de jugadores multinacionales, pero advierte que “no será una panacea para el sector”.