Bernanke refuerza la idea de que la Reserva Federal actuará si es necesario

El presidente de la Fed utiliza el foro de Jackson Hole para defender la eficacia del banco central El máximo dirigente cree que la institución está apoyando el crecimiento

El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke.
El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke.EFE

Ben Bernanke opta por seguir dentro del armario, aunque dejó la puerta bien abierta para salir si fuera necesario. El presidente de la Reserva Federal recurrió de nuevo, ante la cumbre de banqueros centrales en Jackson Hole, al arma de la palabra para mantener alta la esperanza de una posible acción adicional que sirva para apoyar un crecimiento que sigue mostrándose anémico tres años después de salir de la recesión.

La obligación de Bernanke en este clima de incertidumbre global es ver qué puede hacer y barajar todas las opciones que están a su disposición, para determinar que instrumento es el más efectivo. La cuestión de la cita en Wyoming es determinar, por tanto, que más puede hacer la Fed en este momento para ayudar a la economía. En este sentido, el presidente de la Reserva Federal insiste que la política monetaria “no es la panacea”.

El rendimiento de la economía está lejos de ser satisfactorio Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal

De momento, el discurso de Ben Bernanke muestra que hay estabilidad en la estrategia de la Fed y en este sentido repitió que los tipos de interés “permanecerán a niveles excepcionalmente bajos hasta al menos final de 2014”. Es lo que se acordó en la última reunión. Y es esa fecha de referencia la que se baraja podría aplazar de nuevo hasta mediados de 2015, para mantener bajas las perspectivas de alza de tipos en EE UU.

Bernanke no entró en detalles y evitó comprometerse con algún tipo de acción, pero sí dejó claro que el estancamiento actual en el mercado laboral es un motivo de gran preocupación y que por eso está abierto a que se adopten nuevas medidas por la vía cuantitativa si es necesario para apoyar un crecimiento que califica de “templado” y preservando la estabilidad de precios. El rendimiento de la economía, reiteró, está “lejos de ser satisfactorio”.

El crecimiento seguía siendo a comienzos de agosto entre modesto y moderado en las distintas regiones de EE UU
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El tono adoptado por el presidente de la Fed en este simposio marcó en el pasado el comportamiento de los mercados financieros en la recta final del año. Pero esta vez, lo que vaya o pueda hacer Ben Bernanke dependerá de Mario Draghi, que el martes renunció a participar en este evento. Es decir, más amplia sea la acción del Banco Central Europeo en las próximas semanas, menos presión entonces para la Reserva Federal.

Había, por tanto, dudas sobre lo que pudiera decir Bernanke en esta ocasión. No solo por Draghi, también porque persiste la división interna entre los miembros del banco central de EE UU. Entre los indecisos se encuentra Dennis Lockhart, presidente de la Fed de Atlanta. Considera que los beneficios de una nueva acción son limitados. Y la cuestión está también en los riesgos que cualquier medida puede tener a largo plazo.

El Libro Beige de la Reserva Federal sirvió para certificar el miércoles que la economía está en una fase de “recuperación gradual”. Pero el crecimiento seguía siendo a comienzos de agosto entre modesto y moderado en las distintas regiones del país. El turismo y el gasto mejoran, también lo hace el sector inmobiliario. Pero la coyuntura sigue siendo incierta, por la caída de la demanda externa y ahora también por la sequía.

La próxima reunión de la Fed se celebra los 12 y 13 de septiembre. El acta de la última reunión ya indicó que el banco central cuenta con instrumentos y margen de maniobra para actuar si la economía necesitara un apoyo adicional. Se citó la situación en Europa, pero también la moderación del crecimiento en economías emergentes en Asia. Así que lo que determinará cualquier acción en EE UU será la evolución de los datos.

Hay muchos indicadores que se publicarán antes de la próxima cita. El de crecimiento del segundo trimestre, de momento, fue revisado al alza en su segunda lectura. Una expansión del 1,7% certifica que EE UU evita la recesión, aunque persisten las dudas. El acuerdo es que no es suficiente para incentivar la contratación y reducir el paro, que lleva 42 meses por encima del 8%. Por lo que la opción de nuevos estímulos sigue ahí latente.

Bernanke hizo de nuevo una férrea defensa de la eficacia de las medidas adoptadas durante la crisis, al decir que funcionaron y están sirviendo para apoyar la recuperación. También dejó claro que los costes de la compra de deuda están siendo manejables. Lo que está aún por ver es si recurrirá de nuevo a esta vía. También dio un toque de atención para los legisladores en Washington para que hagan su parte, sobre todo a la hora de reducir el déficit.

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